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Lo dicen estudios científicos: cuando alguien vuelve a revisar si todo quedó cerrado pueden tiene algo más que un TOC

Salir de casa y regresar unos segundos después para comprobar si la puerta quedó cerrada , si la hornalla del gas está apagada o si una ventana quedó abierta es una situación cotidiana para muchas personas. En la mayoría de los casos responde a una distracción o a un momento de duda sin mayores consecuencias. Sin embargo, cuando esta conducta se vuelve repetitiva, consume tiempo y genera ansiedad , la psicología tiene otras explicaciones .

Por lo pronto, advierte que podría estar relacionada con un fenómeno más complejo que un simple olvido, especialmente con el llamado TOC (Trastorno Obsesivo-Compulsivo) de comprobación u otros problemas vinculados a la ansiedad y la intolerancia a la incertidumbre. Durante años se creyó que quienes realizan este tipo de verificaciones constantes tenían peor memoria que el resto.

Aún así, las investigaciones científicas de las últimas décadas arribaron a una conclusión bastante diferente: el problema no suele estar en la capacidad o no de recordar, sino en la confianza que la persona deposita en sus propios recuerdos.

Esa diferencia resulta clave para entender por qué alguien puede saber racionalmente que cerró la puerta y de todos modos sentir la necesidad de volver para chequearlo .

Uno de los trabajos más influyentes sobre el tema fue publicado en la revista Behaviour Research and Therapy por los investigadores David Tolin y colaboradores. El estudio comparó a personas con trastorno obsesivo-compulsivo, individuos con otros cuadros de ansiedad y participantes sin trastornos psicológicos en absoluto . Los resultados, en principio, mostraban que no había diferencias significativas en la precisión de los grupos.

Sin embargo, aquellos que padecían TOC manifestaban una confianza considerablemente menor en sus propias memorias, especialmente cuando se trataba de situaciones que percibían como potencialmente peligrosas.

Los investigadores observaron además un fenómeno paradójico: cuantas más veces repetían una comprobación, menos seguros se sentían de haber realizado correctamente la acción.

En el resumen del ensayo explican que “la confianza en la memoria para objetos relacionados con amenazas disminuyó progresivamente tras las verificaciones repetidas“, a pesar de que la memoria objetiva a priori permanecía intacta. Es decir, chequear una y otra vez no fortalece el recuerdo, sino que puede debilitar la sensación de certeza con la que contamos.

Ese mecanismo ayuda a explicar por qué muchas personas quedan atrapadas en un círculo difícil de romper. Por lo pronto, aparece la duda (“¿cerré la puerta?“), aumenta la ansiedad, el sujeto vuelve a comprobar, siente alivio durante unos instantes y poco después la incertidumbre reaparece. Cada nueva verificación reduce temporalmente la angustia, pero al mismo tiempo refuerza el hábito de mirar nuevamente .

Otro factor importante identificado por el trabajo es la dificultad para tolerar la incertidumbre, incluso en cuestiones que a todas luces parecen menores.

Diversos estudios llevados a cabo por especialistas de la Universidad de Montreal concluyeron que las personas que experimentan un mayor malestar frente a la posibilidad de equivocarse o no tener absoluta certeza son también los que pueden desarrollar conductas compulsivas .

El objetivo no es tanto comprobar un hecho, sino paliar la ansiedad que produce la posibilidad de que algo haya salido mal. Una investigación publicada en 2022 en la tirada Frontiers in Psychiatry encontró que la relación entre la ansiedad y las conductas compulsivas puede verse intensificada cuando existen dificultades en la memoria visoespacial, es decir, la capacidad para recordar con precisión la ubicación de objetos .

Los psicólogos recomiendan distintas estrategias según la intensidad del problema. Cuando los episodios son esporádicos, aconsejan realizar las acciones de manera consciente, prestando atención a cada momento; ahora bien, cuando las comprobaciones se vuelven persistentes, el tratamiento con mayor respaldo es la terapia cognitivo-conductual (TCC) .


Fuente: TN


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