Natalí llevaba años soñando con ser madre. En 2021 conoció a quien sería su pareja y, tres años después, ambas decidieron comenzar un tratamiento de fertilización asistida . Firmaron todos los consentimientos exigidos por la ley y encararon juntas el proceso. Sin embargo, apenas dos meses después del resultado positivo, la relación terminó y comenzó una situación que, según asegura, jamás imaginó vivir.
“En 2024 fuimos a una clínica de fertilidad en San Isidro para averiguar cómo podíamos ser madres. Ahí comenzó todo gracias a la Ley de Fertilización Asistida que tenemos en el país”, recordó Natalí en diálogo con TN .
Durante el tratamiento, explicó, ambas firmaron los acuerdos informados que establecen que las dos serían madres con los mismos derechos y obligaciones sobre el futuro hijo. Pero cuando el embarazo recién comenzaba, su entonces pareja cambió de decisión.
“A los dos meses mi ex me dijo que no quería ser madre” , explicó. Poco después, recibió varias notificaciones judiciales hasta que una la dejó en shock: “Recibí una carta documento intimándome a abortar”.
En ese sentido, expresó: “Más allá de lo legal estaba lo sentimental. Me estaba intimando a abortar después de todo un tratamiento que hicimos juntas, de todo un recorrido. Fue completamente inhumano ”.
El conflicto no terminó allí. Durante el embarazo apareció un problema legal que, según explicaron sus abogadas Gisela Aburto y Nadia de Rosa , estaba relacionado con la protocolización del consentimiento informado firmado durante el tratamiento de fertilización.
Cuando nació la beba, la consecuencia fue inmediata: Natalí no pudo inscribirla en el Registro Civil. “No podía anotarla porque no tenía el protocolo. Pedí algún papel porque no tenía nada y me dieron solamente una fotocopia del certificado de parto ”, contó.
La falta de inscripción complicó aspectos esenciales de la vida cotidiana. Sin un documento que acreditara el vínculo filial, la recién nacida quedó en una situación de vulnerabilidad .
“Mi beba se quedaba sin la prepaga y si pasaba algo y tenía que ir a un hospital público no podía atenderla porque no tenía un papel. Ni siquiera podía circular por la calle porque no tenía un documento que acreditara que era mi hija” , recordó.
Frente a esa desesperante situación, decidió hacer pública su historia. “Empecé una movida en Instagram para viralizar lo que estaba pasando y, casualmente, 48 horas después hubo una medida cautelar que permitió inscribirla ”, explicó.
La inscripción que llegó al mes de vida de la pequeña, sin embargo, no reflejó la realidad del caso. “ Salió como hija natural y tendría que figurar como hija nacida mediante fertilización asistida”, sostuvo.
Sus abogadas impulsaron entonces una demanda para corregir esa situación y, además, cuestionar la normativa vigente. “Pedimos que se declare la inconstitucionalidad de una norma y, en paralelo, que se inscriba a la niña con Natalí como progenitora única , pero que la fuente de filiación sea la técnica de reproducción humana asistida”, explicaron.
Según las letradas, se trata de un caso sin antecedentes que podría generar un cambio en futuras situaciones similares. “Es un caso único y entendemos que va a generar precedentes, porque empieza a evidenciar vulneraciones de derechos . Si en otro caso alguno de los integrantes de la pareja decide abandonar el proyecto parental antes del nacimiento, ese bebé queda sin uno de sus progenitores”, señalaron.
Mientras la causa continúa su curso judicial, Natalí asegura que su expareja nunca volvió a tener contacto con ellas. Sin embargo, insiste en que el reclamo trasciende su historia personal.
“Ella no volvió a aparecer. Igual, el protocolo termina siendo algo abstracto. Si en algún momento la ley la acompaña y ella decide judicializarlo, voy a hacer todo lo posible para que no sea así, porque la madre soy yo. No hay otra” , concluyó.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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