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La psicología asegura que las personas que se adaptan a cualquier plan no son conformistas, sino que desarrollaron resiliencia

Aceptar cambios de planes, adaptarse a una situación inesperada o simplemente decir “no hay problema” cuando algo no sale como estaba previsto puede parecer una señal de conformismo. Sin embargo, detrás de esa actitud aparentemente despreocupada, la psicología encontró señales profundas sobre la personalidad y la manera de responder ante los cambios.

Diversos estudios en psicología demostraron que la capacidad de adaptarse a situaciones nuevas o inciertas no necesariamente implica falta de carácter o ausencia de preferencias. Por el contrario, puede estar relacionada con la adaptabilidad y la flexibilidad psicológica, dos recursos que permiten modificar pensamientos, emociones y conductas frente a las circunstancias. Una investigación publicada en el Journal of Contextual Behavioral Science encontró que la adaptabilidad está relacionada con el bienestar psicológico y que ambas capacidades, aunque relacionadas, son conceptos diferentes.

La psicología interpreta estos comportamientos como señales de capacidad de adaptación y, en determinados contextos, de resiliencia. Aunque una persona acepte con facilidad modificar sus planes, eso no significa necesariamente que carezca de objetivos propios: puede tratarse de alguien capaz de ajustar su respuesta cuando las circunstancias cambian.

Los expertos en bienestar coinciden en que poder modificar los planes cuando aparecen imprevistos puede ser un recurso importante para atravesar situaciones de cambio. Esta capacidad no elimina los problemas cotidianos, pero permite responder de una manera menos rígida cuando algo no ocurre como se esperaba.

Un estudio realizado por Daniel Waldeck y otros investigadores, publicado en 2021, analizó la relación entre adaptabilidad y flexibilidad psicológica en 205 personas. Los investigadores definieron la adaptabilidad como la capacidad de regular los aspectos cognitivos, conductuales y emocionales frente a situaciones de cambio, novedad e incertidumbre. Los resultados mostraron que una mayor adaptabilidad estaba relacionada con el bienestar psicológico.

Además, una investigación publicada en Emotion encontró que las personas con mayores niveles de resiliencia mostraban una mayor flexibilidad emocional : podían modificar sus respuestas emocionales de acuerdo con los estímulos y las circunstancias que enfrentaban. Los autores señalaron que esta capacidad constituye un componente importante de la resiliencia.

La psicología también vincula esta capacidad con la flexibilidad psicológica , que consiste en poder aceptar pensamientos y emociones difíciles sin quedar paralizado por ellos y, al mismo tiempo, actuar de acuerdo con los propios objetivos y valores. Por eso, aceptar que un plan cambió no significa necesariamente resignarse: también puede implicar reconocer la nueva situación y decidir cómo actuar frente a ella.

Más allá de la situación puntual, la psicología señala que quienes pueden adaptarse con facilidad suelen presentar algunas características vinculadas con la flexibilidad psicológica y la resiliencia:

Estos comportamientos, aunque pueden parecer simples, reflejan una menor rigidez frente a los cambios y una mayor capacidad para ajustar la respuesta a las demandas del contexto.

La confusión entre adaptación y conformismo aparece porque ambos comportamientos pueden verse similares desde afuera. Sin embargo, psicológicamente no representan necesariamente lo mismo.

El conformismo implica modificar la conducta o las opiniones para ajustarse a las expectativas de otras personas o de un grupo. La adaptabilidad, en cambio, se relaciona con la capacidad de modificar la respuesta propia frente a las circunstancias sin perder necesariamente los objetivos personales.

La investigación sobre flexibilidad psicológica destaca precisamente que adaptarse implica poder aceptar experiencias difíciles y responder de acuerdo con objetivos y valores elegidos. Por eso, cambiar de estrategia no significa abandonar aquello que se quiere conseguir.

En este sentido, una persona que dice “me adapto” frente a un cambio de planes puede estar demostrando una capacidad que resulta útil ante la incertidumbre: evaluar lo que ocurre, aceptar que la situación cambió y encontrar una nueva manera de avanzar.

La evidencia científica, de todos modos, no permite afirmar que todas las personas que se adaptan a cualquier plan sean resilientes ni que nunca sean conformistas. Adaptabilidad, flexibilidad psicológica y resiliencia son conceptos relacionados, pero diferentes. Lo que sí muestran las investigaciones es que la capacidad de ajustar pensamientos, emociones y conductas frente a los cambios se vincula con un funcionamiento psicológico más adaptativo y con el bienestar.


Fuente: TN


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