Ante la necesidad urgente de conseguir un techo propio tras la finalización de su contrato de alquiler, una familia de la ciudad de Santa Fe tomó una decisión poco convencional: importó una casa prefabricada desde China. Leticia Leites, protagonista de esta historia, detalló los pormenores del proceso en diálogo con el programa Informe Central de CNM Radio 93.3, donde explicó los motivos económicos y logísticos que la llevaron a adquirir una vivienda por internet y recibirla meses después en el interior de un contenedor.
La situación comenzó a mediados del año pasado cuando los propietarios del inmueble que alquilaban les informaron que debían desocuparlo en un plazo de seis meses debido a que la propiedad sería puesta a la venta. Frente a los costos del mercado inmobiliario y la escasez de opciones amplias, la familia comenzó a evaluar alternativas, contando con la ventaja de poseer un terreno propio. La construcción tradicional quedó descartada debido a los plazos de ejecución, lo que los llevó a investigar opciones modulares tanto en el mercado local como en el exterior.
De este modo, contactaron con empresas asiáticas que ofrecían estructuras modulares a valores inferiores a los registrados en el mercado nacional. Según detalló Leites, mientras que la construcción tradicional en Argentina promediaba los 1.400 dólares por metro cuadrado y las opciones modulares locales oscilaban entre los 1.000 y 1.200 dólares, la vivienda importada se ubicó en los 700 dólares por metro cuadrado. Dicho valor final incluyó la estructura instalada, los aranceles aduaneros, el flete marítimo y el movimiento de grúas. En total, la inversión rondó los 50.000 dólares para una propiedad de 72 metros cuadrados que cuenta con tres habitaciones y un baño.
Gestión aduanera y ensamblaje
El proceso de importación requirió sortear las complejidades regulatorias del comercio exterior. Para garantizar la viabilidad del trámite y cumplir con las normativas vigentes —que incluyen análisis de los metales utilizados en la construcción antes de autorizar el ingreso al país—, la familia contrató los servicios de un despachante de aduanas santafesino.
Luego de dos meses de tránsito marítimo, el contenedor arribó al terreno. Debido a que el predio ya se encontraba cercado, no fue posible emplear maquinaria pesada para el despliegue final. Ante esto, las tareas de apertura de paredes y techos se realizaron de forma manual con la colaboración de quince personas, entre familiares y allegados, utilizando una estructura de soporte diseñada para tal fin. Según explicó la propietaria, el proceso de desplegado demandó aproximadamente una hora.
Características de la vivienda
La estructura está confeccionada en acero y revestida internamente con fibra de bambú. El módulo incluye las instalaciones eléctricas y los desagües listos para la conexión a las redes de servicios públicos, además de un baño equipado y el amoblamiento básico de cocina. Al estar catalogada legalmente como un bien mueble, la estructura no se escritura bajo el régimen inmobiliario tradicional, aunque es pasible de ser asegurada y trasladada en caso de ser necesario. Los fabricantes estiman una vida útil de 30 años para este tipo de construcciones.
A dos meses de haberse instalado, la familia reside en la vivienda mientras ejecuta trabajos menores de terminación estética, tales como pintura y colocación de zócalos, consolidando así una alternativa habitacional ante las problemáticas del mercado locativo tradicional.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

.jpg)


Redes