Juan Carlos Vázquez tiene 68 años y todos los días camina 23 cuadras para llegar a la Escuela de Adultos 65, que funciona en el Hospital Geriátrico de Miguel Lanús, en Misiones. Allí volvió a estudiar, hizo nuevos amigos, aprendió costura y jardinería y hoy es el abanderado de la institución.
Detrás de ese recorrido hay una historia marcada por el dolor. Durante la pandemia de Covid-19, Juan Carlos perdió a su hermano, a su cuñada y a su compañera de vida en apenas cinco meses. Las pérdidas lo llevaron a atravesar una profunda depresión y, en ese contexto, también perdió la movilidad de sus piernas.
“No me podía sentar ni levantar, me arrastraba para ir de un lado a otro”, recordó. Después de un largo proceso de recuperación, logró volver a caminar, aunque todavía tiene dificultades y debe avanzar lentamente. Hoy tarda aproximadamente una hora en recorrer las 23 cuadras hasta la escuela.
Volver a empezar a los 68
La escuela se convirtió en un espacio fundamental para Juan Carlos. Cada mañana llega cerca de las 8 y permanece hasta las 10, acompañado por sus compañeros y docentes, con quienes construyó un vínculo cercano.
Además de retomar los estudios, descubrió nuevas actividades. Aprendió a utilizar una máquina de coser para confeccionar fundas de almohadones destinadas a chicos internados en el Hospital de Pediatría y también encontró en la jardinería otra de sus grandes motivaciones.
Ser abanderado representa para él mucho más que un reconocimiento: es el símbolo de una nueva etapa después de haber atravesado algunos de los momentos más difíciles de su vida.
Una vida marcada por las pérdidas
Juan Carlos nació y creció en Oberá. A los 17 años dejó los estudios y luego se mudó a Posadas, donde trabajó en una metalúrgica y posteriormente se dedicó durante años a la albañilería.
A lo largo de su vida formó una familia y tuvo una hija, que actualmente vive en Buenos Aires. También compartió once años con Victorina, quien murió de cáncer.
Durante la pandemia sufrió tres pérdidas casi consecutivas: su hermano, su cuñada y su pareja. “Éramos cinco varones, murieron tres y quedamos dos”, recordó al hablar de aquel período.
Con el tiempo, Juan Carlos volvió a encontrar compañía y afecto. En el geriátrico conoció a María, con quien lleva casi cuatro años de relación. Según contó, ambos están muy enamorados y disfrutan de compartir la vida cotidiana.
Caminar para seguir adelante
Juan Carlos se levanta cerca de las 5 de la mañana, prepara mate, escucha música y desayuna antes de salir hacia la escuela. Después dedica parte del día a la jardinería, la costura y otras actividades.
Las 23 cuadras que recorre diariamente también responden a una cuestión económica. Como jubilado, asegura que prefiere caminar antes que gastar dinero en transporte.
Después de haber necesitado arrastrarse para poder desplazarse, hoy vuelve a salir de su casa cada mañana, llega a la escuela y lleva la bandera.
“Con mi edad no me siento viejo, al contrario, cada día me siento más joven”, resume Juan Carlos.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
.jpg)


Redes