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Declara Luque en el juicio por la muerte de Maradona: “Soy la persona que más lo quiso ayudar”


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Luque hizo una denuncia pública sobre los testigos profesionales que declaran en el juicio y dijo: "Acá todos los médicos que vienen a declarar están presionados por las partes. Tienen temor. Me doy cuenta".

También habló de Fernando Villarejo y Sebastián Nani, dos doctores que atendieron a Maradona y que están citados para este jueves.

"El doctor Villarejo le quitó el medicamento porque vio que la presión del paciente no se elevó. Y al doctor Nani le avisé cuánto tiempo le va a tomar estar ahí en la internación. Le dije que se hagan los estudios cardiológicos para tenerlos en la clínica y para que lo vea el cirujano. Después le pregunté si no convenía esperar a resultados. Yo no intervine en darle ninguna medicación y dejé que los médicos hagan lo que tengan que hacer".

Leopoldo Luque insistió en que, según su visión, Maradona no presentó problemas de presión arterial en 2020: “Para septiembre del 2020 no tenía medicación y no le subió la presión. Si hubiese tenido, la presión se le disparaba. Uno toma medicamentos si lo requiere. Es sentido común”.

Además, el neurocirujano puso la lupa sobre la alimentación del Diez: “Lo más llamativo es que, en noviembre del 2019, tenía dieta con sal”, sostuvo, sugiriendo que los controles sobre la ingesta de sodio no fueron estrictos.

Durante su exposición, Luque se refirió al testimonio de Mario Schiter, uno de los médicos que atendió a Maradona durante una internación en Cuba y dijo que "tiene una capacidad oratoria que para una persona no médica es difícil seguirlo".

"Él dijo que nadie cortó la medicación de Maradona, dio a entender eso. Vamos a analizar sus dichos. La pregunta puntual era si en noviembre de 2020 había alguna medicación que obligara a medicar al paciente. La respuesta es no y lo voy a demostrar”, sostuvo ante los jueces. El médico también apuntó contra la fiscalía. “Muy inteligentemente, la fiscalía incorpora médicos que hoy no están. Los estudios quedaron en Cuba o Uruguay y se perdieron, lastimosamente. Ese tipo de paciente en 2020 no era clasificado. Recién en 2021 le dan un nombre. En 2022 dicen que hay que tratarla y sale la primera guía internacional, que lo nombró Schiter al pasar, que a esos pacientes hay que tratarlos”, explicó Luque.

Según su relato, en el momento en que Maradona estuvo bajo su cuidado, no existían protocolos claros ni guías internacionales que indicaran un tratamiento específico para su cuadro. “En 2021 sale la clasificación formal y en 2022 sale la guía que dice que hay que tratarlos. No tenía al paciente (por Maradona) en el patio de mi casa tratándolo, lo trataron especialistas y ninguno pidió medicación”, remarcó. Luque insistió en que las decisiones tomadas en torno a la salud de Maradona se basaron en la información y los recursos disponibles en ese momento. Subrayó que los especialistas que participaron en el tratamiento del Diez no solicitaron medicación específica y que la falta de estudios y documentación complicó el análisis posterior del caso.

"A veces me equivoco, soy humano. Le pido perdón a Jana por lo que le dije. En absoluto creo que tenga un problema mental", sostuvo.

Y agregó: "Me toca defenderme de todo. No soy psicólogo ni psiquiatra, faltaba que diga que no soy cardiólogo. Un neurocirujano tiene una especialidad muy cerrada, demanda muchísima formación. Es una especialidad cerrada. No tenemos un manejo global del paciente. Que me digan que le prohibí un estudio.... Yo siempre llevaba al paciente como médico y con amor. "Había que bancarlo".

Por séptima vez, Leopoldo Luque se sentó frente al tribunal que investiga la muerte de Diego Maradona. El médico defendió su accionar y apuntó contra quienes lo acusan. "Soy la persona que más quiso ayudar", sostuvo.

“Es muy importante para mí defenderme de cualquier acusación. Quiero aclarar algo que ya fue discutido, y la evidencia lo muestra. Maradona estaba lúcido al momento del alta, orientado y era el mismo Maradona que plantó a Putin, con esa impronta que todos respetábamos. Él se quería ir a su casa, eso quedó claro”, expresó.

