
Nadia Beller está internada en la clínica Las Américas, en Santa Cruz de la Sierra. Dice que tiene miedo de la Policía, del gobierno de Bolivia y hasta de la gente del sanatorio. El lunes por la noche le dispararon y sostiene que está convencida de que quien contrató a los sicarios fue su pareja, Fernando Cerimedo , exasesor de Javier Milei y estratega del equipo del presidente de Bolivia. Cerimedo fue detenido horas después del ataque cuando intentaba abordar un avión.
En diálogo con LA NACION , Beller relató que durante el tiempo que mantuvieron una relación sentimental -desde diciembre pasado hasta ayer- él le habló de negocios espurios que se hacían dentro del gobierno argentino. “Fernando me dijo que la hermana de Milei estaba involucrada con la corrupción” , afirmó.
Beller contó que, según Cerimedo, su alejamiento del presidente argentino se debió a que “tenía un entorno demasiado podrido” y que todo terminó de romperse cuando Cerimedo y su esposa [Natalia Basil], que trabajaba en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), filtraron los audios en los que Diego Spagnuolo hablaba de sobornos en ese organismo. “Fernando me dijo que los audios eran reales y que los habían filtrado para que el caso no quedara impune. Que su mujer no era corrupta y que por eso inmediatamente después ella renunció”, relató.
Beller dijo que no sabe cómo se hicieron de los audios ni con quién hablaba Spagnuolo. “Solo sé, por boca de él, que estaba involucrada la hermana de Javier Milei. Supuestamente, con la filtración se rompe la relación. Fernando me dijo: ‘Yo le dije a esta pelotuda [por su esposa] que no se metiera en política porque iba a terminar mal y que íbamos a terminar con la relación rota’. Fernando prefería mantenerse por fuera y no ser parte. Él quería estar, pero me dijo que el entorno estaba demasiado podrido”, afirmó Beller.
Según ella, Cerimedo contaba que, en el gobierno argentino, “su relación más cercana era con Patricia Bullrich, con quien coordinaba cuestiones de seguridad” y que uno de los trabajos que hizo para la gestión de Milei fue “una campaña para anular a la vicepresidenta”, Victoria Villarruel.
Beller dijo que un socio de Cerimedo, Vicente Quintales , que en documentos a los que accedió LA NACION aparece también como socio de Natalia Basil, fue quien siguió vinculado con el gobierno argentino, según le contó su pareja. Que Quintales mantuvo contactos internacionales y “consiguió que los contrataran otros gobiernos”. En Bolivia, Cerimedo fue, hasta esta semana, asesor personal del presidente Rodrigo Paz . Beller sostuvo que su pareja refería que “era de la CIA”, pero que ella nunca lo tuvo claro.
Según Beller, Cerimedo ahora “recibía dinero de la corrupción del gobierno de Paz y lo lavaba en la Argentina”, a través de distintas empresas. “Tienen de truchas, de construcción de casas prefabricadas,... pero yo nunca quise inmiscuirme. Él decía que facturaba 800.000 dólares mensuales. Lo que yo sé es que en el departamento donde vivíamos había mucho dinero. Una vez atiné a sacarle fotos, pero solo a uno de los cajones. No sé cuánto dinero había. Él además guardaba dinero en maletas”, respondió.
Beller dijo a LA NACION que la idea de Cerimedo era quedarse únicamente con una de las empresas, Numen, y las demás dejárselas a su esposa para separarse definitivamente: “Me dijo que se iba a instalar conmigo en Bolivia. Ahora tengo la plena certeza de que fue todo mentira, de que nunca hubo amor. Me quiso matar”.
Beller relató que Cerimedo la había convencido de que fuera, la noche del lunes, a la cita que resultó una emboscada. Contó a LA NACION que incluso habló con él desde la clínica después del ataque: “Yo no me acordaba de ningún teléfono, pero hace un tiempo lo había acompañado a ver a una doctora acá y a través de ella hicimos una llamada entre los tres. Le dije que me había querido matar, le pregunté ‘¿fuiste vos?’ y él me dijo que cómo iba a pensar eso, que me amaba, que estaba yendo a verme. Pero la Policía nos dijo que en realidad estaba tratando de viajar a la Argentina con una mochila llena de dinero”.
Cerimedo fue arrestado en el aeropuerto Viru Viru, de Santa Cruz de la Sierra. La sospecha de los investigadores es que su plan era viajar a La Paz y, desde ahí, volar a la Argentina. “Lo último que me dijo ayer [por el lunes] fue que iba a establecerse en Santa Cruz para vivir conmigo”, relató.
También estaba hablando con él cuando le dispararon. Beller contó que los supuestos informantes, que le prometieron que le iban a dar datos sobre un ataque de Evo Morales a una menor, la habían citado a las 20 en la puerta del hotel. Dijo que ella desconfió porque antes intentaron convencerla de que se subiera a un auto para ser llevada a un lugar desconocido, y que fue Cerimedo quien la convenció de que nada iba a pasarle si la cita era en el hotel. “Él me dijo que lo ayude a conseguir pruebas porque si no, no había nada sólido para agarrarlo a Morales. Me dijo que nadie se iba a atrever a hacerme algo en un hotel con cámaras”.
Según Beller, a las 20 los informantes no habían llegado y ella se puso nerviosa. “ Hablé entonces con Fernando, que me dijo que esperara. Yo estaba hablando con él cuando me sacaron el celular. Fue ahí cuando me dispararon ”.
Beller cuenta que, por fortuna, ningún proyectil le dañó órganos vitales y que tiene dolores, pero que lo que más le molesta es el miedo: “Siento que no me ofrecen garantías ni seguridad, ni mi gobierno ni la Policía. Y acá donde estoy internada no me dejaban ver a nadie. Les dije que no me iban a tocar ni a dar ninguna medicación hasta que no dejaran entrar a mi abogado y a mi familia”. Fue entonces, según ella, que se flexibilizaron las condiciones de su internación. Ahora cuenta que está fuera de peligro y que le dijeron que el bebé que espera no corre riesgo. Beller relató que tiene un embarazo de cuatro meses y que el padre es Cerimedo.
Fuente:
La Nación
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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