
Cada audiencia parece un déjà vu . Gran parte de lo que se escucha en el nuevo juicio por la muerte de Diego Maradona ya había aparecido en el primer debate oral. Los mismos médicos, los mismos audios y las mismas discusiones sobre quién debía cuidar realmente la salud del ídolo.
Pero esta vez el proceso volvió a empezar desde cero tras el escándalo que terminó con la salida de la jueza Julieta Makintach. Ahora, el tribunal integrado por Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón intenta ordenar un juicio cargado de cruces entre fiscales, querellas y defensas.
En el banquillo están el neurocirujano Leopoldo Luque , la psiquiatra Agustina Cosachov , el psicólogo Carlos Díaz , la médica coordinadora Nancy Forlini , el coordinador de enfermeros Mariano Perroni , el enfermero Ricardo Almirón y el médico clínico Pedro Pablo Di Spagna . Todos están acusados de homicidio simple con dolo eventual por la muerte de Diego, ocurrida el 25 de noviembre de 2020 en una casa del barrio San Andrés, en Tigre.
La fiscalía sostiene que hubo una cadena de negligencias y omisiones frente a un paciente que mostraba señales evidentes de deterioro. Las defensas creen en cambio que Maradona era un hombre difícil de controlar, con múltiples patologías y resistencia permanente a los tratamientos.
A casi seis años de la muerte de Diego Maradona, el juicio expone una trama atravesada por internas médicas, audios comprometedores y decisiones polémicas.
Hasta el momento, las audiencias reconstruyen los últimos días del exfutbolista, la discutida internación domiciliaria en Tigre y el rol de los profesionales acusados de haberlo abandonado a su suerte.
Pero para entender cómo se llegó a ese trágico 25 de noviembre, el juicio empezó varios días antes. Más precisamente, en el cumpleaños número 60 de Diego.
El 30 de octubre de 2020, Maradona apareció en la cancha de Gimnasia y Esgrima de La Plata para un homenaje por sus 60 años . Las imágenes dieron la vuelta al mundo. Caminaba lento, hablaba poco y se lo veía perdido. Quienes estuvieron ahí dijeron que esa tarde marcó un quiebre.
En el juicio se reveló que la decisión de llevarlo a la cancha en ese estado fue del entorno.
Testigos declararon que Claudio “Chiqui” Tapia quedó impactado al verlo y comenzó a insistir para que fuera internado y sometido a estudios médicos.
Después de ese episodio, Diego fue trasladado a la clínica Ipensa, donde le detectaron un hematoma subdural . Los médicos que lo atendieron lo describieron como un paciente muy delicado, con anemia, deshidratación y un fuerte deterioro general.
Varios profesionales coincidieron en que el hematoma era crónico y que el cuadro clínico integral preocupaba más que la lesión neurológica. Aun así, Leopoldo Luque impulsó el traslado a la Clínica Olivos , donde Diego ya se había atendido otras veces.
La operación se realizó el 3 de noviembre de 2020 y técnicamente salió bien. Sin embargo, el gran debate comenzó después y era qué hacer con Maradona una vez externado .
En las reuniones posteriores participaron médicos, representantes de Swiss Medical y parte de la familia. Algunos propusieron trasladarlo a un centro de rehabilitación con controles permanentes. Otros, entre ellos Luque, impulsaron una internación domiciliaria .
Ahí aparece uno de los puntos centrales de toda la causa. Muchos familiares entendieron que “internación domiciliaria” significaba médicos las 24 horas, aparatología, ambulancias y monitoreo constante . Pero eso nunca ocurrió.
Gianinna Maradona declaró que creyó que su padre iba a tener una estructura médica compleja. Verónica Ojeda también cuestionó las condiciones de la casa y aseguró que jamás imaginó que esa sería la modalidad de atención.
En el juicio también aparecieron chats y audios donde se discutía cómo manejar a Diego y quién tenía realmente el control de las decisiones. La fiscalía puso el foco sobre Luque y sobre Maximiliano Pomargo , integrante del entorno más cercano del exfutbolista.
Los fiscales sostienen que el equipo tratante tenía la obligación de controlar la evolución clínica de Diego y advertir cualquier signo de alarma. Y remarcan que durante los últimos días ya mostraba hinchazón visible, cansancio y retención de líquidos .
Uno de los mensajes de Carlos Díaz que fue incorporado al expediente decía directamente: “Está hinchado, muy hinchado” . Luque le respondió: “No le enviaría un médico, necesita espacio”. Esto ocurrió días antes de la muerte.
