
En muchos vínculos hay personas que buscan agradarle a los demás constantemente y siempre están a disposición de sus necesidades. Si bien esto puede parecer una virtud, la psicología advierte que cuando esta conducta es cotidiana puede ser perjudicial para sus propias emociones .
En psicología, este patrón se conoce como people-pleasing o “necesidad excesiva de agradar”. No se trata simplemente de ser amable o generoso, sino de una tendencia a priorizar a los otros de forma constante, evitar conflictos y buscar aprobación externa.
Distintos estudios en psicología social y clínica detectaron que las personas con altos niveles de este comportamiento suelen reportar menor bienestar emocional , sobre todo cuando no logran equilibrar sus propias necesidades con las de los demás.
No hay una sola causa, pero los especialistas coinciden en varios factores que suelen repetirse:
Desde un enfoque evolutivo, los seres humanos buscan pertenecer a un grupo. El problema aparece cuando esa necesidad se vuelve extrema y se deja de lado el propio bienestar.
Cuando agradar se convierte en una obligación, aparecen consecuencias como cansancio emocional, ansiedad o estrés por sostener siempre esa imagen, dificultad para reconocer las propias emociones y una sensación de vacío o frustración.
La psicología señala que no es saludable construir la autoestima únicamente a partir de la aprobación de los demás .
Modificar esta forma de vincularse lleva tiempo, pero es posible con pequeños pasos:
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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