Home Ads

Ryan C. Warner, psicólogo: “La jornada laboral de 8 horas es una estructura rígida que no se adapta a nuestro cerebro”

Sentarse frente a una computadora durante ocho horas no significa disponer de ocho horas de máxima productividad en el trabajo . La atención fluctúa, el cansancio aparece y cada interrupción obliga al cerebro a reorganizar sus recursos.

Sin embargo, buena parte del mundo laboral continúa estructurado alrededor de la idea de que una persona debería mantener un rendimiento relativamente constante desde que comienza hasta que termina su jornada.

El psicólogo Ryan C. Warner cuestiona esa lógica y señala que muchos entornos laborales fueron organizados con criterios más propios de una línea de producción que del funcionamiento real de la mente humana . Cuando la concentración cae, es habitual interpretar el problema como falta de disciplina o motivación, aunque el propio diseño del trabajo puede estar contribuyendo.

Uno de los principales obstáculos es la multitarea . Aunque pueda parecer eficiente contestar mensajes mientras se revisa un informe y se prepara una reunión, el cerebro no realiza todas esas actividades simultáneamente . En realidad, cambia rápidamente de una a otra.

Cada cambio tiene un costo. Investigaciones sobre atención describen un fenómeno conocido como “ residuo de atención ”: una parte de la mente continúa vinculada con la tarea anterior incluso después de comenzar la siguiente. Cuantas más interrupciones se acumulan, más difícil puede resultar recuperar una concentración profunda.

Sree Mitra, especialista en rendimiento laboral y desarrollo de habilidades cognitivas consultada por Warner, sostiene que trabajar durante períodos protegidos de interrupciones puede ayudar. “ La clave de la productividad reside en poder concentrarse en una sola cosa a la vez ”, afirma.

La estructura tradicional de ocho horas tampoco contempla completamente estas fluctuaciones. Dos pausas breves y un descanso para almorzar no necesariamente coinciden con los momentos en los que cada trabajador necesita recuperar recursos mentales. Tras largos períodos de atención sostenida, la concentración disminuye y continuar forzándola puede afectar tanto la calidad de las decisiones como el rendimiento.

Los microdescansos aparecen como una herramienta sencilla para interrumpir esa acumulación de fatiga. Levantarse, caminar unos minutos, cambiar de ambiente o simplemente apartar la mirada de la pantalla puede ayudar a recuperar recursos antes de volver a una tarea exigente.

Mitra plantea que el cerebro regula la atención, las emociones y la toma de decisiones mediante ciclos. “Si lo obligas constantemente a funcionar a máxima velocidad, tu capacidad de tomar decisiones y la calidad de tu trabajo se resienten ”, explica.

Otro problema está en la arquitectura de muchas oficinas. Los espacios abiertos fueron concebidos, entre otras razones, para facilitar la colaboración, pero también exponen a los trabajadores a conversaciones, movimientos y estímulos permanentes. Aunque una persona no participe conscientemente de ellos, el cerebro debe filtrarlos.

A esto se suma la conectividad fuera del horario laboral . Correos electrónicos, chats corporativos y teléfonos inteligentes permiten que el trabajo continúe entrando en la vida cotidiana mucho después de abandonar la oficina. La sensación de que hay que estar disponible permanentemente dificulta establecer un momento claro de recuperación .

Warner propone, por eso, proteger períodos de concentración, reducir notificaciones durante tareas importantes y establecer un punto concreto a partir del cual termina la jornada.

También recomienda pausas breves aproximadamente cada 60 o 90 minutos cuando el tipo de trabajo lo permita, buscar lugares tranquilos para las actividades que requieren mayor concentración y aprovechar momentos al aire libre . Una caminata corta entre reuniones o unos minutos fuera de la oficina pueden funcionar como una separación mental entre tareas.


Fuente: TN


Home Ads
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo