
Las toallas son un elemento básico en cualquier casa. Están siempre a mano en el baño y forman parte de la rutina diaria. Sin embargo, lo que muchos consideran lo más lógico —guardarlas ahí— es, según los expertos en limpieza, un error bastante común .
El motivo no tiene que ver con la comodidad, sino con algo mucho más importante: la conservación, la higiene y la durabilidad de las telas .
Aunque resulte práctico tenerlas cerca, el baño reúne varias condiciones que afectan directamente a las toallas limpias.
El baño es, por naturaleza, uno de los ambientes más húmedos de la casa. El vapor de la ducha y la falta de ventilación generan un clima ideal para que las toallas:
Cada vez que se tira la cadena, se liberan partículas microscópicas en el aire. Esto puede hacer que bacterias y gérmenes se depositen sobre las toallas limpias , especialmente si están expuestas.
Además, la combinación de humedad y calor favorece la proliferación de microorganismos.
En la mayoría de las casas, el baño suele ser uno de los ambientes más chicos. Guardar toallas ahí implica usar un espacio valioso con un textil que, además, es voluminoso.
Los especialistas recomiendan elegir lugares secos, frescos y ventilados . Algunas buenas opciones son:
En espacios reducidos, a veces no hay alternativa. En esos casos, se recomienda:
Un detalle que puede marcar la diferencia: colocar unas gotas de aceite esencial en el lugar donde guardás las toallas. Esto ayuda a mantener un aroma agradable y da una sensación más fresca al usarlas.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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