Otro eje importante del juicio fue la salud mental de Maradona. Tanto la psiquiatra Agustina Cosachov como el psicólogo Carlos Díaz lo describieron como un paciente psiquiátrico complejo , atravesado por años de adicciones, períodos depresivos y cambios bruscos de ánimo.
Según explicó la psiquiatra, uno de los objetivos de la internación domiciliaria era sostener un tratamiento vinculado al consumo problemático y ordenar la medicación psiquiátrica. Sin embargo, surgieron chats en el juicio donde con Díaz se hablaba de los fármacos que le suministraban y de cómo experimentaban con el paciente.
Los estudios toxicológicos realizados después de la muerte mostraron que Diego no tenía alcohol ni drogas ilegales en sangre . Solo aparecieron medicamentos compatibles con el tratamiento psiquiátrico indicado por Cosachov.
Las defensas usaron ese dato para sostener que el tratamiento sobre las adicciones estaba funcionando. Pero para la fiscalía el problema nunca fue ese, sino el control clínico integral de un paciente con graves problemas cardíacos .
El 25 de noviembre de 2020, apenas dos semanas después de dejar la Clínica Olivos, Diego Maradona murió en la casa del barrio San Andrés.
Una de las preguntas que atraviesa todo el juicio sigue siendo la misma: cómo un paciente que acababa de salir de una operación considerada exitosa terminó muerto pocos días después mientras supuestamente estaba bajo control médico .
Los primeros policías y peritos que ingresaron a la habitación describieron una escena desesperante. Diego estaba recostado en la cama que le habían colocado en la habitación improvisada, tapado con una sábana y sumamente hinchado .
Según reconstruyeron los testigos, estaba instalado en una especie de playroom adaptado, dentro de una casa grande pero sin estructura médica acorde a un paciente de semejante complejidad .
En el lugar no había desfibrilador, monitor cardíaco, oxímetro ni aparatología médica. Tampoco encontraron elementos básicos de control clínico. Apenas había medicación psiquiátrica y algunos insumos menores.
También declararon que la habitación no tenía baño con ducha y que Maradona usaba un inodoro portátil.
Para la fiscalía, las condiciones no eran compatibles con una verdadera internación domiciliaria .
La autopsia fue uno de los momentos más impactantes del juicio y también uno de los pilares de la acusación. Los peritos que participaron de los estudios describieron un cuadro físico alarmante y aseguraron que Diego Maradona mostraba signos visibles de deterioro que, según sostienen, debían haber sido detectados antes de su muerte.
El médico forense Federico Corasaniti habló de una “agonía prolongada” y explicó que el exfutbolista pudo haber permanecido durante horas en esa situación antes de morir. Según detalló, el cuerpo presentaba un edema generalizado , es decir, una acumulación anormal de líquidos en distintas partes del organismo.
En la misma línea declaró Mauricio Casinelli, uno de los peritos de la autopsia, que reveló que el corazón de Maradona pesaba 503 gramos, casi el doble de uno normal , y que tenía líquido en los pulmones y signos compatibles con una insuficiencia cardíaca avanzada.
Los especialistas coincidieron en que había señales físicas muy evidentes como abdomen inflamado, hinchazón corporal y retención de líquidos progresiva . Para la fiscalía, esos síntomas eran visibles y requerían controles médicos constantes.
Los peritos también sostuvieron que el cuadro cardíaco no apareció de manera repentina y que el deterioro fue progresivo. Esa conclusión es clave para los fiscales, que intentan demostrar que hubo tiempo para actuar y que las señales de alarma no fueron atendidas como correspondía.
Las declaraciones de Gianinna, Jana Maradona y Verónica Ojeda fueron mucho más allá de las críticas a la internación domiciliaria o al equipo médico. Durante el juicio las tres reconstruyeron cómo fueron las últimas semanas de Diego desde un lugar íntimo, lleno de angustia, bronca y culpa, y dejaron expuesto el desconcierto de una familia que sentía que algo no estaba bien, pero que al mismo tiempo seguía confiando en quienes tenían que cuidarlo.
Gianinna fue una de las testigos más esperadas y también una de las más conmovedoras. Declaró durante casi seis horas, lloró varias veces y habló de un deterioro que, según contó, veía avanzar día a día mientras desde el entorno médico les repetían que todo estaba controlado.
Uno de los momentos más fuertes de su declaración fue cuando recordó el cumpleaños número 60 de Diego, el 30 de octubre de 2020, una escena que para ella marcó un antes y un después. “ Mi papá era la persona más rápida del planeta y estaba cada vez peor ”, dijo ante los jueces al describir cómo lo vio aquella tarde, perdido, lento y desconectado.
