
Con la llegada de la primavera aumentan las horas de exposición al sol y cambian las condiciones ambientales. Para las personas que ya pasaron los 50 años, estos cambios pueden hacerse más evidentes en una piel que con el paso del tiempo pierde colágeno, elasticidad y capacidad para retener agua .
El dermatólogo Adrián Alegre explicó que no es necesario recurrir a tratamientos invasivos para mantener una piel saludable. Una rutina constante, productos adecuados y algunos cambios en los hábitos pueden marcar una diferencia.
A partir de los 50 años, la piel suele presentar mayor fragilidad y tendencia a la sequedad . Por eso, uno de los primeros puntos que recomienda el especialista es reforzar la función de la barrera cutánea.
“En primavera es clave reforzar hidratación, fotoprotección e introducir activos que mejoren la calidad de la piel, como antioxidantes o retinoides suaves”, señaló Alegre. En esta etapa pueden resultar útiles las cremas de textura más nutritiva y reparadora , especialmente cuando existe tirantez o sequedad. El objetivo es mantener la piel hidratada sin someterla a rutinas demasiado agresivas.
Aunque hidratar es fundamental, el dermatólogo advierte que no debería ser el único paso de una rutina después de los 50 . La piel también puede beneficiarse de activos destinados a protegerla y favorecer su renovación. Entre ellos aparecen los antioxidantes, como la vitamina C y la niacinamida , y otros ingredientes como los hidroxiácidos o los retinoides.
El temor a la irritación puede hacer que algunas personas directamente los descarten. Sin embargo, Alegre sostiene que pueden incorporarse de manera progresiva y en formulaciones adaptadas a la tolerancia de cada piel . La clave está en no comenzar con demasiados productos a la vez ni utilizar concentraciones que resulten excesivamente agresivas.
La primavera también marca el comienzo de una mayor exposición solar. Después de los 50, uno de los problemas que más preocupa es la aparición o el empeoramiento de manchas relacionadas con la exposición acumulada al sol .
A esto puede sumarse una pérdida de luminosidad. En las personas mayores de 60 años, además, pueden cobrar mayor importancia la sequedad intensa, la fragilidad de la piel y la sensibilidad frente a los cambios ambientales .
Por eso, la fotoprotección debería formar parte de la rutina durante todo el año y no solamente durante los días de playa o vacaciones.
Para evitar complicar el cuidado diario con demasiados productos, Alegre propone una rutina básica que puede adaptarse según las necesidades de cada piel.
Por la mañana , el esquema puede comenzar con una limpieza suave, seguida de un antioxidante como la vitamina C, una crema hidratante y protector solar . Por la noche , después de la limpieza, se puede incorporar un activo reparador o renovador, siempre teniendo en cuenta la tolerancia de la piel.
Más que acumular productos, el objetivo es sostener una rutina que combine hidratación, protección frente al sol y activos adecuados . En pieles maduras, además, cualquier tratamiento que produzca irritación persistente debería revisarse con un dermatólogo.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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