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Karina Milei pide reencauzar la gestión y baja línea para frenar la interna con Caputo

Envalentonado por la foto con los gobernadores en Tucumán, el Gobierno emprendió formalmente el camino hacia la reelección de Javier Milei. Y convencida de que ya no puede darse el lujo de consumir energía en disputas internas cuando empieza la cuenta regresiva hacia la próxima campaña, Karina Milei pidió a su tropa y a los ministros reencauzar la gestión, cerrar acuerdos electorales y dejar atrás las diferencias, luego de meses de parálisis política y guerra a cielo abierto dentro del ecosistema libertario.

“Entró en modo reelección. Ya lo dijo en Misiones cuando fuimos la semana pasada: todos los esfuerzos tienen que estar puestos en que el Presidente sea reelecto y que nadie se puede desviar de ese camino. Karina no olvida pero es más pragmática que nadie”, sentenció a Clarín uno de los funcionarios que recibió la arenga del último jueves en la Casa Rosada, donde los hermanos alentaron “a redoblar la apuesta” de cara a un segundo mandato libertario.

La instrucción supone un cambio de etapa también en el entorno de la hermanísima. Si hasta hace pocas semanas se enfocaba en resolver las disputas de poder dentro de La Libertad Avanza y correr a las filas del asesor Santiago Caputo, ahora la prioridad pasa por consolidar la gobernabilidad, avanzar con las reformas pendientes y construir las condiciones políticas para la competencia electoral. El cimbronazo de las encuestas que hasta hace poco relativizaban en la Casa Rosada parece haberse sentido.

“No hay límites para los acuerdos, salvo con quien no quiera que Milei siga gobernando”, exageró una alta fuente del Gobierno sobre la flexibilidad que se otorgó al jefe de Gabinete, Diego Santilli, para tejer alianzas.

Es que en Casa Rosada aseguran que, a diferencia de lo que ocurrió en 2025, Karina está dispuesta a ceder en gran parte de sus ambiciones locales.

También, confía una voz de su entorno, planteó puertas adentro bajar la presión sobre Caputo, quien recibió un nuevo apoyo público de Milei con el abrazo que le dio en el balcón de Balcarce 50 tras el Tedeum. Pasó desapercibido pero la propia secretaria general alentó al asesor para sumarse a saludar a Milei frente a la multitud, en un gesto impensado días atrás. En el Gobierno lo interpretaron como una señal de que la tregua llegó para quedarse.

En esa escena, Karina protagonizó otra postal de bandera blanca junto a Patricia Bullrich. Son concesiones que hace la arquitecta del poder en el Gobierno pero con vencimiento: nadie duda que serán batallas que se retomarán cuando considere que la reelección está pavimentada.

Del otro lado, especialmente entre la tropa del consultor, lo reciben con alivio y advierten que “Santiago jamás movió ninguna ficha contra Karina”, aunque admiten las fricciones con los Menem. Bullrich, en cambio, apuesta a su vínculo directo con el jefe de Estado y al plafón que le da su peso propio.

Para amortiguar en la gestión a esos dos polos, Karina decidió empoderar a Santilli. Mientras Manuel Adorni operaba como su delegado, quiere que el flamante jefe de Gabinete coordine la negociación con cada gobernador para encauzar las reformas en el Congreso.

“Todo tiene que pasar por Diego”, aclaran desde el círculo íntimo karinista. Que Santilli reporte cada movimiento a Martín y Eduardo “Lule” Menem, los dos principales motores políticos de la secretaria general, contribuye a que hasta el momento no haya ruidos en el nuevo esquema de poder.

La primera prueba de fuego del “Colo” es conseguir que la reforma electoral se vote entre agosto y septiembre en el Senado. El final es incierto: logró revertir parte de la resistencia de algunos gobernadores, aunque todavía mantiene diferencias con el PRO y la UCR, que cuestionan el regreso de las colectoras, un mecanismo que varios mandatarios consideran clave para sostener su representación legislativa a nivel nacional. En algunos distritos que desdoblen, además, la Casa Rosada pondrá candidatos de perfil bajo para que hagan las veces de sparring, en una competencia accesible.

La postura acuerdista parte desde la necesidad y no desde un convencimiento en la hoja de ruta. Todas las semanas llegan encuestas a la Casa Rosada que reflejan que, sin un marco de alianzas, la chance de Milei de acercarse a un triunfo en primera vuelta es lejana.

Clarín publicó esta semana un informe que explica la moderación libertaria. El Observatorio de Psicología Aplicada (OPSA) de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) presentó un estudio de opinión pública. El dato que más perturba a los colaboradores de Milei surge del escenario de eventual balotaje en el que Axel Kicillof la saca casi 9 puntos (48,2% a 39,3%) en un eventual balotaje.

En el Gobierno rechazan esos números pero se conforman con haber logrado cortar la sangría de casi cuatro meses por el caso Adorni.

En un marco de cierre de grieta interna, generó cierta tensión los coletazos de los cambios en Salud con la renuncia del viceministro Guido Giana y el ascenso de Rodrigo Sbarra, quien había llegado de su mano pero que construyó juego propio alineado con Caputo.

Sbarra, un ex funcionario del Ministerio de Producción durante la gestión de Mauricio Macri y recordado a partir de que en 2019 se encontraran 10 mil dólares olvidados en su despacho durante el traspaso de mando , es observado con desconfianza en algunos sectores del área, sobre todo desde que allegados al ministro Mario Lugones escucharon que la denuncia penal que la Fundación Apolo -del dirigente porteño Yamil Santoro- realizó contra Giana días antes de su salida, fue pergeñada por su entorno. Difícil de explicar en una estructura supervisada por Caputo y su amigo consultor en el sector privado Rodrigo Lugones, hijo del ministro.

Pese a su decisión de armonizar el vínculo con las distintas vertientes oficialistas, Karina mantiene bajo la lupa a una de las últimas incorporaciones que promovió su hermano. Se trata del nuevo vocero, Adrián Ravier.

El pampeano llegó al Gobierno por su vínculo directo con el Presidente y con la Fundación Faro, de Agustín Laje. Se trata del think tank libertario al que Karina le había enviado una señal de alerta cuando impulsó que la Inspección General de Justicia avanzara con un requerimiento para conocer el origen y el destino de las donaciones que recibe.

El portavoz comenzó con el pie izquierdo. No sólo porque Karina se enteró de su ingreso vía Twitter: en su primera conferencia recomendó “abrigarse” a quienes no pudieran afrontar el aumento de las tarifas.

Pero el mayor chispazo llegó cuando dijo que su antecesor Adorni se tuvo que ir porque “la gente no le creyó”. En la Secretaría General todavía no salen del asombro. “Tenía mil respuestas posibles y eligió la peor”, resumió un funcionario que reporta a Karina.

Desde entonces, en la Casa Rosada aseguran que Ravier quedó bajo observación . Y hasta el propio Milei alimentó esas especulaciones durante el Tedeum, cuando al cabo de una seguidilla de abrazos con otros funcionarios en la Catedral apenas extendió la mano y desairó al economista que se había preparado para el abrazo. El malestar persiste y nadie se anima a garantizar su continuidad. Dicen que Karina “está esperando el momento”.

Redactor de la sección Política


Fuente: Clarín


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