Durante su declaración, Luque hizo referencia a las versiones que lo señalan como responsable de impedir una atención médica más compleja: “Cuando a Jana le preguntaron por un tercer nivel, dijeron que yo prohibí. Él la respondía sin que yo pregunte, estaba clarísimo. Tuve muchas charlas previo a la internación, cuando estábamos solos. Yo intentaba ayudarlo previo a la internación”.

El médico también recordó los días de Maradona en La Plata, en plena pandemia: “Cuando él estaba en La Plata, encerrado, con un ayudante que supuestamente le daba marihuana y con una medicación difícil de controlar. Durante toda la internación dijo que quería irse a su casa. Me encantaría que los pacientes hagan lo que se les dice”.

“Que busquen por medios de chats, cruces de audios, que yo prohibí que vaya a un tercer nivel… Yo soy la persona que más lo quería ayudar y que más contacto tenía con el paciente. Es fácil ponerse contra mí. ¿Por qué? Porque me saqué una foto. Cuando me prohibieron operarlo, me ajusté a un ambiente”.

El médico remarcó: “Mal que le pese a la gente, el único que me defendería sin dudar es Diego. El único. Ahora van a sacar audios de todo tipo”.

Al inicio de la audiencia, Nicolás D'albora, abogado de la médica Nancy Forlini, pidió exponer un audio y un chat para cuestionar la prueba que los fiscales trajeron al debate en la última audiencia y que comprometía a su clienta. "Buen día, con la doctora Forlini acordamos mandar este audio para que el mensaje no caiga en un teléfono descompuesto. Él pidió más medicación a la tarde, mediante uno de los empleados me comuniqué con Daiana. Él cambia de un estado a otro en cuestión de días, tenemos que estar en alerta. A la noche tiene que dormir", habría enviado la doctora al grupo de Whatsapp donde estaba la familia de Maradona.

El juicio por la muerte de Diego Maradona sumará este jueves una nueva audiencia con testimonios clave vinculados a su internación previa en la Clínica Olivos, donde fue operado semanas antes de fallecer. También está previsto que declare —por séptima vez— Leopoldo Luque en una nueva ampliación de la indagatoria.

Ante el tribunal se pronunciarán tres profesionales que tuvieron participación directa en su atención médica. Se trata del jefe de terapia intensiva de la clínica, Fernando Villarejo; el jefe de cardiología, Sebastián Nani; y el neurocirujano Pablo Rubino, quien estuvo a cargo de la última operación.

Se espera que sus exposiciones aporten detalles sobre el estado de salud del exfutbolista durante su paso por el centro médico, así como también sobre las decisiones clínicas adoptadas en ese momento. En particular, los jueces buscarán reconstruir cómo fue la evolución tras la operación y qué recomendaciones se dieron al momento del alta. Los testimonios podrían resultar determinantes para esclarecer si el seguimiento médico posterior fue adecuado y si existieron responsabilidades en torno a las condiciones en las que Maradona continuó su recuperación.

El proceso judicial investiga posibles negligencias en el tratamiento que recibió el exjugador en sus últimos días y ya cuenta con múltiples declaraciones de profesionales de la salud, familiares y personas del entorno cercano.

Fernando Villarejo declaró el año pasado en el primer juicio. Su testimonio reveló una serie de episodios que generan dudas sobre las decisiones médicas que se tomaron durante las últimas semanas de vida de Maradona, tras la operación por el hematoma subdural. Además, aseguró que el exfutbolista tenía un entorno “complicado” y que se opuso a una internación domiciliaria.

Todo comenzó después del 30 de octubre de 2020, el cumpleaños 60 de Maradona, que dejó una imagen impactante: se lo vio caminar tambaleante en la cancha de Gimnasia, sin fuerzas ni lucidez. A raíz de eso, su entorno médico —entre ellos, la psiquiatra Cosachov y el neurocirujano Luque— propuso llevarlo a hacerse un chequeo. Así fue cómo ingresó en la clínica Ipensa, en La Plata.

