
BRASILIA-. La Argentina y Brasil atraviesan el momento de mayor tensión bilateral en décadas . El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva activó este domingo una batería de respuestas diplomáticas contra el país, la más dura de los últimos años: llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y citó al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para que dé explicaciones en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
La ofensiva llegó después de que Javier Milei atacara y llamara “ladrón” y “presidiario” al presidente brasileño el sábado, durante el lanzamiento en San Pablo de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro , principal opositor de Lula rumbo a las elecciones del 4 de octubre.
Ni siquiera la disputa por las represas de Itaipú y Corpus, a fines de los años 70, había generado una crisis semejante, señalaron fuentes de la cancillería brasileña consultadas.
“Milei está haciendo historia”, ironizaron , en referencia al carácter inédito de los agravios presidenciales.
De manera oficial, Itamaraty confirmó en un comunicado escueto que Bitelli “fue llamado a consultas en razón de las ofensas proferidas ayer por el presidente argentino”. Ese tipo de medida se reserva, en la jerga diplomática, para mostrar disconformidad o marcar “momentos graves” en un vínculo bilateral.
En Brasilia, la pregunta que empezó a circular ayer fue si la crisis podría derivar en una escalada mayor : el retiro definitivo del embajador o, incluso, la expulsión de Raimondi, representante argentino en Brasilia. Consultada por LA NACION sobre ese escenario, una fuente calificada con despacho en el Palacio del Planalto respondió, escueta: “Con calma”. Fue todo lo que quiso anticipar sobre los próximos pasos de un conflicto que todavía está caliente.
La convocatoria a Raimondi, supo confirmaron fuentes calificadas a LA NACION, se esperaba que se concrete este mismo domingo, apenas horas después de conocerse el llamado a consultas de Bitelli. La escalada, en otras palabras, llegó más rápido de lo que esa fuente del Planalto dejaba entrever.
La decisión de convocar a Bitelli se gestó en la madrugada del domingo, mientras Mauro Vieira , ministro de Relaciones Exteriores de Lula, todavía estaba en el aire: el canciller volvía de un viaje a Asia y se enteró de los agravios de Milei durante el vuelo , lo que lo llevó a resolver la convocatoria del embajador antes de aterrizar en Brasilia, adonde llegó recién este domingo por la mañana.
Bitelli, por su parte, llegará a la capital brasileña este lunes, según pudo saber LA NACION , para reunirse con el canciller. No se descarta que mantenga un encuentro con el propio Lula, blanco directo de los agravios de Milei.
Durante los 25 minutos que duró el discurso del presidente argentino, el sábado, en San Pablo, Milei no nombró una sola vez a Lula da Silva por su nombre de pila. Se refirió a él como “el zurdo”, “el ladrón” y “el presidiario”, entre otros calificativos, y hasta ironizó sobre un desperfecto técnico al preguntar si “los micrófonos los mandó a tocar el ladrón”.
Arriba del escenario lo acompañaban el cónsul argentino en San Pablo, Luis Kreckler −quien articuló toda la agenda de Milei en la ciudad, que incluyó también un encuentro con el gobernador bolsonarista Tarcísio de Freitas−; la hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei ; y el canciller Pablo Quirno , que aplaudió y arengó cada arremetida presidencial contra los “zurdos de mierda”.
El sábado, la respuesta institucional más contundente había llegado de la Justicia de Brasil. El presidente del Supremo Tribunal Federal (STF), Luiz Edson Fachin , salió a respaldar a su colega Alexandre de Moraes , el juez al que Milei había llamado “basura calva” por no autorizar su visita a Jair Bolsonaro. En un comunicado firmado a nombre de la Corte, Fachin calificó los dichos del Presidente de “referencia irrespetuosa” contra un fallo dictado “conforme a la Constitución y las leyes de Brasil”, en referencia a la condena de 27 años sobre Bolsonaro por haber liderado un intento fallido de golpe de Estado para evitar la asunción de Lula.
