Un hombre que dedicó cerca de dos décadas al cuidado de su madre recibió como reconocimiento un departamento valuado en unos 500.000 reales. Sin embargo, tras la muerte de la mujer, el inmueble debió incorporarse a la herencia y repartirse entre todos los hermanos, de acuerdo con lo establecido por el Código Civil brasileño.
Según la legislación de Brasil, las donaciones realizadas por padres a hijos se consideran, en principio, un adelanto de la herencia. Por ese motivo, al iniciarse la sucesión, los demás herederos pueden solicitar que ese bien vuelva a integrar el patrimonio que será dividido entre todos.
El objetivo de esta figura legal, conocida como colación de bienes, es garantizar la igualdad entre los herederos necesarios y evitar que uno de ellos reciba una porción mayor sin una autorización expresa del donante.
La normativa contempla una excepción: el padre o la madre puede excluir un bien de esa futura división, pero debe dejarlo expresamente establecido en la escritura de donación o en un testamento. Si esa aclaración no existe, la ley presume que se trata de un anticipo de la herencia.
Especialistas en derecho sucesorio advierten que muchas familias desconocen este mecanismo, lo que suele derivar en conflictos durante los procesos de sucesión. También recuerdan que las donaciones indirectas y otras transferencias patrimoniales pueden quedar alcanzadas por las mismas reglas.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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