
París Saint Germain lo volvió a hacer. Nuevamente se consagró como rey de Europa al vencer por penales a Arsenal por 4-3 tras igualar 1-1 en los 136 minutos que duró la final (los 120 más los minutos adicionados por el árbitro alemán). La “batalla de Budapest” terminó en manos del mejor, del equipo más ofensivo y el que más méritos había hecho desde el funcionamiento y las situaciones de riesgo creadas (11 a 4) para llevarse la victoria.
No es fácil sorprender a un técnico como Luis Enrique, que parece siempre adelantado al resto desde los aspectos tácticos y estratégicos, desde los movimientos de sus jugadores y de la evolución colectiva. Tampoco es sencillo sorprender a un PSG que logró una superación tal que todos sus futbolistas juegan de todo, de lo que necesite el equipo: así, el lateral derecho puede terminar como wing izquierdo (usando el extremo de la figura) y Vitinha puede resolver como número 9. Defensivamente tampoco suele dejar detalles librados al azar. El Arsenal de Mikel Arteta lo consiguió durante 15 minutos perfectos , pero luego volvió a imponerse, el mejor, el equipo con más creatividad de la Champions League. El mejor equipo del mundo.
De arranque sorprendió Arsenal con un par de nombres que no estaban en las proyecciones: Kai Havertz en lugar de Viktor Gyökeres como centrodelantero y Myles Lewis-Skelly en lugar de Martín Zubimendi como mediocampista central. Y después desde el planteo: el equipo londinense salió a jugar con el esquema 4-2-4 , con el mencionado Skelly y Rice como doble 5 y por delante, posicionados como cuatro delanteros abarcando todo el ancho, Saka, Odegaard, Havertz y Trossard.
Esto desde los “papeles”, desde el posicionamiento, pero también en la práctica: porque Arsenal salió a tomar del cuello a PSG en cada intento de salida desde el fondo. Y ahí es donde logró presionar alto y bien generando superioridad numérica en cada bloque, ubicando un 4 vs. 3 por el centro y un 2 vs. 1 por las zonas laterales. Hasta que se puso 1-0 fue así. Esa estrategia duró 10 minutos.
PSG empezó como se esperaba: un 4-3-3 con Sofonov; Hakimi, Marquinhos, Pacho y Nuno Mendes; Fabián Ruiz, Vitinha y Joao Neves; Doué, Dembelé y Kvaratskhelia.
El gol de Havertz, una corrida de contraataque (y una extraordinaria definición) nació de una contrapresión que Trossard efectuó contra un intento de rechazo de Marquinhos en la mitad de la cancha, marcó un antes y un después en el desarrollo estratégico. La posesión hasta allí era un 81 % contra 19% en favor del conjunto de Luis Enrique, pero eso luego se potenciaría hasta llegar a los 88%.
En los primeros 15 minutos del juego, sumando la cantidad de pases entre Rice (7), Lewis Skelly (2), Odegaard (2) y Saka (3) apenas sumaban 14, según datos de Opta Stats Perform. Arsenal no hilvanaba combinaciones: presionaba alto y, si robaba, trataba de generar una chance directa.
Pero luego la mayor parte del tiempo Arteta puso el “ómnibus”. Su bloque defensivo, ya ahí con un 4-4-2 que terminaba siendo 5-4-1, se ubicó demasiado cerca de Raya. Asumió otro riesgo, aunque casi PSG no lo inquietó tanto. Y las veces que logró filtrar un pase interno (pocas, porque entre otras cosas Arsenal le cerraba los pasillos interiores muy bien) apareció con quites salvadores Gabriel Magalhaes . En losprimeros 51 minutos las figuras fueron Magalhaes, Rice (con un gran despliegue defensivo -como siempre- y olfalto táctico para saber reubicarse bien cuando retrocede) y Lewis-Skelly.
En la segunda etapa Arsenal mantuvo peligrosamente la propuesta con la que había finalizado la primera. Y la principal figura del PSG, Khvicha Kvaratskhelia logró romper el cerrojo con una muy buena pared jugada con Dembelé: falta de Mosquera y penal, que el propio Dembelé -pateado con derecha y cruzado- transformó en el 1-1. Pero ya Arsenal no presionó como antes, ya no se defendía bien, sino que empezó a “correr detrás de la pelota”. Perdió esa agresividad de superioridad numérica por zonas y llegaba tarde a los bloqueos.
PSG mantuvo una “línea de 2″ en el fondo con los centrales Marquinhos y Pacho (a veces también se sumaba Nuno Mendes para dejar 3) y todos los demás se volcaron en ataque. Con los laterales abiertos, el juego interior dominado por Vitinha y más apariciones de Joao Neves.
Cuando Arsenal salió a presionar alto de nuevo y puso 8 jugadores en campo rival, llegó el contraataque de Karavashelia que dio en el palo derecho de Raya tras el cruce “salvador” de Lewis Skelly, en otro gran retroceso. El final del partido lo encontró a PSG como amplio dominador del juego y el arquero Raya haciendo tiempo , pidiendo asistencia médica luego de un remate de Vitinha a colocar que se fue cerca del ángulo superior derecho.
Con los cambios, los ingresos de Madueke y Martinelli, Arsenal intentó una reacción ofensiva y se adelantó unos metros, al punto que eso le dio el recurso del contraataque a PSG como la vía de ataque más clara. Desgastado, el equipo inglés avanzó pero dejaba muchos espacios atrás. ¿Quién lo hubiera pensado que el PSG tendría chances claras de contragolpe? Y así también tuvo el gol en el minuto 97 Barcola , con una corrida y un remate fallido. Todo había nacido de un lateral-centro de Rice al área chica del París...
En el primer tiempo suplementario no hubo situaciones de riesgo y abundaron los dolores, los calambres. Hasta Vitinha y Marquinhos tuvieron que dejar el campo. Las ganas de ganar las mantuvo PSG, desde la postura y las búsquedas, abriendo la cancha y tratando de progresar por dentro también. La posesión final fue de 72% contra 27%, siempre en favor del conjunto francés.
La pelota parada era, hasta aquí, un gran arma de Arsenal , tanto en la Premier League, donde se coronó, como en el certamen internacional. Pero en el partido decisivo contó con apenas 9 de esos lanzamientos al área (sumando dos laterales centros) y apenas se impuso de arriba en 4. No pudo tampoco sacar ventaja por esa vía.
Alguna vez Pep Guardiola, jugando justamente contra el Arsenal de Arteta, ganó un partido con Manchester City con la estrategia del “micro”. “Si se hace una sola vez no está mal”, dijo el catalán tras ese encuentro, a modo de justificación por cómo lo había superado su adversario. Arsenal llegó a esta instancia con poder ofensivo, pero también con solidez en cada una de sus líneas. Fue por penales y el equipo inglés no hizo una mala final, pero ganó el mejor . Luis Enrique no modificó tanto y recurrió a más suplentes de los que hubiera querido. Terminó levantando la Champions sin Marquinhos, Kvaratskhelia, Vitinha ni Dembelé, todos claves. Pero Luis Enrique está marcando época desde los títulos y también desde el recorrido. PSG, el más creativo, vistoso y colectivamente brillante equipo de fútbol que domina el planeta por estos días.
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Fuente:
La Nación
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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