
Mudarse a Japón había sido durante años uno de los grandes objetivos de Celeste Provenzano. Desde chica se interesó por el anime y el manga, pero con el tiempo esa curiosidad se extendió hacia la historia, las costumbres y otros aspectos de la cultura japonesa.
Por eso empezó a estudiar el idioma y, apenas terminó su carrera universitaria en Relaciones Públicas, a la semana de graduarse ya estaba en Japón.
Su primera experiencia laboral fue durante una visa Working Holiday. Durante aproximadamente tres meses trabajó en un McDonald’s muy concurrido, una etapa que recuerda de manera positiva.
“Estuvo muy divertida”, contó. Después consiguió un empleo en atención al cliente que le ofreció patrocinio para su visa y le permitió continuar viviendo en el país.
La experiencia, sin embargo, también le mostró una cara bastante diferente de la cultura laboral.
Cuando le preguntaron qué recomendaría a una persona que busca empleo en Japón, Provenzano fue categórica: “No recomiendo entrar a una empresa japonesa”.
Su consejo apunta particularmente a aquellas compañías en las que prácticamente todo el personal pertenece a la cultura local.
“Mientras más variado tengas tu lugar de trabajo, con más diversidad de gente, mejor ”, explicó.
La argentina aclaró inmediatamente que no pretende generalizar. “No voy a meter a todos los japoneses en la misma bolsa porque he conocido japoneses que son supercopados y tengo amigos japoneses y son genuinos”, sostuvo.
El problema, según su experiencia, aparece cuando un extranjero ingresa en un ambiente completamente japonés sin conocer suficientemente el idioma ni algunas reglas culturales difíciles de interpretar.
“Una empresa que es totalmente japonesa, tenés que estar muy bien preparado mentalmente y en el habla también para poder sobrepasar eso”, afirmó.
Uno de los conceptos que todavía le cuesta manejar es el tatemae , una forma de comportamiento social vinculada con aquello que una persona muestra públicamente aunque no necesariamente coincida con lo que piensa o siente en privado.
Provenzano explica que para un argentino acostumbrado a una comunicación más directa puede resultar difícil saber cuándo un comentario es completamente sincero y cuándo responde principalmente a la cortesía.
“Pensás que el japonés está siendo honesto con vos o que tal vez estás recibiendo un cumplido y es todo lo contrario ”, relató.
Provenzano vivía en Villa Luro antes de mudarse y actualmente lleva tres años en Japón . Su conocimiento previo del idioma, reconoce, fue una de las herramientas que más facilitó su adaptación.
Por eso recomienda aprender japonés a cualquiera que tenga pensado establecerse allí.
“Te va a abrir muchas puertas. Creo que va a ser mucho más fácil para vos manejarte en Japón si por lo menos lo podés hablar”, aseguró.
También considera importante llegar con estudios universitarios. Según contó desde su propia experiencia migratoria, contar con un título puede ampliar las opciones al momento de buscar determinados trabajos y visas, mientras que quienes llegan sin esa formación pueden encontrar una oferta más concentrada en restaurantes, hotelería y otros servicios.
Otro punto que relativiza es la posibilidad de mudarse a Japón pensando exclusivamente en ahorrar grandes cantidades de dinero.
“Si el objetivo de la persona que viene acá a Japón es generar plata, no es la mejor opción ”, afirmó. Según su experiencia, un empleo común permite afrontar alquiler, comida, gastos cotidianos y algunas salidas, aunque no necesariamente acumular grandes ahorros.
A pesar de los choques culturales, Provenzano no se arrepiente de haberse instalado allí.
Actualmente vive con su pareja, un hombre coreano al que conoció durante su etapa en McDonald’s. Según contó, él había ido como cliente, se interesó por ella y posteriormente comenzó a trabajar en el mismo local , donde finalmente pudieron conocerse.
Por ahora ambos planean continuar en Japón. “Estamos los dos bien instalados. Estamos en un barrio que nos gusta mucho”, contó.
Incluso cuando le preguntaron en qué país elegiría vivir para siempre si no pudiera volver a viajar, su respuesta fue Japón.
Se siente parte de la sociedad, disfruta de la variedad de paisajes y actividades y asegura haber tenido, en términos generales, buenas experiencias.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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