
Confía en mí: el falso profeta (Estados Unidos/2026). Dirección: Rachel Dretzin. Cantidad de episodios: 4. Disponible en: Netflix. Nuestra opinión: buena.
En noviembre de 2024, un tribunal federal de Estados Unidos condenó a Samuel Rappylee Bateman a 50 años de prisión por delitos de abuso sexual de menores, secuestro y manipulación dentro de una comunidad polígama fundamentalista . La sentencia, dictada en Arizona tras un proceso que incluyó pruebas audiovisuales y testimonios de diferentes víctimas, puso fin a uno de los casos más inquietantes vinculados a sectas religiosas en el siempre singular país que hoy gobierna Donald Trump.
Bateman, que se presentaba como profeta dentro de una escisión de la FLDS (Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días), había construido una red de control sobre mujeres y niñas a través de supuestas revelaciones divinas . El caso tuvo un fuerte impacto mediático en Estados Unidos, no solo por la gravedad de los delitos, sino por evidenciar cómo, tras la caída del histórico líder Warren Jeffs , nuevas figuras habían logrado reproducir estructuras de abuso en comunidades ya debilitadas.
La FLDS sigue hoy activa, aunque la cantidad de adherentes ha mermado significativamente tras estos problemas judiciales que provocaron muchas deserciones . La intervención del Estado en comunidades históricas (como Colorado City o Hildale), la pérdida de control territorial y económico y la fragmentación interna tras la prisión de Jeffs produjeron una dispersión geográfica y una reducción deliberada de la visibilidad de sus integrantes para evitar el escrutinio público. Se calcula que de todos modos quedan unas 5.000 personas que forman parte de este culto religioso.
Antes del juicio que llevó a prisión a Sam Bateman, Warren Jeffs, quien había asumido el liderazgo de la FLDS en 2002 tras la muerte de su padre, Rulon Jeffs , fue juzgado y condenado a cadena perpetua por un tribunal de Texas tras ser encontrado culpable de diversas agresiones sexuales a menores. Las pruebas incluyeron grabaciones de audio del propio Jeffs participando en ceremonias abusivas. Jeffs había consolidado un control absoluto sobre la comunidad : decidía matrimonios, separaba familias y organizaba un sistema de poligamia forzada, pero fue detenido en 2006 por el FBI, que reunió pruebas que demostraban con claridad que había organizado matrimonios con niñas .
Cuando cayó Jeffs, Bateman vio la oportunidad de ocupar ese espacio vacío en el liderazgo de la comunidad . Aprovechó el verticalismo que siempre fue característico en la FLDS para construir su perverso reinado, como queda claro viendo este documental de cuatro capítulos que también cuenta la historia de la infiltración que terminó por derribarlo . Más que la crónica de la asunción y el desarrollo de la dictadura de un líder abusivo, la docuserie proporciona algunas evidencias sobre el funcionamiento de ciertos sistemas diseñados para producir ese tipo de peligrosas asimetrías , aunque entender el problema a fondo requiere de cierto contexto que aporta a medias.
Confía en mí: el falso profeta tiene más de un protagonista: Bateman está en el centro de la escena, obviamente, pero también tienen un rol clave Christine Marie , una especialista en sectas algo extravagante, y su pareja, el productor musical y realizador turco Tolga Katas, quienes se integraron en la comunidad de la FLDS de Utah con la intención de documentar su día a día tras la caída de Jeffs, un líder residual que siguió influyendo a sus seguidores desde su confinamiento en una prisión de máxima seguridad de Texas.
La FLDS es una escisión del mormonismo que se remonta a finales del siglo XIX. Cuando la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días abandonó oficialmente la poligamia en 1890 para facilitar su integración en Estados Unidos, varios grupos disidentes decidieron mantenerla como principio central de su fe.
De esa ruptura surgieron algunas comunidades aisladas, especialmente en la zona fronteriza entre Utah y Arizona . Con el paso de las décadas, estos grupos consolidaron una estructura cerrada basada en la poligamia, el aislamiento social y una jerarquía rígida .
Uno de los pilares de la FLDS es el llamado “ one man rule ”: la autoridad absoluta de un líder (el “profeta”) cuyas decisiones se consideran revelaciones divinas. No hay contrapesos internos ni debate, solo obediencia ciega.
Durante buena parte del siglo XX, con el liderazgo de figuras polémicas como Leroy S. Johnson o Rulon Jeffs, la comunidad creció afirmando estructuras económicas propias y profundizando una fuerte separación del mundo exterior .
Con Warren Jeffs, la FLDS se transformó en un sistema mucho más autoritario donde el líder empezó a tener derecho a controlar la vida espiritual, los matrimonios, la economía familiar y las relaciones personales de los fieles.
