
Durante los años 80, Molly Ringwald se convirtió en uno de los grandes íconos del cine adolescente gracias a películas como Se busca novio , El club de los cinco y La chica de rosa . Después de un breve retiro, siguió participando de producciones exitosas hasta el día de hoy. Durante todo ese tiempo, intentó mantenerse alejada de los escándalos y seguir teniendo el perfil bajo que supo construir. Sin embargo, esta semana sorprendió con una definición que nadie esperaba: la actriz reveló cuál fue la peor experiencia laboral de su carrera.
La confesión llegó durante una participación en Watch What Happens Live , el programa conducido por Andy Cohen, donde la actriz fue invitada a puntuar distintos trabajos de su trayectoria del uno al diez. Cuando apareció el nombre de La vida secreta de una adolescente , la respuesta fue inmediata. “Es la peor”, afirmó Ringwald, de 58 años.
La serie, emitida entre 2008 y 2013, seguía la historia de Amy Juergens, una adolescente de 15 años que debía enfrentar un embarazo inesperado. El papel estuvo a cargo de una joven Shailene Woodley, quien años después alcanzaría fama internacional gracias a Bajo la misma estrella , la saga Divergente y la multipremiada serie Big Little Lies .
Durante cinco temporadas y 96 episodios, Ringwald interpretó a Anne Juergens, la madre de la protagonista. Su trabajo incluso le valió una nominación a los Teen Choice Awards junto al elenco que daba vida a la familia de la ficción. Sin embargo, el recuerdo que conserva de aquellos años está lejos de ser positivo.
Aunque dejó en claro que guarda un enorme cariño por gran parte del equipo, Ringwald explicó que trabajar en esa producción estuvo marcado por la presencia de una persona con la que la convivencia resultó muy complicada.
“Fue difícil. Me encanta el reparto, me encanta Shailene, hay muchísima gente con la que trabajé... Pero hubo una persona que fue realmente difícil”, recordó.
La actriz evitó revelar de quién se trataba y tampoco aclaró si hablaba de un integrante del elenco, un productor, un director o alguien del equipo técnico. “No voy a decir quién es esa persona”, respondió cuando Andy Cohen intentó obtener más detalles.
Aun así, reconoció que esa experiencia terminó condicionando por completo el recuerdo que conserva de la serie y fue la razón por la que la calificó con apenas un uno sobre diez.
Las declaraciones llamaron especialmente la atención porque años atrás Ringwald había elogiado el clima laboral de la serie. En una entrevista concedida en 2009 a MovieWeb, destacaba la química entre los actores y el clima que se vivía detrás de cámara.
“Creo que hay muchos actores muy carismáticos en la serie. Todos los chicos son encantadores, inteligentes y se llevan muy bien. Trabajan muy bien juntos. El elenco realmente es excelente”, aseguraba entonces. También dedicaba elogios a Mark Derwin, quien interpretaba a su esposo en la ficción.
“Creo que nos caímos bien desde el principio, pero con el tiempo uno conoce mejor a la otra persona y se siente más cómodo. Nuestra relación fue creciendo y eso hacía que todo resultara mucho más realista”, explicaba.
Según contaba, esa confianza permitía incorporar pequeños gestos y complicidades que enriquecían las escenas familiares y hacían más creíbles a los personajes.
Por eso, sus recientes declaraciones sorprendieron a muchos seguidores de la serie. Aunque volvió a destacar el talento del elenco y el afecto que siente por Woodley, quedó claro que la presencia de una persona en particular terminó empañando una experiencia que se extendió durante cinco años.
Pero si La vida secreta de una adolescente ocupa el último lugar entre sus trabajos, existe una película que Ringwald recuerda exactamente de la manera opuesta.
Cuando Andy Cohen le pidió que calificara La chica de rosa , la actriz no dudó. “Eso estuvo genial. Le doy un diez”, respondió.
La película de 1986 fue uno de los mayores éxitos de su carrera y marcó la tercera colaboración con el guionista John Hughes, después de Se busca novio y El club de los cinco .
Durante la entrevista, Cohen comentó que para ese momento ambos ya funcionaban como una “máquina bien aceitada”. Ringwald coincidió y recordó un detalle que siempre consideró un privilegio. “Él escribió la película para mí”.
Fuente:
La Nación
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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