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Proverbio ruandés del día, sobre el coraje: “Podés huir de lo que te persigue, pero no de lo que corre dentro de vos”

“ Podés huir de lo que te persigue, pero no de lo que corre dentro de vos ”. Así reza un antiguo proverbio ruandés que, con pocas palabras, resume una verdad universal: hay luchas que no se resuelven cambiando de lugar, sino enfrentando lo que llevamos adentro.

La enseñanza apunta a que, aunque uno logre dejar atrás amenazas externas, los conflictos internos —como el miedo, la culpa o la inseguridad— siguen presentes hasta que se los reconoce y se los trabaja. Cambiar de entorno puede aliviar por un rato, pero no borra lo que sigue generando malestar en el interior.

La imagen que propone el proverbio compara dos tipos de amenazas : las externas , de las que se puede escapar, y las internas , que nos acompañan a donde vayamos. Las primeras pueden ser evitadas con distancia o un cambio de rumbo, pero las segundas —inseguridades, recuerdos, preocupaciones— permanecen hasta que se las enfrenta.

El mensaje central es que muchas batallas no se libran en el afuera, sino en la mente . Por eso, evitar una situación o mudarse de lugar puede dar alivio momentáneo , pero no resuelve lo que realmente pesa .

Evitar emociones difíciles es una reacción humana común. Cuando algo genera dolor, miedo o inseguridad, muchas personas buscan distraerse o cambiar de escenario para no enfrentar ese sentimiento.

Esto puede verse en situaciones como:

El problema aparece cuando ese escapismo impide entender el origen del malestar y encontrar nuevas formas de afrontarlo.

El coraje no siempre es enfrentar un peligro visible . Muchas veces, se trata de animarse a mirar hacia adentro, reconocer sentimientos incómodos y aceptar que hay aspectos de la propia historia que necesitan ser revisados.

Abordar un conflicto interno puede implicar admitir inseguridades, aceptar cambios o reconocer que una situación debe transformarse. No hay soluciones mágicas: el proceso requiere tiempo, reflexión y, a veces, ayuda profesional.

Cambiar de trabajo, mudarse o empezar una nueva etapa puede abrir oportunidades, pero no siempre modifica lo que uno siente. Los recuerdos, las interpretaciones y las emociones forman parte de cómo cada persona percibe la realidad, y no desaparecen solo por cambiar de escenario.

Por eso, el proverbio ruandés sigue vigente: muchas respuestas no se encuentran afuera, sino en el interior de cada uno.

La reflexión que propone el proverbio no significa que todo se resuelve con fuerza de voluntad. Los problemas emocionales pueden ser complejos y llevar tiempo. Algunas acciones que pueden ayudar son:

El coraje, en este contexto, no es la ausencia de miedo, sino la decisión de mirar de frente lo que nos pasa y empezar a construir nuevas formas de avanzar.


Fuente: TN


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