La feroz disputa interna, la búsqueda (y la identificación) permanente de enemigos y los escándalos que atraviesan al universo libertario no solo tienen consecuencias en la gestión y en la construcción política del oficialismo. También, alientan ilusiones y estimulan devaneos político-electorales de Patricia Bullrich y de Mauricio y Jorge Macri .
Esas dinámicas tóxicas que dominan la agenda pública están generando, además, cambios de piel y vestuario , alterando algunos patrones de conducta con impacto público.
La dura senadora oficialista ha empezado a mostrarse plástica, moderada y, de nuevo, defensora de principios republicanos y liberales en lo político que había hecho hibernar como acto de fe y disciplina hacia el catecismo libertario que acababa de abrazar y la había adoptado.
Mauricio Macri , por su parte, le dedica tiempo y da señales de empezar a disfrutar del armado político, “la rosca” que tanto despreciaba hasta hace nada, después de dos años de acompañamiento y apoyo casi incondicional a J avier Milei , sin recibir el reconocimiento (o las compensaciones) que esperaba y tolerando actitudes, formas, alianzas y protecciones presidenciales que le incomodan o directamente rechaza. Para peor, que lo alejan de su prédica y posicionamiento político solo por acompañar el rumbo económico que no solo comparte si no que hasta envidia por no haber podido hacerlo en igual medida.
El primo Jorge , en tanto, se ha endurecido y adoptado modales y discursos más radicales y menos tolerantes con ciertos sectores sociales y políticos que lo acercan de alguna manera a la narrativa libertaria y lo emparentan con Bullrich en lo político y social. El intendente busca así zafar de la acción de pinzas mileísta que ejecutan la senadora y la mano derecha de Karina Milei en la ciudad, la legisladora Pilar Ramírez .
El reposicionamiento del alcalde porteño es así una forma de exponer su lejanía del “murmullo socialista de un sector del Pro que espantó al votante duro amarillo”, como lo calificó Fernando de Andreis , el actual secretario general del partido y mano derecha del líder partidario, en referencia a los sectores más progresistas del macrismo. Esos que en su momento habría representado Horacio Rodríguez Larreta , y lo que, en parte, encarnan algunos dirigentes todavía en el partido, como Silvia Lospennato , a quienes preservan para que los ayuden en el intento de reflotar el submarino amarillo, conteniendo a los que son o fueron sus votantes más del centro que de la derecha partidaria.
El objetivo del jefe de Gobierno es retener al electorado que adhiere a la retórica y a las prácticas que encarnó en la interna partidaria Patricia Bullrich , votantes que comparten, se disputan y buscan apropiarse, pero que en el plano nacional votan a Milei y aceptan sus formas con alguna reticencia, pero no suficiente aversión.
“La apuesta por el orden y la mano dura es lo que nos exigen nuestros votantes que compartimos con los libertarios y que en algunos casos nos abandonaron el año pasado . Así, los estamos recuperando”, explica un estrecho colaborador del alcalde porteño.
El primo de Mauricio prefiere que lo asemejen al mileísmo o, en todo caso, al bullrichismo, antes que lo diferencien de ellos, aún después de que muchos porteños parecieran haber preferido en las elecciones de medio término comprar al original antes que un sucedáneo .
Después de algunas polémicas declaraciones, como la de “convertir [a la ciudad] en un muro contra la barbarie [del conurbano]” o de aparecer en modo sheriff en desalojos de viviendas ocupadas y en operativos contra personas en situación de calle, el jefe de gobierno porteño extremó su deriva el fin de semana durante las manifestaciones de luto por la muerte del “Indio” Solari , tal vez el más convocante de los ídolos populares musicales del país de las últimas décadas.
El rigor para impedir la venta callejera no autorizada de comida y bebida durante la concentración en el Obelisco expuesta anteayer por la policía porteña demostró la decisión de llevar al extremo esa política, aún cuando eso pudiera derivar en incidentes de fuerte impacto público , como terminó sucediendo. Y a riesgo de ser comparado con la tolerancia que los mismos agentes suelen mostrar con la venta de alimentos, bebidas y merchandising apócrifo en los alrededores de grandes recitales y partidos de fútbol.
La vara política-ideológica suele hacer esas discriminaciones. “Jorge, como Milei, ven en el Indio a un militante kirchnerista y lo extrapolan a su público, convencidos de que todo su electorado comparte esa perspectiva. Por eso, ninguno de los dos quiso que el velorio se realizara en la Capital y, menos, en un lugar institucional, como la Legislatura porteña o el Congreso de la Nación , más allá de las limitaciones que pudieran tener esos sitios para recibir una convocatoria tan masiva como la que iba a generar la despedida al cantante. Preferían, además, que los riesgos de disturbios los asumiera Axel Kicillof ”, explica un dirigente amarillo con buena sintonía con el mundo mileísta.
La decisión de arrojar “las indeseables hordas ricoteras” a la “tierra de la barbarie del peronismo bonaerense” , sin embargo, entraña riesgos según varios analistas de opinión pública.
