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Burger King deberá indemnizar a una empleada por pedirle que baje de peso para usar el uniforme

 



La Justicia laboral de São Paulo mantuvo una indemnización de 20.000 reales para una trabajadora de Burger King que sufrió burlas y humillaciones después de utilizar un uniforme que no le quedaba bien. Según se acreditó en el juicio, una gerente llegó a decirle que debía adelgazar para poder usar el pantalón.

La mujer había ingresado a la empresa en septiembre de 2022 y pasó por distintos puestos hasta convertirse en coordinadora de turno en diciembre de 2023. Con el cambio de función tuvo que utilizar un nuevo uniforme.

Debido a sus características corporales, solicitó prendas de un tamaño diferente y envió sus medidas. Sin embargo, los uniformes que recibió no le quedaban y realizó varios reclamos ante la empresa y la compañía encargada de confeccionarlos.

Mientras esperaba una solución, llegó a utilizar un pantalón para embarazadas que había comprado la gerente. La situación provocó burlas entre sus compañeros.

Ante la falta de una prenda adecuada, la trabajadora decidió pagar de su bolsillo a una costurera para modificar el pantalón. Le agregaron piezas triangulares de tela en la parte posterior, pero el arreglo también se convirtió en motivo de bromas en el lugar de trabajo.

Los testimonios recogidos durante el proceso confirmaron que la gerente le había dicho que debía adelgazar para poder entrar en el pantalón. También se acreditó que integrantes de la gerencia y otros empleados se burlaban de la trabajadora por el uniforme modificado.

En primera instancia, la Justicia había establecido una indemnización de 10.000 reales por daño moral y había reconocido la ruptura indirecta del contrato de trabajo. La empresa apeló la decisión.

La Sala 20 del Tribunal Regional del Trabajo de la 2ª Región mantuvo la indemnización, pero elevó el monto a 20.000 reales.

El tribunal consideró que la empresa tenía la obligación de entregar un uniforme adecuado a las características de la empleada y cuestionó que se pretendiera que fuera la trabajadora quien tuviera que adaptar su cuerpo a la vestimenta.

Además, los jueces consideraron que las burlas y humillaciones sufridas en el ámbito laboral configuraron una falta grave por parte del empleador y mantuvieron la ruptura indirecta del vínculo.

La resolución también reconoció una multa prevista en las normas laborales por el incumplimiento relacionado con la entrega del uniforme adecuado.


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