También recordó que durante esos días hablaba seguido con Leopoldo Luque porque le preocupaba el estado físico de Diego y porque lo veía muy cambiado. Contó que había bajado mucho de peso, que por momentos tenía la mirada perdida y que muchas veces sentía que no les daban respuestas claras sobre lo que realmente le pasaba.
En otro momento del testimonio relató cómo fueron los últimos días antes de la muerte. Dijo que el 17 de noviembre fue a verlo junto a su hijo y que ya lo encontró muy desmejorado. “ Estaba muy hinchado y tenía la voz rara, como robótica ”, recordó. Según declaró, ese mismo día les transmitió su preocupación a Luque y también al psicólogo Carlos Díaz, pero le respondieron que eran “procesos” normales de la recuperación.
Gianinna también contó que con el correr de los días Diego empezó a aislarse cada vez más y que muchas veces los profesionales les pedían a los familiares que se retiraran para “darle espacio”. Esa situación le generaba angustia porque sentía que algo no estaba bien, aunque seguía confiando en el criterio de los médicos.
“ Yo confié en estos tres seres que lo único que hicieron fue manipularnos y dejaron a mi hijo sin abuelo ”, dijo llorando durante una de las partes más tensas de la audiencia, en referencia a Luque, Cosachov y Díaz.
Incluso habló de la impotencia que sintió al escuchar los chats y audios incorporados a la causa. “ Fue horrible escuchar cómo hablaban de mi papá ”, aseguró. Y agregó que sintió que la familia había sido manipulada mientras Diego seguía empeorando.
Otro momento muy fuerte fue cuando reconstruyó el día de la muerte. Contó que el 25 de noviembre tenían prevista una reunión familiar porque ya estaban preocupadas por cómo veían a Diego. Pero antes de llegar a Tigre recibió el llamado de Agustina Cosachov avisándole que su papá se había descompensado.
“ Me dijo que manejara tranquila, pero yo ya sentía que algo estaba pasando ”, recordó. Después relató la desesperación con la que llegó al barrio, cómo corrió hacia la casa y cómo vio a los médicos intentando reanimarlo mientras no la dejaban entrar a la habitación.
En esa misma declaración contó además que Claudia Villafañe fue quien insistió para que se hiciera la autopsia porque sentía que la muerte “no había sido natural”. “ Mi mamá nos dijo que se habían manejado mal ”, recordó Gianinna.
Jana Maradona también dejó uno de los testimonios más sensibles del juicio. Declaró durante más de cuatro horas y varias veces se quebró al recordar las últimas charlas con su papá y el día en que se enteró de la muerte.
Contó que veía a Diego cada vez más hinchado, apagado y aislado, aunque pensaba que estaba siendo monitoreado y cuidado por profesionales. “ A mi papá lo vi muy hinchado ”, recordó ante el tribunal. Y agregó que creyó que todo formaba parte de la recuperación posterior a la operación.
Jana también relató que durante los últimos días había dificultades incluso para verlo porque muchas veces desde el entorno les decían que estaba descansando o que no quería recibir visitas. Esa situación le generaba tristeza y preocupación porque sentía a Diego cada vez más solo.
Uno de los momentos más emotivos de su declaración fue cuando recordó cómo se enteró de la muerte. Ese día iba a almorzar con Diego y Gianinna después de varios días sin verlo. En medio del camino recibió la noticia de que su padre había muerto.
Verónica Ojeda , por su parte, declaró con mucha bronca y dolor acumulado. Desde el comienzo apuntó directamente contra los acusados y apenas terminó la audiencia lanzó una frase que recorrió todos los medios: “ Lo mataron ”.
Durante su declaración recordó que en las últimas visitas veía a Diego cada vez peor y que le impresionaba el deterioro físico que tenía. Contó que muchas veces lo encontraba solo, acostado, hinchado y prácticamente sin ganas de hablar.
“ Diego estaba en la habitación a oscuras, todo hinchado como una pelota ”, relató al describir una de las últimas veces que lo vio con vida.
Ojeda también habló de la angustia que le generaba sentir que alrededor de Maradona había demasiadas internas y personas decidiendo constantemente sobre su vida. Según declaró, muchas veces les transmitían tranquilidad mientras ella veía claramente que Diego estaba mal.
“ Decían que estaba bien, que estaba controlado ”, recordó. Pero aseguró que cada vez que salía de la casa sentía una sensación muy fea, como si algo estuviera fuera de control.
Lo que se escuchó hasta el momento en el juicio por la muerte de Maradona muestra que era un paciente extremadamente vulnerable, rodeado por un entorno desordenado, lleno de internas, responsabilidades cruzadas y decisiones que todavía hoy intentan explicar cómo murió el hombre más famoso de la Argentina.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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