El presidente del Partido de los Trabajadores de Lula, Edinho Silva , en tanto, calificó de “ inadmisible ” que un jefe de Estado extranjero se dirija “en términos irrespetuosos” a los poderes constituidos de otro país.
“Es inadmisible que un jefe de Estado extranjero venga a nuestro país y se dirija en términos irrespetuosos a sus poderes constituidos. No sorprende que el actual presidente de Argentina se comporte de esta manera. Al fin y al cabo, no son pocas las situaciones recientes en las que ha demostrado no estar a la altura del cargo que ocupa ”, escribió.
Luego fue el turno de José Guimarães , ministro de Relaciones Institucionales de Brasil. En un mensaje que publicó en su cuenta de la red social X , Guimarães cuestionó el modelo económico de La Libertad Avanza. Con un tono irónico, dijo que esperaba que Milei aproveche “su paso por Brasil para aprender que gobernar es cuidar a las personas, y no desmontar los derechos”.
“Mientras su gobierno estuvo marcado por una agenda de austeridad que sacrificó a trabajadores, jubilados y más vulnerables, profundizando las desigualdades sociales y colocando el mercado por encima de la dignidad humana, Brasil eligió otro camino : crecimiento con inclusión, diálogo y respeto a la democracia ”, señaló Guimarães.
La escalada, de hecho, no se detuvo con el llamado a consultas. Este domingo, en una entrevista radial en La Rural, Milei volvió a cargar contra Lula −al que llamó “ex presidiario”− y acusó a Brasil de estar detrás de una campaña “anti-Argentina”: “¿O nos vamos a olvidar que los asesores de Massa eran un grupo de brasileños? Yo quise ir a ver a mi amigo Jair Bolsonaro y no me dejaron. Acá, sin embargo, el expresidiario vino a saludar a la rea ”, disparó, en referencia a Lula y a Cristina Kirchner.
El vínculo con Brasil ya había atravesado un período de tensión en julio de 2024, aunque de una intensidad menor a la actual.
Tras un cruce de acusaciones entre ambos presidentes −Milei había llamado a Lula “izquierdista” y de “ego inflado” después de que el brasileño le exigiera una disculpa por anteriores insultos−, Bitelli fue convocado a Brasilia para reunirse con el propio Lula y con Vieira. Pero Itamaraty se ocupó entonces de aclarar que no se trataba de un llamado a consultas, “una clásica reprimenda diplomática” reservada para fracturas más profundas. Dos años después, esa distinción diplomática desapareció.
El propio Milei, en sus tres visitas a Brasil desde que asumió la Presidencia, nunca buscó un contacto institucional con Lula, y este fin de semana tampoco lo hizo: toda su agenda estuvo reservada al búnker bolsonarista. Ese patrón es lo que en el Planalto leen no como un exabrupto aislado, sino como una política deliberada hacia Brasilia .
No es la primera vez que un país llama a consulta a su embajador durante la gestión de Milei. El antecedente más resonante ocurrió en mayo de 2024, cuando el gobierno de España retiró temporalmente a su embajadora en Buenos Aires, María Jesús Alonso Jiménez, después de que el Presidente calificara de “corrupta” a Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez, durante un acto organizado por el partido Vox en Madrid.
Aquel episodio derivó en una fuerte crisis diplomática entre ambos países. El gobierno español exigió una disculpa pública de Milei, que nunca llegó, mientras que la embajadora permaneció en Madrid y no regresó a la Argentina. Meses más tarde, España dio por cerrado el conflicto con la designación de un nuevo representante diplomático, Joaquín María de Arístegui Laborde , quien asumió el cargo en noviembre de ese año.
La relación entre ambos mandatarios continuó tensa. En marzo de este año, durante el Madrid Economic Forum, Milei volvió a apuntar contra Sánchez al calificarlo de “impresentable”. Si bien desde entonces los cruces públicos disminuyeron, el vínculo bilateral nunca recuperó la normalidad que existía antes del conflicto.
Fuente:
La Nación
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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