
La noche del 17 de abril de 2011, Seath Jackson salió para encontrarse con su ex novia sin imaginar que iba camino a una emboscada . Tenía 15 años y todavía cursaba la secundaria en Summerfield, un pequeño pueblo de Florida, Estados Unidos.
Del otro lado lo esperaba Amber Wright, también de 15, quien lo había citado con la excusa de hablar. Pero en esa casa prefabricada no había ninguna conversación pendiente: había una trampa preparada para matarlo.
El caso conmocionó a todo el país por la edad de los involucrados y por el papel que jugaron los mensajes en redes sociales. La relación entre Amber y Seath había estado marcada por peleas, reconciliaciones y reproches públicos.
Tras la ruptura definitiva, ella comenzó a salir con Michael Bargo , de 19 años, un vínculo que los investigadores describieron luego como tóxico y violento. La tensión fue escalando durante semanas. Hubo insultos, amenazas y provocaciones cruzadas en Facebook.
Según la investigación, Bargo alimentó ese clima y expresó en varias conversaciones que quería hacerle daño a Seath. Lo que parecía otro conflicto adolescente terminó convirtiéndose en una conspiración. Amber fue la pieza clave para atraerlo.
Cuando el chico llegó a la casa de Charlie Ely, de 18 años, ya estaba todo preparado. Dentro estaban Amber, Charlie, Justin Soto y Kyle Hooper, hermanastro de Amber y amigo de la infancia de la víctima. Michael Bargo aguardaba escondido. Apenas Seath entró, fue atacado.
La agresión empezó con golpes y siguió con disparos. Después arrastraron su cuerpo hasta el baño. Más tarde, intentaron hacer desaparecer el cadáver quemándolo en el patio y arrojando restos en una zona boscosa.
La desaparición fue denunciada al día siguiente por la familia de Seath. A partir de ahí, la Policía de Marion County empezó a reconstruir sus últimos movimientos.
Los mensajes de texto, los chats de Facebook y los registros de llamadas llevaron rápidamente a los investigadores hasta la casa de Charlie Ely. Allí encontraron rastros de sangre y restos biológicos que confirmaron que la escena del crimen había sido limpiada a las apuradas.
Las primeras declaraciones de los involucrados estuvieron llenas de contradicciones. Pero la causa cambió de rumbo cuando Kyle Hooper confesó y detalló cómo se había planificado el asesinato.
Según su testimonio, Bargo fue quien organizó todo y Amber quien convenció a Seath de ir a la casa. La fiscalía sostuvo que hubo premeditación y una participación coordinada de todos.
En 2012, Michael Bargo fue condenado a muerte. Amber Wright, Kyle Hooper, Charlie Ely y Justin Soto recibieron cadena perpetua. El fallo contra Amber fue anulado en 2014 por un error procesal , pero en 2017 volvió a ser declarada culpable y sentenciada nuevamente a prisión perpetua sin libertad condicional.
Más de una década después, el crimen de Seath Jackson sigue siendo recordado como uno de los casos más perturbadores de violencia adolescente en Florida.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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