La precariedad estructural no es solo una estadística, sino una realidad que golpea el desarrollo integral de las infancias. De acuerdo con informes difundidos por la Fundación Tejido Urbano y diversas ONGs, la presencia de suelos sin materializar en los hogares representa uno de los indicadores más alarmantes de déficit habitacional en el país .
Los especialistas advierten que esta condición tiene un impacto directo en la salud y el camino educativo de niños y niñas. Vivir sobre el suelo natural “incrementa el riesgo de enfermedades respiratorias y parasitarias, afectando además el desarrollo cognitivo y el rendimiento escolar de las infancias”.
El periodista Gustavo Barco recorrió distintos barrios afectados por esta problemática, donde constató la difícil realidad de miles de personas que, debido a la falta de recursos, se ven imposibilitadas de acceder a un piso de material.
Los datos oficiales del último Censo Nacional revelan la distribución de esta urgencia habitacional, exponiendo cuáles son las regiones más afectadas de la Argentina:
Dentro del territorio bonaerense, el Gran Buenos Aires concentra las mayores deudas en infraestructura. El ranking local está encabezado por:
Organizaciones sociales insisten en que sustituir la tierra por cemento firme dentro del hogar genera mejoras sanitarias y educativas inmediatas, convirtiéndose en una prioridad urgente para revertir la vulnerabilidad social en los barrios más postergados.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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