Además de matrimonios forzados con menores, en la FLDS de Jeffs y de Bateman se produjeron varias expulsiones de varones jóvenes para reducir la “competencia interna” -los llamados internamente “ lost boys ”- y un control absoluto de la información.
El vacío de poder que aparece a partir de la condena judicial de Jeffs es el punto de partida del documental de Netflix. La FLDS no se desintegra, pero se fragmenta. Y en esa fragmentación emergen figuras que intentan ocupar el espacio simbólico dejado por el profeta encarcelado. Samuel Bateman es una de ellas. No tiene el peso histórico de Jeffs ni su aparato de control, pero entiende algo fundamental: el sistema sigue intacto y solo necesita alguien que lo active y lo controle.
A partir de 2019, Bateman comienza a construir su autoridad mediante revelaciones privadas y reinterpretaciones doctrinales . El mecanismo es reconocible, pero la novedad es el contexto: una comunidad debilitada, más vulnerable que antes por el golpe de la caída de Jeffs.
La historia de Confía en mí: El falso profeta se construye a partir de una infiltración real . Christine Marie y Tolga Katas registran conversaciones, rituales y dinámicas internas con la anuencia de Bateman, convencido de la necesidad de una película que cuente cómo evolucionó esa comunidad bajo su mando. Bateman se cuida de no revelar sus secretos más oscuros, pero de algún modo los deja entrever. Su actitud es, más que un simple descuido, la prueba de la convicción de la total impunidad de la que creen gozar esta clase de personajes sectarios, un insumo necesario para llevar adelante sus planes con firmeza.
Uno de los aciertos más claros del documental es dejar en claro que Bateman es una consecuencia, un emergente de la lógica de funcionamiento de la FLDS , sostenido por mecanismos bien definidos: aislamiento, dependencia económica, educación limitada y una autoridad incuestionable. En ese contexto, la obediencia es la única forma de estabilidad . Las víctimas, en su abrumadora mayoría mujeres, quedan atrapadas en ese sistema de manera gradual hasta que el margen de elección desaparece por completo.
En términos culturales, la FLDS mantiene valores extremadamente conservadores : estructura patriarcal, rechazo de derechos civiles modernos, visión religiosa literalista. No ha tenido nunca un alineamiento político claro, ni con los republicanos ni con los demócratas. Su lógica es la del aislamiento .
Una de sus prácticas más polémicas es la de la poligamia. El documental alude al tema, naturalmente, pero no profundiza tanto en el estatus legal de este régimen familiar. Hubiera sido útil, quizás, incluir algo más de información sobre ese tema, dado que cumple un rol sustancial en la estrategia de manipulación de Bateman.
La poligamia es ilegal en Estados Unido s. Pero en 2020, el estado de Utah la redujo de delito grave ( felony ) a infracción menor (similar a una multa de tráfico) cuando se trata de adultos que participan con consentimiento y no hay otros delitos involucrados.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (la iglesia mormona convencional) prohíbe estrictamente la poligamia desde 1890, pero los grupos fundamentalistas como la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (la FLDS) se separaron de esa rama principal para seguir practicándola con el argumento de la “revelación divina” : consideran el matrimonio plural como una orden directa de Dios, necesaria para alcanzar el nivel más alto del cielo (la “exaltación”). El matrimonio con múltiples mujeres es el “orden patriarcal” establecido en la Biblia, sostienen. Históricamente, la poligamia se promovió también para aumentar rápidamente la población de la comunidad mormona . Los seguidores de la FLDS creen que la iglesia principal cayó en la apostasía al prohibir la poligamia.
La serie no aclara estos detalles que el espectador interesado deberá investigar por su cuenta porque su foco es la capacidad que tiene este tipo de sistemas cerrados de regenerarse tras la caída de un liderazgo y, en segunda instancia, contar la historia de una infiltración muy oportuna.
Igual que en otros documentales recientes que abordan historias de gurúes abusivos ( The Vow o Sé dócil: oración y obediencia , justamente centrado en la figura de Warren Jeffs), hay datos concluyentes que corroboran el funcionamiento y las consecuencias de esos ejercicios brutales de poder (incluyendo también la habilidad para armar grandes negocios detrás de la fachada de la fe religiosa). Pero Confía en mí: El falso profeta plantea con perspicacia que Bateman es sobre todo un síntoma o el resultado de una lógica a la que no pocas personas se someten como si se tratara de una ley . Los pilares en este caso son una autoridad vertical incuestionable, una comunidad aislada que limita el acceso a información externa y una doctrina que legitima el poder como revelación divina . Cuando estas condiciones se mantienen, el liderazgo no depende tanto de una figura concreta como de la estructura que permite que alguien ocupe ese lugar. La caída de Warren Jeffs no desactivó el mecanismo. Apenas lo dejó vacante. Ahí entró en escena Sam Bateman. ¿Habrá algún sucesor?
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Fuente:
La Nación
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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