
Para hacer frente a los altos costos que tiene rentar un departamento en París , un joven de 22 años, que se graduó con honores, tomó una decisión poco frecuente: vive con un jubilado al que le paga 520 euros: “Viendo lo que pagan mis compañeros, soy afortunado” , asegura.
Thomas Anselin es oriundo de la región francesa de Alsacia, cerca del límite con Alemania. Para poder costearse los estudios en París , decidió compartir un departamento de 93 metros cuadrados con un jubilado de 77 años. De esa forma logró bajar los costos que debe afrontar un inquilino en la ciudad luz.
Actualmente se encuentra realizando un máster de Finanzas de Mercado en la Universidad 1 Panthéon-Sorbonne . Allí logró ser el mejor alumno de su promoción: cuenta con un promedio de 15,4 sobre 20.
En el pasado, había estudiado Matemáticas y Economía en la Universidad de Estrasburgo, donde se graduó con honores . En aquella época vivía en un inmueble de apenas 14 metros cuadrados, casi el tamaño de un dormitorio grande.
Según contó el joven a Le Figaro Étudiant, tenía que viajar regularmente a la casa de sus padres para contar con más espacio y soportar las escasas dimensiones que tenía la vivienda , especialmente en invierno.
A pesar de que él reconoce que las matemáticas son complejas, considera que esa formación le permitió tener una base fuerte tanto en ese campo como en el de economía. Durante los veranos también trabajaba, lo que le permitió descubrir su interés por las finanzas y adquirir la experiencia de manejar su propio presupuesto.
Thomas decidió continuar sus estudios en París , para desarrollar y ampliar su formación. Lo habían aceptado en un máster en la Sorbona y no quería dejar pasar por la oportunidad, pero la falta de vivienda se constituía en su principal problema.
La búsqueda de alojamiento empezó en el 2025, acompañado de sus padres. El estudiante había oído sobre estafas y era consciente de que le costaría afrontar la búsqueda de un departamento. Esta vez quería que tuviera dimensiones “normales”, porque no quería sufrir nuevamente los inconvenientes del pasado.
Entonces fue cuando se enteró, por medio de una conocida, de una plataforma que se especializa en cohabitación intergeneracional . La oferta le resultó conveniente porque accedería a una vivienda más grande y pagando menos.
Thomas abona 520 euros por mes , con todos los gastos incluidos, para vivir en un piso de 93 metros cuadrados, algo así como las medidas de un departamento de 4 ambientes grande. Este alojamiento tiene una ventaja adicional: no debe pagar la renta en julio y agosto (vacaciones), algo que muchos estudiantes sufren.
Con su compañero de vivienda, Bernard , terminaron haciéndose más cercanos de lo que el estudiante creía inicialmente. Ambos mantienen cierta independencia en cuanto a las tareas cotidianas. Él debe lavar los platos y se ocupa de su habitación, mientras que Bernard se ocupa del resto de las tareas. El joven asegura que siempre está dispuesto a ayudar.
La relación entre los dos se trasladó a otros ámbitos. Bernard está interesado principalmente en política y actualidad, algo de lo que suele hablar y que Thomas valora. Con el tiempo el jubilado llegó a ocupar un lugar que se asemeja al de un familiar en la vida del estudiante , que lo describe como un “ abuelo ” que a menudo le da consejos valiosos.
El estudiante admite que la primera impresión que se hacía de Bernard era de una persona solitaria o de mente cerrada. Pero descubrió a alguien activo : el jubilado trabajaba hasta el año pasado, practica karate y disfruta ir al cine.
Esta experiencia también cambió su percepción del alquiler en París , ya que al comparar su experiencia con la de sus compañeros , se considera una persona con mucha suerte. Por esto decidió extender su estancia en la vivienda de Bernard hasta diciembre de este año.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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