Una causa por abusos sexuales contra una niña de 10 años en Mendoza atraviesa su última etapa judicial después de más de una década. El acusado fue condenado en dos oportunidades, pero una parte de los delitos fue declarada prescripta y ahora un tribunal deberá establecer una nueva pena.
El acusado es Carlos Alberto De Las Heras Urzi, un penitenciario que actualmente permanece detenido en la cárcel de San Felipe. Los abusos ocurrieron entre marzo y noviembre de 2015, cuando la víctima visitaba la vivienda del hombre, que era su tío político, en el barrio Alto Mendoza.
La investigación comenzó luego de que la niña le contara a su maestra que sufría abusos sexuales durante esas visitas. Según lo establecido durante el proceso judicial, los episodios ocurrieron en varias oportunidades y también durante un viaje en automóvil.
El primer juicio se realizó en 2018. El 6 de julio de ese año, De Las Heras Urzi fue condenado a tres años de prisión por abuso sexual simple en modalidad continuada.
Sin embargo, en noviembre de 2019 la Suprema Corte de Justicia de Mendoza anuló esa sentencia y ordenó que la causa atravesara nuevamente un debate oral.
El segundo juicio finalizó el 11 de marzo de 2022. El Tribunal Penal Colegiado N° 1 volvió a declararlo culpable y elevó la condena a cuatro años y seis meses de prisión.
En esa oportunidad, la sentencia contempló tres situaciones: abuso sexual gravemente ultrajante, abuso sexual simple agravado por la calidad de guarda y una cantidad indeterminada de episodios de abuso sexual simple.
La defensa volvió a recurrir y el expediente llegó hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El máximo tribunal hizo lugar parcialmente al planteo y la discusión quedó centrada en la prescripción de los hechos de abuso sexual simple.
Finalmente, el 5 de agosto, la Suprema Corte de Mendoza determinó que esos delitos habían prescripto antes de la segunda condena. Por ese motivo, dispuso el sobreseimiento definitivo por esos hechos y ordenó adecuar la pena al delito que permaneció firme: abuso sexual gravemente ultrajante.
Mientras el expediente avanzaba, la víctima, que actualmente tiene 22 años, presentó un escrito ante la Corte mendocina. Allí cuestionó el tiempo que llevó el proceso y sostuvo que la demora también le provocó sufrimiento.
“La dilación que ha tenido este proceso implica una revictimización y una vulneración de mi derecho a la Justicia”, expresó en su presentación.
El acusado fue detenido a fines de agosto y permanece alojado en San Felipe. El próximo 9 de septiembre deberá comparecer nuevamente ante el Tribunal Penal Colegiado N° 1.
En esta oportunidad no se discutirá nuevamente su culpabilidad. El tribunal realizará una audiencia de cesura para determinar cuál será la nueva pena, luego de que parte de los delitos fueran considerados prescriptos.
La defensa podría solicitar una morigeración de la detención, entre ellas el cumplimiento de la pena bajo prisión domiciliaria. La decisión quedará en manos del tribunal.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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