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Los veterinarios coinciden: los gatos no amasan las mantas por comodidad, sino porque repiten un hábito de cuando eran cachorros

La mayoría de los gatos , antes de acostarse sobre una manta, un almohadón o incluso sobre sus dueños, suelen presionar la superficie de manera alternada con sus patas delanteras. Aunque puede parecer que lo hacen por comodidad, los veterinarios coinciden en que este hábito, conocido como “amasar” , se remonta a una conducta que adquirieron cuando eran cachorros.

Este comportamiento se vincula de manera directa con la lactancia durante las primeras semanas de vida . En ese momento, los gatos presionan con sus patas las mamas de su madre para estimular la salida de leche. A medida que crecen, ese movimiento queda asociado a una experiencia placentera y relajante.

Según explicó la veterinaria Hannah Hart , al repetir este movimiento buscan generar una sensación de bienestar similar a la que experimentaban cuando su madre los alimentaba.

“Como la lactancia y las feromonas tranquilizadoras de la madre generan bienestar, muchos gatos continúan amasando durante la adultez para recuperar una sensación similar de calma y relajación”, señaló la especialista.

En la misma línea, la veterinaria Katie Grzyb detalló: “Es una conducta que comienza cuando son cachorros y está asociada con la lactancia. Puede brindarles consuelo, reducir el estrés y favorecer la relajación ”.

Generalmente, que un gato amase es un indicio de que está cómodo y se siente seguro en ese lugar. Algunos especialistas también sostienen que, mediante este movimiento, deja su olor en la superficie, debido a que sus patas contienen glándulas que liberan feromonas.

Por este motivo, aunque a algunas personas puede resultarles molesto, no es aconsejable retar al gato ni impedirle hacerlo . Si clava demasiado las uñas, se puede colocar una manta gruesa entre el animal y la persona para evitar que cause daño.

Así, aunque puede parecer que lo hacen únicamente para estar más cómodos, los gatos amasan para sentirse relajados y tranquilos, como cuando eran alimentados por su madre. El único contexto en el que conviene consultar con un veterinario es si esta conducta aparece de manera repentina o se vuelve excesiva.

Además de mover las patas, algunos gatos ronronean, cierran los ojos o incluso liberan una pequeña cantidad de saliva mientras amasan. Estas reacciones también están relacionadas con el estado de relajación que les genera este comportamiento.

Al repetir una conducta asociada con la lactancia, pueden entrar en un estado de calma profunda y manifestarlo de distintas maneras. Por eso, el babeo ocasional durante el amasado no suele ser preocupante, siempre que aparezca únicamente en ese contexto y no esté acompañado por dificultades para comer, mal aliento o molestias en la boca.

De esta manera, el amasado no solo permite reconocer que el gato se siente seguro, sino también observar otras señales corporales que muestran que está atravesando un momento de bienestar .


Fuente: TN


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