Allí le detectaron el hematoma subdural, pero los profesionales del centro no consideraron necesario operarlo de urgencia. Preferían estabilizarlo clínicamente primero. Pero Luque no estuvo de acuerdo. Según relataron varios testigos en aquel juicio, él insistió en trasladarlo a un centro más preparado, y así llegó a la Clínica Olivos.

Finalmente, otros médicos llevaron adelante la cirugía. No lo operó Luque, ya que la familia se opuso. Después de la intervención, Diego quedó internado alrededor de una semana. Pero el clima era insostenible, ya que había una pandemia, el paciente estaba irritable, privado de alcohol en medio de un consumo problemático, con un entorno difícil de manejar. “Era complejo examinarlo, había demasiada gente en su habitación”, afirmó ante los jueces Villarejo. Según su relato, Luque solía ingresar “siempre” junto a la psiquiatra Cosachov.

“La clínica no era el lugar para mantenerlo sedado por tiempo indeterminado”, señaló Villarejo, quien aseguró que tanto Luque como Cosachov le pidieron reiteradamente que lo durmieran durante varios días para calmarlo. El objetivo no era solo facilitar el postoperatorio, sino controlar su compulsión y su estado emocional alterado. “Diego es inmanejable”, le dijeron, para justificar su pedido.En medio de esas tensiones, se tomó la decisión de colocarle un catéter venoso, aunque él no permitía que lo tocaran, y permaneció sedado durante 24 horas. También se evaluó colocarle una sonda para su nutrición, pero los profesionales coincidieron en que esa situación no podía sostenerse a largo plazo.

La Clínica Olivos, en ese entonces, se oponía a la idea de una internación domiciliaria. Recomendaban derivarlo a otro centro especializado. Villarejo fue claro al declarar que se opuso a muchas de esas decisiones y dejó asentado todo en la historia clínica.

También aseguró que no existían las condiciones para un tratamiento adecuado fuera de un centro médico. Pero, finalmente, a Diego lo llevaron a una casa en Tigre sin aparatología adecuada. “Diego parecía tener un cuadro psiquiátrico agudo. Las hijas, por desconocimiento o porque confiaban en Luque, dejaron que hicieran lo que para ellos era necesario”, sumó Villarejo.

El año pasado también declaró Sebastián Nani, el jefe de cardiología de la Clínica Olivos, donde Maradona fue operado el 3 de noviembre de 2020. En su testimonio, dio detalles de las observaciones que hizo sobre el estado de salud del “Diez" y complicó la situación de Luque, uno de los principales acusados en la causa.

En su testimonio, el médico señaló que el exfutbolista no mostraba indicios de complicaciones cardíacas y que “no era esperable un problema coronario”. “En la clínica, Diego estaba bien cardiovascularmente”, afirmó.

Sin embargo, Nani destacó que Maradona era considerado como un “paciente de riesgo” y que, por lo tanto, necesitaba más atención. En esta línea, apuntó contra Luque, ya que señaló que “era el médico de cabecera” del astro: “La responsabilidad de Maradona era 100% suya”.

Además de Villarejo y Nani, declara otra vez el médico que le realizó la última operación a Maradona. Se trata de Pablo Rubino, el neurocirujano que operó al exfutbolista el 3 de noviembre, tres semanas antes de su muerte.

En su testimonio en el primer juicio, el neurocirujano dio detalles sobre la última cirugía y los estudios previos que le realizaron. “Recuerdo que los valores no estaban del todo bien, pero era una intervención que tenía que hacerse”, expresó.

El psicólogo Carlos Díaz declaró nuevamente este martes en el juicio por la muerte de Diego Maradona .

“Había que humanizarlo para que pudiera percibirse como un adicto al alcohol ”, aseguró.

Jana Maradona , una de las hijas de Diego Armando Maradona , se presentó este jueves en los tribunales de San Isidro para declarar en el juicio por la muerte del astro . Su testimonio, cargado de emoción y dolor, dejó al descubierto el estado en el que se encontraba la habitación donde el ídolo vivió sus últimos días en el country San Andrés de Tigre .

Entre lágrimas, Jana describió el lugar en el que su padre permaneció por decisión del equipo médico. “Como no pudieron conseguir una casa con habitación abajo, refaccionaron una. Taparon con cartones una ventana, le pusieron una puerta corrediza" .


Fuente: TN


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