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La psicología sugiere que los adultos que evitan conflictos aprendieron de chicos a reprimir emociones


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En las relaciones interpersonales, hay una creencia de que aquellos que buscan evitar los conflictos a toda costa son más maduros que el resto. Sin embargo, la psicología señala que esta actitud no significa calma y templanza, sino que puede estar vinculada con experiencias atravesadas durante la niñez .

Los especialistas explican que un chico que crece en un entorno en el que mostrar emociones genera retos de los padres, aprende a reprimirlas como una manera de protegerse. Al pasar los años, este mecanismo puede trasladarse a la adultez, donde suele suceder que la persona ceda en discusiones en vez de expresar lo que siente.

En ese sentido, la psicoterapeuta estadounidense Colleen Mullen aseguró: “Algunas personas aprenden, mientras crecen, que expresar sus emociones no es seguro. Esos niños pueden crecer y convertirse en adultos emocionalmente inhibidos ”.

Entre las señales más comunes de ese patrón, los especialistas destacan:

Si bien pueden parecer personas más pacientes, emocionalmente inteligentes y templadas, la psicología sugiere que esta respuesta no siempre es una elección consciente .

En muchos casos, evitar discusiones puede implicar una dificultad para sostener un conflicto sin sentir miedo, culpa o incomodidad.

Lejos de ser un aspecto positivo, esta conducta puede tener distintas consecuencias en la vida adulta:

Si bien se interpreta como una señal de extremo autocontrol, evitar conflictos no siempre es una señal de madurez. Por el contrario, puede ser una respuesta aprendida frente a experiencias de la niñez , en las que expresar emociones implicaba rechazo o castigo.


Fuente: TN


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