
En 1998, el fotógrafo Sebastião Salgado y su esposa, Lélia Deluiz Wanick Salgado, comenzaron un ambicioso proyecto de restauración ambiental en una antigua finca familiar ubicada en Aimorés, Minas Gerais, Brasil. El terreno había quedado severamente degradado después de años de explotación ganadera, tala y erosión, pero la pareja decidió recuperar el ecosistema original de la región.
La propiedad formaba parte de la Mata Atlántica, uno de los ecosistemas más amenazados de Brasil. Para recuperar el terreno, los Salgado fundaron el Instituto Terra y comenzaron a reintroducir especies nativas. Después de dos décadas de trabajo, se habían plantado alrededor de 2,7 millones de árboles y unas 600 hectáreas de terreno que habían sido prácticamente áridas volvieron a convertirse en bosque .
El proceso comenzó cuando Sebastião y Lélia Salgado decidieron restaurar la vegetación que originalmente cubría la propiedad familiar. El terreno había sido utilizado durante años para la ganadería y otras actividades productivas , lo que había provocado una fuerte degradación del suelo.
El proyecto no consistió simplemente en plantar árboles. Los responsables del Instituto Terra recolectaron semillas de especies nativas de la región , las cultivaron en un vivero propio y luego llevaron los ejemplares a las zonas que necesitaban ser restauradas.
El resultado fue una transformación progresiva del paisaje. Según KfW, después de unos 20 años el área restaurada tenía 2,7 millones de árboles y 293 especies vegetales , entre árboles, arbustos, flores, musgos y pastos.
La recuperación de la vegetación tuvo efectos que fueron más allá de cambiar el aspecto del paisaje. A medida que el bosque volvió a crecer, el suelo comenzó a retener más agua y la erosión disminuyó .
KfW señala que el bosque restaurado permitió proteger cientos de manantiales y que distintas especies de animales y plantas que habían desaparecido de la zona volvieron a encontrar allí un hábitat. El Instituto Terra también destaca que la restauración favoreció el regreso de la fauna nativa y convirtió el lugar en un espacio de referencia para estudiar la recuperación de ecosistemas degradados.
El proyecto se extendió más allá de las tierras de la familia Salgado. Desde su creación, el Instituto Terra incorporó programas de educación ambiental, formación de profesionales y restauración de áreas degradadas en la cuenca del río Doce. La organización también desarrolló viveros destinados a producir especies nativas y amplió sus proyectos para recuperar nacientes, bosques ribereños y áreas de recarga hídrica en otras zonas de Brasil.
La transformación del antiguo terreno familiar tomó décadas y continúa hasta la actualidad. El propio Instituto Terra informa que actualmente trabaja sobre más de 2.300 hectáreas , con más de 3,5 millones de árboles plantados y el regreso de cientos de especies de fauna nativa.
De esta manera, lo que comenzó en 1998 como el intento de una pareja de recuperar una propiedad familiar degradada se convirtió en un proyecto de restauración ecológica a gran escala . Más de 25 años después, el paisaje que alguna vez había quedado prácticamente sin vegetación volvió a tener un bosque nativo y se transformó en uno de los ejemplos más conocidos de recuperación de la Mata Atlántica en Brasil.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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