
Las cintas métricas tienen una pieza metálica del extremo que se mueve unos milímetros hacia adelante y hacia atrás a la cual la mayoría de la gente la ignora, pero cumple una función muy concreta, sobre todo en el mundo de la construcción y la carpintería .
Ese movimiento es totalmente intencional y está pensado para que las mediciones sean exactas, tanto si medís desde afuera como si enganchás la cinta en un borde interno.
La punta metálica está diseñada para compensar su propio grosor. Cuando la enganchás en el borde de una tabla, por ejemplo, la pieza se desplaza hacia afuera. Si apoyás la cinta contra una pared para medir desde el exterior, la punta se mueve hacia adentro.
De esta forma, la cinta te da la medida justa en ambos casos, sin sumar ni restar milímetros de más.
Si la punta fuera fija, cada medición tendría un pequeño error. Puede parecer insignificante, pero en trabajos de carpintería, construcción o bricolaje, esos milímetros pueden arruinar un corte o hacer que una pieza no encaje.
Además del movimiento, muchas cintas tienen un pequeño agujero en la punta metálica. ¿Para qué sirve? Permite enganchar la cinta en un clavo, tornillo o punto fijo y medir distancias largas sin ayuda.
Algunos modelos suman bordes dentados en la punta, ideales para marcar una superficie cuando no tenés un lápiz a mano.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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