
Tomar té figura como un hábito cotidiano saludable en muchas sociedades, pero un estudio reciente pone bajo la lupa la composición de los saquitos de infusión. Una investigación realizada por la Universidad McGill, en Canadá, determinó que algunos productos liberan hasta 11.600 millones de microplásticos y 3100 millones de nanoplásticos en una sola taza cuando se exponen a agua a alta temperatura. Este fenómeno ocurre especialmente en aquellos modelos confeccionados con materiales plásticos como el nylon o el PET.
El relevamiento científico profundiza en las causas del desprendimiento. El calor actúa como un agente que favorece la degradación parcial de la estructura del saquito. Es fundamental precisar que no todos los formatos del mercado reaccionan de igual manera.
Los saquitos fabricados con papel poseen una composición distinta, aunque los investigadores advierten que algunos incluyen pequeñas cantidades de plástico en sus sistemas de sellado , lo cual también genera preocupación entre los expertos por el posible ingreso de estas partículas diminutas al organismo humano mediante la ingesta de la infusión .
En la misma línea, una investigación posterior de la Universidad Autónoma de Barcelona examinó la presencia de microplásticos en diferentes materiales, tales como el polipropileno, la celulosa y el nylon-6. Ambos estudios coinciden en que, si bien el té representa una bebida segura para el consumo general, todavía falta mayor evidencia científica sobre los efectos específicos de estas partículas en la salud humana a largo plazo.
No obstante, los resultados invitan a los consumidores a prestar mayor atención a la calidad y al origen de los productos que adquieren habitualmente en las góndolas.
Para disminuir la exposición a estas partículas, los especialistas sugieren una serie de medidas preventivas sencillas. La recomendación principal consiste en elegir té en hebras en lugar de optar por saquitos convencionales.
Asimismo, el uso de infusores reutilizables de metal o acero inoxidable representa una alternativa eficaz para filtrar cualquier residuo. Los investigadores también aconsejan evitar los saquitos con formato piramidal y verificar que el envase especifique el material de fabricación, privilegiando siempre las opciones libres de polipropileno, PET o nylon.
Estas acciones permiten disfrutar de la infusión con un mayor nivel de seguridad, al evitar el contacto directo con elementos sintéticos que el agua caliente desprende durante el proceso de preparación en el hogar.
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Fuente:
La Nación
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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