
Durante la infancia, uno de los juegos más comunes son las escondidas , ya sea en una casa, una plaza o en el patio de la escuela. Aunque puede parecer una simple manera de divertirse, distintos estudios señalan que ayuda a desarrollar una capacidad clave que se traslada a la vida social.
De acuerdo con un estudio longitudinal realizado con chicos en edad preescolar, jugar a las escondidas se vincula con comprender cómo funciona la mente de los demás . Al esconderse o buscar a otros, los niños desarrollan la capacidad de entender que una persona puede tener puntos de vista, pensamientos o información distinta a la propia.
Al esconderse, un chico no solo busca que no lo vean, sino que intenta anticipar en qué lugares buscará la persona que cuenta , dónde va a mirar primero y qué sitios le podrían parecer más evidentes. Por eso, analiza cuál puede ser el mejor escondite desde la perspectiva de la otra persona.
La capacidad de pensar desde el punto de vista del otro es conocida como “teoría de la mente” y es fundamental para la vida social. Permite entender que las demás personas también tienen información propia , deseos, creencias y emociones, por lo que ayuda a interpretar conductas, resolver conflictos y relacionarse mejor con los demás.
Como si fuera poco, durante las escondidas aparecen ciertas reglas simples pero fundamentales , que convierten al juego en una experiencia social. Esperar el turno, respetar el tiempo de conteo, quedarse en silencio y elegir cuándo salir son pautas que ayudan a la convivencia.
Según explicaron distintos especialistas, estos juegos no solo son entretenimiento. Mediante estas actividades, los más chicos practican situaciones, prueban estrategias y leen cómo se comportan las demás personas. Esconderse implica pensar qué sabe el otro y qué todavía no sabe .
Con este tipo de juegos, los chicos desarrollan la capacidad de interpretar la perspectiva ajena . Es decir, entienden que otra persona no necesariamente ve lo mismo que ellos, ni tiene la misma información.
Así, aunque puede parecer un simple juego, las escondidas favorecen el desarrollo de una herramienta esencial para la convivencia: entender mejor a los demás . Esta habilidad influye en la empatía, la comunicación y en la manera en que los chicos se relacionan con sus pares durante la infancia.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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