
Dentro de un equipo de trabajo, ser amable, ayudar a los compañeros y estar disponible para lo que se necesite, forman una parte fundamental para que todo funcione correctamente. Sin embargo, cuando esa predisposición no está ligada a límites claros, puede terminar jugando en contra.
Una reflexión de Nicolás Maquiavelo , escrita originalmente pensando en gobernantes y no en trabajadores, permite analizar esa situación desde otra perspectiva. En el capítulo 18 de El Príncipe , el filósofo italiano utiliza las figuras del zorro y el león para explicar por qué la fuerza por sí sola no alcanza y la astucia también es necesaria.
Maquiavelo sostiene que un gobernante debe aprender de ambos animales porque poseen capacidades diferentes. El león tiene la fuerza necesaria para enfrentarse a sus adversarios. El zorro , en cambio, la astucia para detectar las trampas, aunque carezca de la fuerza para defenderse como el león.
De allí surge una de las frases más conocidas de su obra: “Hay que ser zorro para conocer las trampas y león para espantar a los lobos” .
En el contexto laboral, ser “zorro” implicaría identificar cuándo la buena predisposición comienza a ser aprovechada por los demás . Por ejemplo, aceptar sistemáticamente tareas adicionales para evitar conflictos, hacer favores que nunca son reconocidos o no negociar mejores condiciones por temor a parecer ambicioso.
Sin embargo, detectar esas situaciones representa apenas una parte del problema. Después aparece la segunda característica planteada por Maquiavelo: ser como el león .
Tras reconocer una situación desfavorable, hace falta firmeza para establecer un límite . En términos laborales, puede significar rechazar una tarea que no corresponde, reclamar reconocimiento por el trabajo realizado o defender determinadas condiciones sin sentir que hacerlo equivale a ser un mal compañero.
La reflexión no se refiere a que haya que convertirse en una persona egoísta o dejar de ayudar a los demás. El punto está en distinguir entre amabilidad e ingenuidad.
La metáfora escrita por Maquiavelo hace más de cinco siglos plantea un equilibrio: tener suficiente astucia para reconocer cuándo alguien intenta sacar ventaja y suficiente firmeza para impedirlo . Aplicada al mundo laboral actual, la enseñanza no sería dejar de ser bueno, sino evitar que la buena voluntad se transforme en disponibilidad ilimitada.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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