
Cuando se examina una hoja de papel aluminio a contraluz es posible ver que tiene pequeños agujeros en su superficie . Sin embargo, no se trata de un problema sino de un beneficio.
La ventaja de la presencia de estos orificios en el papel aluminio es que ayudan a controlar mejor la calidad del producto que luego se destina a conservar los alimentos en los hogares.
Muchas personas piensan que el rollo está roto o tiene un defecto cuando notan esas aberturas. Sin embargo son absolutamente normales en la fabricación industrial y no afectan en lo más mínimo la capacidad de conservación que ofrece el aluminio.
Diversos estudios científicos demostraron que esos poros sirven para controlar que el producto tenga la calidad adecuada antes de llegar a los puntos de venta. Es más, sería un problema comprobar que el papel aluminio que se tiene en casa no cuenta con esa respiración.
La explicación técnica es que para fabricar el papel aluminio se pone un bloque grueso de metal entre rodillos que lo van estirando hasta dejarlo bien fino. Ese proceso lleva las láminas a un grosor similar al de un cabello humano, o aún más delgado.
En esta etapa de la fabricación es normal que aparezcan pequeños poros microscópicos que se producen por impurezas propias del metal o bien por el proceso de laminado y ese exigente estiramiento. Esto es inevitable y se tiene contemplado en los controles de calidad que se realizan.
Recientemente, un estudio publicado en la revista científica Journal of Materials Processing Technology asegura que estos agujeritos aparecen en todos los rollos de papel aluminio fino que se fabrican para conservar alimentos en el hogar y no implican un defecto del producto.
Los expertos señalan que estos orificios representan un beneficio , porque permiten controlar mejor la calidad del producto . Durante la fabricación, se iluminan las láminas desde atrás y los técnicos cuentan la cantidad y el tamaño de los poros .
En caso de que se superen los límites permitidos para el espesor de ese papel el producto queda automáticamente descartado . De esta manera, los poros funcionan como una especie de indicador que permite verificar la calidad del papel y demostrar que el proceso de fabricación tuvo el resultado esperado.
Es decir, esos pequeños puntos que se ven al trasluz no son una falla sino una señal de que el papel fue inspeccionado y evaluado antes de salir de la fábrica y superó todos los controles.
El beneficio de que estos poros aparezcan en el papel aluminio es que queda garantizada su excelente calidad y su aptitud para utilizarlos en los alimentos que se consumen en casa.
Muchas personas no saben que los papeles aluminio tienen distintos grosores. Cuanto más finos son, más poros presentan . Estos es porque deben sufrir más procesamiento y estirado, lo cual va debilitando progresivamente su resistencia.
Los llamados “extra resistentes” prácticamente no tienen agujeros, por eso son los más recomendados para cocinar en el horno , envolver matambres u otros alimentos de ese tipo o conservar la comida durante períodos más largos.
Investigaciones hechas para comprobar si estos agujeros dejan pasar el aire y hacen que la comida se eche a perder llevan tranquilidad: nada de esto ocurre. La cantidad de oxígeno o humedad que puede atravesar uno de esos diminutos poros es mínima . De hecho, es menor que la que se filtra por los bordes del envoltorio cuando no queda bien cerrado.
Organismos especializados en materiales para envases médicos y farmacéuticos sostienen que los agujeros microscópicos del papel aluminio no modifican las propiedades de barrera para la contaminación que tiene el producto. Esto garantiza su uso en el hogar sin temores.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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