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José Abadi, psiquiatra: “Hoy hay muchísimas más libertades, pero también hay una disminución de lo que es el registro del otro”

La caída de la natalidad , el aumento de la longevidad y los cambios en la manera de relacionarse obligan a repensar algunos de los hábitos que durante décadas parecieron naturales. En ese contexto, el médico psiquiatra, psicólogo y reconocido psicoanalista José Eduardo Abadi , una de las voces con amplia trayectoria en el análisis de los vínculos y los cambios sociales, analizó en TN qué hay detrás de estas transformaciones.

Abadi cuenta con una extensa trayectoria en el ámbito de la psiquiatría y el psicoanálisis. Fue miembro titular de la Federación Latinoamericana de Psicoanálisis y de la Asociación Psicoanalítica Internacional, participó como expositor en congresos internacionales de psicoanálisis y fue profesor invitado en distintas universidades. También desarrolló una extensa carrera en medios de comunicación y publicó numerosos libros vinculados con la psicología, los vínculos, la sociedad y el comportamiento humano.

Durante la entrevista, el especialista puso el foco en una transformación que considera central: el crecimiento de las libertades individuales no necesariamente estuvo acompañado por un mayor reconocimiento del otro .

“ Hoy hay muchísimas más libertades, pero también hay una disminución de lo que es el registro del otro, la solidaridad, el ‘soy porque sos’ ”, sostuvo Abadi.

Para el psicoanalista, la transformación de los vínculos debe analizarse dentro de un contexto social mucho más amplio. La sociedad actual ofrece más posibilidades de elección, pero también modificó las costumbres, las expectativas y las formas tradicionales de relacionarse.

Abadi vinculó este escenario con dos grandes transformaciones demográficas: la marcada reducción de la natalidad y el aumento de la longevidad . Según explicó, ambos fenómenos modificaron la estructura de la sociedad y también la economía, el entretenimiento y las prioridades de las distintas generaciones.

Pero el especialista advirtió que no alcanza con explicar estos cambios desde una perspectiva económica. “ La respuesta es multicausal ”, afirmó cuando fue consultado sobre las razones por las que cada vez más personas deciden no tener hijos.

En su análisis aparece un concepto central: el individualismo. Abadi diferencia entre aquel que permite desarrollar la autonomía personal sin perder de vista a los demás y otro que puede derivar en una posición narcisista. “ Hay un individualismo que está muchas veces en un borde entre el individualismo responsable que reconoce al otro y el individualismo narcisista donde el otro me molesta ”, explicó.

El especialista también señaló que la crianza representa un desafío particular en una sociedad que valora cada vez más el tiempo personal. “ La parentalidad es un trabajo. Es una responsabilidad, es una exigencia, es un estar atento, es un dedicarse al otro ”, sostuvo.

En ese sentido, explicó que en la actualidad existe una mayor legitimidad para priorizar el descanso , el entretenimiento y las actividades personales . Una situación cotidiana como el llanto de un niño en un avión puede convertirse así en una fuente de irritación para quienes sienten que su espacio individual fue interrumpido.

Para Abadi, el problema aparece cuando esa búsqueda de bienestar personal termina dificultando el vínculo con los demás. “ Se cansa la gente por la dificultad que tiene de involucrarse hasta lúdicamente con lo que hay que hacer ”, señaló.

El psicoanalista vinculó esa dificultad con un fenómeno más amplio: “ Hay un cierto perfil psicológico cuando se entra en un campo sintomático que hace más difícil la cosa social, grupal, integrativa ”.

Durante la entrevista surgió otra hipótesis: que los chicos pueden resultar incómodos porque obligan a los adultos a abandonar el control y a concentrarse en el presente.

Abadi coincidió con esa mirada y destacó una característica propia de la infancia: su capacidad para traer a los adultos al momento actual. “ Los chicos nos traen muy rápidamente y de sopetón al aquí y ahora ”, afirmó.

El especialista también habló del lugar que ocupa el “presentismo”. Según explicó, concentrarse en el presente puede tener un aspecto saludable, porque permite dejar de vivir permanentemente pendientes del pasado o del futuro. Pero también puede convertirse en un problema cuando conduce al aislamiento. “ El presentismo toma hoy un lugar clave, crucial ”, sostuvo. Y agregó: “ Hay un costado súper positivo y otro sintomático ”.

Para Abadi, el límite aparece cuando la concentración exclusiva en el presente impide conectar con la propia historia y con los demás. “ Cuando ese presente aísla, cuando ese presente no nos permite historificar, hay un campo sintomático ”, explicó.

Otro de los puntos destacados por el especialista fue la relación entre los nenes y las preguntas que plantean. Los chicos obligan a los adultos a responder cuestiones para las que muchas veces no tienen una respuesta inmediata. Esa situación puede generar incomodidad, pero Abadi la considera fundamental para el desarrollo.

“ Nos hacen preguntas que no sabemos responder y a muchos adultos nos molesta ”, señaló. Sin embargo, lejos de considerar ese mecanismo como algo negativo, el psicoanalista lo reivindicó como una parte esencial del crecimiento: “ Instalan la pregunta y la pregunta es crecimiento y maduración ”.

Abadi también planteó que los adultos pueden recuperar algo de su propia dimensión infantil. “Hay una cierta dificultad a veces en vincularse con el propio aspecto infantil de uno”, sostuvo.

Para el especialista, recuperar esa faceta permite volver a conectarse con el juego, la curiosidad y otras formas de relacionarse que pueden quedar relegadas en la vida adulta.


Fuente: TN


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