
Si alguna vez escuchaste el canto de los pájaros en tu casa o en el jardín, en especial en mayo, hay buenas razones para celebrar. La ciencia coincide en que no solo son parte del paisaje sonoro porteño, sino que también son un indicador de calidad ambiental y bienestar personal .
En Buenos Aires , mayo marca el pleno otoño y, aunque muchos asocian el canto de las aves con la primavera, la ciudad sigue vibrando con sus sonidos. Más de 300 especies conviven en la capital, según estudios recientes del CONICET y la UBA , y su presencia revela que todavía existen rincones urbanos donde la vida silvestre encuentra refugio.
Durante el día, los pájaros cantan para marcar territorio, atraer pareja, mantener el contacto con otros miembros de su especie o advertir sobre peligros . Si escuchás esos sonidos cerca de tu casa, es porque las aves perciben el entorno como seguro y favorable . En zonas urbanas, esto es clave: significa que tu barrio conserva condiciones que permiten la vida silvestre.
El amanecer es el momento de mayor actividad vocal. En las primeras horas del día, el ambiente es más tranquilo y el sonido se propaga mejor. Así, los pájaros aprovechan para delimitar su territorio y buscar pareja, incluso en medio del cemento porteño.
Aunque la primavera es la temporada clásica del canto, mayo tiene su propia lógica . Entre abril y junio, el hornero —ave nacional— construye su nido con barro y ramitas, y sus cantos a dúo entre macho y hembra sirven para comunicarse, ya que son monógamos.
El zorzal colorado , uno de los cantantes más famosos de Buenos Aires, adaptó su horario de canto para hacerse oír antes de que la ciudad despierte y el ruido lo tape . Es una estrategia para sobrevivir en un ambiente cada vez más ruidoso .
Con una superficie de 200 kilómetros cuadrados, la Ciudad de Buenos Aires alberga una sorprendente diversidad de aves. Lucas Leveau , investigador del IEGEBA (CONICET-UBA) , publicó en 2025 un estudio que muestra cómo algunas especies , como el estornino europeo, se adaptaron a parques ruidosos gracias a cantos potentes que superan el ruido ambiental .
Leveau sostiene que los ambientes urbanos estabilizan los recursos (alimento y refugio), lo que permite que ciertas especies canten y estén presentes todo el año, a diferencia de lo que ocurre en ambientes silvestres.
Desde Aves Argentinas , el biólogo Alexis Cerezo advierte que el cambio climático y la arborización de la llanura pampeana están trayendo a la ciudad loros y cotorras típicos de ambientes más cálidos y boscosos. Más verde urbano significa más voces en el barrio.
Tres estudios científicos recientes respaldan que el canto de los pájaros es mucho más que una linda melodía:
Los investigadores explican que el canto de los pájaros indica que hay vida y seguridad en el área. Además, la naturaleza ayuda a descansar la mente y a superar el cansancio mental, porque es placentero y nos da un respiro de los desafíos cotidianos.
En definitiva, escuchar pájaros cantar en mayo en Buenos Aires es una señal de que tu entorno es saludable y diverso . Además, la ciencia confirma que esos sonidos traen beneficios concretos para tu salud mental. Así que la próxima vez que escuches uno en tu ventana, sabé que no solo estás disfrutando de la naturaleza: también estás cuidando tu bienestar.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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