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Fue albañil, vendió contenido erótico para sobrevivir y hoy viaja por el mundo como actor porno: “No se lo recomiendo a nadie”


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El frío calaba hondo en el cuerpo, pero el despertador no negociaba. Durante cuatro años, las mañanas de Damián Romero se resumieron en lo mismo: ponerse la ropa de fajina, armar el bolso y salir a la calle para ganarse el mango levantando paredes.

El conurbano bonaerense se despertaba lento mientras él, junto a su tío, refaccionaba las estructuras de los supermercados bajo un techo de chapa, sufriendo el rigor del invierno y el ahogo del verano. En la cabeza de ese pibe de Morón quedaba el eco de un sueño trunco , el de las dos ruedas y la gloria del ciclismo profesional que la falta de plata le había arrebatado en San Juan.

Hoy, a los 32 años, el paisaje de Damián es radicalmente distinto . Atiende el teléfono instalado de manera provisoria en Ciudad de México, planeando colaboraciones y proyectando un desembarco inminente en Los Ángeles.

Cambió las herramientas de la construcción por las cámaras de la industria del cine para adultos. Sin embargo, detrás del vértigo de los dólares y los viajes por el mundo, hay una historia de cicatrices, prejuicios familiares y una postura inquebrantable que busca derribar cualquier fantasía romántica sobre el porno: “No se lo recomiendo a nadie” .

Damián fue el mayor de tres hermanos en una típica familia trabajadora de Morón. En su adolescencia aprendió el valor del esfuerzo: salía del secundario y se iba a cumplir pasantías en una fábrica de chicles en La Cantábrica. Pero la cabeza le hizo un clic el día que se sentó frente al televisor y vio las transmisiones del Tour de France . El flechazo fue inmediato.

Empezó a pedalear en el circuito del KDT en Palermo y, gracias al impulso de su entrenador, a los 20 años le llegó la oportunidad que tanto ansiaba: una prueba en el equipo municipal de Chimbas, en la provincia de San Juan, la meca del ciclismo nacional.

“El equipo me había hecho el contrato por seis meses, que es lo que dura la temporada. Nos rentaban una casa, vivíamos con los otros chicos del equipo y nos cocinábamos nosotros. Estuvo buena la experiencia de tener esa contención, pero se pagaba poco . Era profesional, pero al mismo tiempo se nota que todo es a pulmón”, recordó Damián a TN .

A los 24 años, con los bolsillos flacos, tuvo que bajarse de la bicicleta. Volvió a Buenos Aires con el secundario como único escudo y su tío le tendió una mano en las obras.

“Cuando volví de San Juan no tenía nada. Me ayudó que mi tío me dio trabajo, pero se la pasa feo en general cuando uno trabaja en puestos así. Se pasa mucho frío y mucho calor. Volví a los 24 y estuve unos cuatro años ahí, metido a full como albañil hasta que llegó la pandemia ”, relató sobre el sacrificio de aquellos años.

El confinamiento de 2020 paralizó las construcciones y Damián se quedó encerrado, buscando una salida. En ese tiempo, una palabra empezó a rebotarle en los mensajes privados de Instagram: OnlyFans. Al principio, el miedo al qué dirán lo llevó a camuflarse. Nació Renzo Burini, un personaje que mantuvo oculto durante casi un año mientras seguía trabajando en la obra.

“Uno se imaginaba que era hacer fotos y ganar plata. Pero cuando te empezás a meter, te das cuenta de que lo que te piden, para decirlo directamente, es porno. Tenés que complacer las fantasías de los suscriptores en el chat . Al principio me pedían colaboraciones con chicos y fui por ese lado, porque descubrí que el porno gay es lo que más dinero deja. Cuando vi que me daba ganancias importantes y que igualaba lo que ganaba como albañil, se me dio por querer hacerlo público”, explicó.

Sumergirse de lleno implicó romper el anonimato, usar su nombre real y asumir los costos sociales. La grieta en su entorno no tardó en abrirse.

“Tenía muchos amigos y amigas que me dejaron de hablar. Mis padres al principio no lo entendían mucho. Un día mi mamá me dijo directamente: ‘Pero lo que vos estás haciendo es porno’, y le dije que sí. Mis viejos son de otra época donde todo esto era más tabú. Unos padres no van a querer tener un hijo que se dedique a la industria para adultos. No es que me apoyen o que nos juntemos a comer y me pregunten cómo me fue en el trabajo , no se habla del tema, pero entendieron que gracias a esto pude progresar y tener estabilidad”, confesó.

Damián derribó el mito de que el cine para adultos es un camino fácil . Detrás de las cámaras hay una exigencia mental absoluta, especialmente para un hombre heterosexual que debió aprender a disociar su vida privada de su rol profesional frente a otros hombres.

“Al principio se me hizo difícil porque no sabía cómo iba a poder grabar si no tenía una erección. Me acuerdo de que en la primera filmación no podía tenerla ni tomando viagra. De a poquito uno se relaja y se mete en el personaje; hacés un trabajo mental pensando en cosas que te exciten”, aclaró.

Ese control mental se traslada de forma estricta al cuidado de su salud. En una industria global que muchas veces empuja las fronteras del riesgo, Romero plantó su propia bandera.

“Todos los meses tenemos los estudios de sangre completos. Se le exige a la otra persona y se controla que estén al día. Yo no grabo penetración sin preservativo, es una regla que me puse a mí mismo porque si no hay salud, no hay nada, por más dinero que ganes”, indicó.

Tras pasar por Budapest, hoy graba en México para Sex Mex , la productora más grande de la región, persiguiendo la meta que desvela a cualquier actor del rubro: llegar a las grandes ligas de Los Ángeles .

“Tuve que trabajar mucho la mentalidad para llegar al día de hoy y lograr que no me afecte. La gente habla desde la desinformación y te apunta con la moral, te dicen que perdiste la dignidad o que no servís para otra cosa ”, reflexionó.

“Yo no se lo recomiendo a nadie . No sé si otra persona está preparada mentalmente para pasar por todo lo que se pasa, más que nada al principio. Si no tenés una mentalidad fuerte, te puede terminar afectando psicológicamente a largo plazo. Hay chicos y chicas que entraron, se arrepintieron, quisieron largar todo y ya es tarde, porque te expusiste desnudo en internet", analizó sin anestesia.

Damián concluyó: “A mí la plata me ayudó a cumplir el sueño de conocer casi medio planeta, viajar por muchos países y estar ahorrando para comprarme mi departamento . Además, arriba de la casa de mis padres me estoy construyendo una casa propia. Siento que esto es lo que siempre quise: poder progresar en la vida y lo estoy logrando a través de este trabajo”.


Fuente: TN


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