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Por qué llueve tanto: asediada por las lluvias, la cosecha de soja en la principal región del país tiene un atraso alarmante


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En medio de una campaña atravesada por lluvias persistentes y escasas ventanas de trabajo, la cosecha de soja en la región núcleo muestra un atraso alarmante. Según advirtió la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en los últimos siete días hubo un avance de la recolección del 23% y alcanzó el 25% del área sembrada en la zona, cuando para esta época debería ubicarse cerca del 55% , lo que marca una demora de 30 puntos porcentuales respecto del ritmo habitual.

La situación genera creciente preocupación entre productores y técnicos porque la persistencia de precipitaciones no solo impide el ingreso de las cosechadoras, sino que también empieza a comprometer el estado de los lotes. “Asediada por lluvias, la cosecha de soja ya lleva 30 puntos de atraso” , resumió la entidad rosarina en su último relevamiento semanal.

El problema se agrava porque las perspectivas climáticas no ofrecen alivio inmediato. “Es otra semana con pocos días para trabajar y nuevamente hay por delante pronósticos de inestabilidad”, alertó.

En la región núcleo, las precipitaciones reiteradas dejaron pisos saturados, caminos complicados y lotes anegados, una combinación que prácticamente paralizó el ritmo de trabajo en amplias zonas productivas.

Cristian Russo, jefe de Estimaciones Agrícolas de la BCR, sostuvo que está faltando mucho de cosecha, se viene muy atrasado, con el agravante que este fin de semana hay de vuelta pronósticos de precipitaciones. “Tocamos madera para que solamente sean unos pocos milímetros y sobre todo que permita trabajar, que el clima dé algunos días de trabajo para poder seguir avanzando. Porque el peor escenario sería tener lluvias de vuelta desde el sábado hasta el miércoles próximo y más si son lluvias de acumulados importantes. Ya estamos prácticamente con el doble de milímetros de lo que tiene que dejar abril, hay muchas zonas que es el triple", dijo a LA NACION.

“En la parte del norte y noroeste de la región núcleo, hay zonas que están más vulnerables y ya prácticamente el nivel de lluvias es cercano a los 200 milímetros. Ni hablar la zona del centro y el norte de Santa Fe, que recibió mucho [caudal de milímetros]. Ojalá que los pronósticos nos den un descanso y podamos avanzar un poco más y empezar a ganarle hectáreas a la cosecha”, agregó.

“El carácter recurrente de las lluvias junto con la menor radiación, la elevada humedad ambiental y el rocío nocturno dificultan el secado de los suelos. Y esto es una amenaza para la calidad de la mercadería. La zona más vulnerable de la región es el norte y el nordeste”, dijeron en el organismo.

En este contexto, el consultor de la BCR, Alfredo Elorriaga, anticipó que “ abril continuará siendo un mes con una persistente circulación de aire cargado de humedad, algo que seguramente se capitalizará en nuevos sistemas precipitantes”. En rigor, en la entidad afirmaron que el “tiempo de reanudación de las tareas resulta crítico, pero los pronósticos anticipan nuevas lluvias desde el sábado 18, con inestabilidad hasta el martes 21 o miércoles 22″.

En detalle, indicaron que en el nordeste de Buenos Aires, la recolección avanza de manera despareja afectada por rebrotes, retención foliar y marcada heterogeneidad fenológica, lo que obliga en muchos casos al uso de desecantes.

En el sur de Santa Fe, como en Bigand, los lotes más afectados por la sequía presentan granos verdes e impurezas. En el centro-sur santafesino, en Cañada de Gómez, las siembras de la primera quincena de noviembre evidencian un fuerte rebrote. En Carlos Pellegrini, nuevas lluvias podrían provocar pérdidas en sectores bajos.

En tanto que en el sudeste de Córdoba, en Marcos Juárez, las condiciones de piso son muy ajustadas y nuevas precipitaciones podrían agravar el escenario.

En relación a los rindes, destacaron que hay una gran brecha de rindes en soja de primera, donde las marcas van de 10 a 70 quintales por hectárea [qq/ha]: “Lo bueno es que, si bien falta mucho para que se consoliden resultados, la soja de 1ra está mostrando un promedio de 44 qq/ha cuando hace un mes se esperaba 40″.

En el centro-sur de Santa Fe se destacan los 55 quintales por hectárea de Carlos Pellegrini , mientras que en Arequito los lotes muestran rindes de 60 a 65 qq/ha , con picos de hasta 70 qq/ha , reflejando el potencial productivo que logró sostenerse en algunas áreas.

En tanto, hacia otras zonas la variabilidad se profundiza notablemente: en Bigand hay lotes que van de 50 a 60 qq/ha , pero otros apenas llegan a 20 qq/ha ; en Pergamino y Colón los rindes oscilan entre 20 y 60 qq/ha .

Este fuerte contraste evidencia el impacto desigual que tuvieron las condiciones climáticas sobre la soja y muestra que, aun dentro de una misma región, la campaña presenta realidades productivas muy distintas.

Leonardo De Benedictis, meteorólogo, expresó a LA NACION: “Todavía se espera una semana más con este tipo de características. Toda la franja central, parte del norte argentino también, con la presencia, de manera intermitente, ya con acumulados no tan grandes como tuvimos esta última semana, pero igualmente sigue sumando milímetros en sectores que están totalmente saturados. Así que también hay una semana por delante que sigue con características similares“.

En esta situación, remarcó que el clima “va a seguir complicando bastante el panorama”.

“La zona núcleo tiene chances de precipitaciones el domingo, el lunes y después entre miércoles y jueves otra vez una situación bastante activa; no son grandes acumulados de lluvia como fue la otra vez , aunque puede haber eventos importantes pero de manera más acotada, más reducida en el área“, señaló.

En este sentido, afirmó que sigue habiendo mucha humedad, inestabilidad y recurrencia de precipitaciones. Destacó que lo otro significativo es que “hay indicios de que a fines de la semana que viene ingrese una masa de aire frío más potente y deje un ambiente más seco".

“Eso daría un punto final. Lo cual implica que la próxima semana en general va a seguir parecida a esta, con mucha humedad y nubosidad, con poco cambio de temperatura. Y recién el viernes o quizás el sábado de la semana que viene esté el cambio de masa de aire más importante”, finalizó.

La BCR comentó que en toda la quincena la región recibió 104 mm en promedio de las 36 estaciones que componen la red GEA/BCR, cuando según los valores estadísticos se debería estar cerca de los 50 mm.

En este panorama, dijeron que del bloqueo de las lluvias en enero y febrero por los sistemas de alta presión atmosférica (anticiclones) que predominaban se pasó durante abril a la presencia de reiterados centros de baja presión (ciclones) que potencian lluvias y tormentas.

“Cuando se intensifican, posibilitan la formación de ciclogénesis, que vuelve los desarrollos más intensos y estacionarios provocando que las precipitaciones se mantengan mucho tiempo sobre la misma zona con la consecuente acumulación de agua por encima de lo normal”, cerró Elorriaga.


Fuente: La Nación


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