Villa San Carlos hizo todo lo posible por abrochar el objetivo trazado para la tarde de este sábado, donde jugaba un nuevo compromiso por la Primera B , esta vez en Remedios de Escalada frente a Talleres : poder cosechar un punto tras ganar apenas dos de los anteriores ocho partidos. No obstante, también terminó haciendo todo como para perderlo, hasta lo más increíble, y terminó construyendo el tanto en contra en una de las últimas acciones del juego con el que su rival ganó los tres puntos.
Fue un partido ordinario, clásico del ascenso. Disputado, hablado, cortado. Al juez Maximiliano López Monti , pese a sus más de 80 partidos dirigidos, se le evidenció cierta falta de experiencia con sus 30 años y, en consecuencia, el partido se le fue un poco de las manos. El desarrollo nunca adoptó el carácter de jugable: había bronca en el conjunto local por ciertas jugadas divididas sancionadas para un reiterativo lado (el visitante), pero especialmente fue el tiempo perdido por el cuadro de Berisso lo que más exasperó .
Con un apuntado principal: el arquero Tomás Akimenko . Según le contó Ignacio Rezusta, encargado de la transmisión partidaria del Albirrojo, a LA NACION , el árbitro le perdonó constantemente las intenciones de demorar para poner la pelota en juego. “Se quedó tirado varias veces. Una por una molestia en la pierna, otra por un supuesto golpe, también por un choque con uno de los delanteros. San Carlos estuvo empecinado en conseguir el empate más que en ganarlo y al árbitro le faltó manejo de las situaciones”, detalló.
Al punto de que, como muchas veces llevan a cabo los referí, recién le sacó la tarjeta amarilla a los 34 minutos del segundo tiempo : si en más de una hora de juego no recibió una sanción, ya no daban los tiempos como para imaginar una segunda tarjeta para el arquero en una franja de poco más de diez. Por ende, la recompensa más justa que consideró el árbitro fue la de adicionar siete minutos .
Burlas del destino, cuando López Monti se había puesto el silbato en su boca porque el cronómetro marcaba que solo restaban 30 segundos para el final y Akimenko se había quedado con una última aproximación de Talleres, el arquero no miró detrás y puso esa pelota en juego, pero para lanzar el pelotazo desde abajo. Entonces, dio inicio a un show insólito .
Dale qué es sábado che ¿Salen o se quedan tirados? pic.twitter.com/qqLJnQGYUe
Eugenio Olivera , atacante del anfitrión, fue pícaro para especular con esa posibilidad, sin que el 1 se diera cuenta. Nadie lo advirtió antes de ponerla en juego, con total exceso de confianza. Una vez soltada la pelota, el delantero aceleró y lo sorprendió con el quite , aunque debió rodearlo para acomodarse mejor ante el arco libre. Lo logró hasta ingresar al área para rematar.
En aquel momento pasó desapercibido, pero Akimenko, desesperado por su error, lo bajó con un fuerte cruce justo después del disparo: según les confió a los futbolistas tras la victoria, el árbitro sancionaría el penal si la jugada no terminaba en gol . Pero...
El defensor Franco Ojeda llegó para el cruce salvador estirando la pierna derecha, pero erró el rechace con una particularidad: pellizcó el recorrido de la pelota, que terminó pasando entre sus piernas y se desvió lo suficiente como para cruzar el área chica y tomar destino de saque de arco. La secuencia tomaría un tono aun más insólito en esos centímetros finales: Luciano Machín retrocedió tranquilo, entendiendo -evidentemente- dónde terminaría ese balón, pero llegó el atropellado cierre de Antonio Martínez desde la derecha para rechazarla, pegándole en una pierna a Machín, que terminó convirtiendo sin intención el gol en contra .
El árbitro adicionó dos minutos más por el gol y festejo estruendoso en el sur del conurbano bonaerense, tal como se oye en la cámara desde detrás del arco, proporcionada por el medio @frecuenciaalbirroja . No ocurriría nada más. Un dato le agrega mayor incredulidad al contexto: Machín había ingresado al encuentro a falta de nueve minutos, mientras que Martínez, a cuatro del final . Con la necesidad de ayudar en la zona defensiva, terminaron siendo involucrados directos.
En tiempos en los que en las categorías de ascenso (y hasta divisiones formativas) sobran las sospechas sobre el mundo de las apuestas deportivas , la situación completa fue puesta bajo la lupa. Sin embargo, Rezusta lo desestimó a LA NACION con otro detalle clave: “Lucas Licht (entrenador de Talleres) conoce a varios de San Carlos y tenía analizado que debían presionarlos, estar atentos a las salidas. porque arrastraban varios errores” .
Incluso, trascendió que en el vestuario platense se escucharon fuertes discusiones por la caída , lo que podría enterrar la sospecha. Talleres de Remedios de Escalada, por su parte, mantiene el envión y se ubicó quinto, a seis de Villa Dálmine , el puntero.
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Fuente:
La Nación
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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