“Los millones de fans de los Redondos y del Indio son mucho más diversos que lo que Milei y el macrismo más duro piensan. Y el impacto que tuvo la noticia de la muerte es uno de esos hechos que muy cada tanto sacuden profunda y transversalmente a la sociedad . Pelearse con ídolos populares y con sus fanáticos puede ser peligroso y dar motivo para la bronca y alejamiento a sectores que apoyan con reservas a un gobierno. Mucho más si lo apoyan o lo votaron a pesar de no estar pasándola bien”, admite un consultor al que escuchan tanto en la Casa Rosada como en la calle Uspallata, sede del gobierno porteño.
Frente a esa advertencia, un funcionario con oficina en la Casa Rosada no solo desestima riesgos y daños probables, sino que considera que la conmoción tiene efectos benéficos para el mileísmo .
“Por un lado, sigue sosteniendo la nitidez de Javier con la que se identifica nuestra base dura. No claudica con actitudes demagógicas ni siquiera en casos como este. Además, nos vino bárbaro para correr de la agenda nuestras peleas, escándalos y errores, justo cuando ya no nos entraba ni un quilombo más y Patricia [Bullrich] acababa de dejarnos más en off-side que nunca. Además, nos acortó el tiempo para el comienzo del Mundial, que nos va a dar un respiro enorme, porque la gente va a estar en otra cosa”, dice el colaborador mileísta, en un derroche de optimismo inoxidable.
No todos en las vecindades del oficialismo son tan entusiastas, sino que coinciden en parte con otras advertencias de analistas. “Aglutinar gente que está enojada, golpeada o defraudada por las políticas del Gobierno tiene muchos riesgos, ya que no sólo potencia el volumen y las causas de su malestar, sino que diluye fronteras y barreras que existen entre ellos por la fragmentación y la falta de liderazgos que hay en la oposición. Encima, se apuesta a situaciones que no dependen del Gobierno, como el éxito o el fracaso de la selección en el Mundial, cuando al oficialismo no le sobra nada en cuanto a humor social y, además, abundan situaciones que incomodan inclusive a los propios. Hoy no hay nadie que canalice ni capitalice esos sentimientos negativos, pero la demanda siempre puede ordenar la oferta”, señala un dirigente macrista que hoy es un importante aliado y sostén de la administración libertaria .
En ese terreno adquieren mayor envergadura las expresiones diferenciadoras que viene teniendo Bullrich en los últimos dos meses, con dos hitos muy estridentes, que le devolvieron su perfil republicano y su inveterada independencia, que en los últimos dos años parecía haberse diluido con su ingreso al mileísmo dominante.
Primero, fue su demanda pública para que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni , presentara su más que demorada declaración jurada, que se espera llegue en los próximos días en las vísperas de la apertura del Mundial, y aclare sus cuantiosos, inexplicados y difíciles de explicar gastos suntuarios, compras de propiedades y automóviles. Todo un acto de rebeldía frente a la tolerancia, protección y cobertura dada por los hermanos gobernantes al golpeado vocero.
Luego, la jefa del bloque libertario de senadores (nada menos) fue más lejos al exponer y concretar su rechazo a votar el pedido de retiro del Senado del pliego de una candidata a jueza, firmado por el Presidente y el ministro de Justicia, sin explicar motivos públicamente .
Bullrich se abstuvo en la votación en la que se trató esa postulación y no votó a favor de la designación para no agravar el conflicto y las tensiones que ya tenía con la Casa Rosada y, sobre todo, para que no terminara de estallar la bancada oficialista que la tiene como jefa. Ahí conviven dificultosamente fanáticos que la califican de traidora con los que reclaman cuotas de independencia equivalentes a las que ella se arroga.
Sin embargo, más relevante y revelador que su voto fue su discurso, que puso al desnudo al Presidente y en ridículo a varios de sus correligionarios, al confirmar las ignominiosas razones del rechazo presidencial a una candidata a jueza con una foja intachable.
Bullrich dijo con todas las letras que no podía acompañar lo que consideraba un acto de discriminación incompatible con preceptos constitucionales y antagónico con los principios liberales, ya que la causa real era su condición de cuñada de Hugo Alconada Mon .
La decisión de los hermanos Milei se pareció en mucho al mejor regalo que se les podía ocurrir hacer para el Día del Periodista , que se celebró ayer. O, al menos, para el 95% de los profesionales a los que dicen que no se los odia lo suficiente.
El moño de ese presente se lo puso el provecto progenitor del ministro de Justicia, el camarista Carlos Mahiques , celebrante de cumpleaños en mansiones de propiedad dudosa, que dijo sentirse desprotegido ante los periodistas y pidió avanzar contra derechos fundamentales como la libertad de expresión y de prensa y el resguardo del secreto de las fuentes de información. Buena parte de los 58 senadores que dos semanas antes le dieran su voto para que siguiera siendo magistrado tras superar el límite de los 75 años le agradecen haberlos dejado expuestos tan pronto.
Entre esas grietas que se autogenera el oficialismo empiezan ahora a filtrarse ambiciones independentistas , con pretensiones de construir ofertas alternativas por si surgen y crecen nuevas demandas insatisfechas en el electorado que va del centro a la derecha. Patricia Bullrich y los Macri ya empezaron a probarse nuevas (o renovadas) ropas para explorarlas.
Fuente:
La Nación
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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