
Cada vez más personas buscan formas para aprovechar al máximo los alimentos y reducir el desperdicio en casa. En ese contexto, un ingrediente que suele pasar desapercibido comenzó a ganar protagonismo: el agua que queda después de cocinar o remojar el arroz .
Este líquido contiene pequeñas cantidades de almidón, minerales y compuestos vegetales que pueden resultar útiles para distintos usos domésticos. Aunque no reemplaza productos específicos, sí puede convertirse en un recurso sencillo para las plantas o algunos cuidados personales .
Eso sí, los especialistas recomiendan utilizar agua de arroz sin sal, sin aceite y sin otros condimentos , ya que esos ingredientes podrían resultar perjudiciales.
Uno de los usos más populares consiste en emplearla para regar plantas de interior o de jardín . El almidón y algunos minerales presentes en el agua pueden aportar nutrientes al sustrato y favorecer la actividad de microorganismos beneficiosos del suelo.
Sin embargo, los especialistas aconsejan usarla solo de forma ocasional y alternarla con agua común para evitar la acumulación de residuos. También recomiendan utilizarla una vez que esté completamente fría .
El agua de arroz es un remedio tradicional utilizado desde hace siglos en algunos países asiáticos.
Muchas personas la emplean como último enjuague después del shampoo porque ayuda a dejar el pelo con una sensación más suave y facilita el desenredo.
Aunque la evidencia científica sobre sus beneficios todavía es limitada, algunas investigaciones sugieren que determinados compuestos presentes en el arroz podrían contribuir a mejorar temporalmente la apariencia de la fibra capilar .
Después de aplicarla, basta con dejar actuar unos minutos y enjuagar con agua.
Otro uso frecuente consiste en incorporarla dentro de una rutina de cuidado de la piel. Algunas personas utilizan agua de arroz fría como tónico facial o la mezclan con avena para elaborar una mascarilla casera de textura suave.
Su efecto refrescante puede resultar agradable, especialmente después de la exposición al sol o en días de mucho calor.
Como ocurre con cualquier producto aplicado sobre la piel, conviene probar primero una pequeña cantidad para comprobar que no genere irritación.
Primero lavá el arroz para retirar las impurezas . Luego cocinalo normalmente o dejalo en remojo durante unos minutos. Una vez listo, colá el líquido y dejalo enfriar completamente antes de utilizarlo.
Si no lo vas a usar enseguida, guardalo en un recipiente limpio dentro de la heladera y consumilo en un plazo máximo de 48 horas.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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