El Consejo Directivo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) aprobó el cierre de 14 nuevas agencias de extensión rural en las provincias de Buenos Aires y Córdoba, en el marco de un plan de ajuste que ya alcanzó el 50% de su objetivo total. La decisión marca un fuerte relanzamiento de la reestructuración del organismo tras un conflictivo 2025.
La medida fue avalada en la última reunión del Consejo Directivo, donde participan representantes de entidades agropecuarias, universidades y el Gobierno nacional. Allí se resolvió avanzar con la eliminación de dependencias que ya habían sido señaladas previamente dentro del plan impulsado por el presidente del organismo, Nicolás Bronzovich.
En la provincia de Buenos Aires, el ajuste impactará en dos regiones. En el área norte, dejarán de funcionar las agencias ubicadas en Vedia y Rojas, mientras que en el sur se avanzará con el cierre de nueve sedes: Laprida, General La Madrid, Benito Juárez, Lobería, Otamendi, Necochea, Balcarce, Mayor Buratovich y Saladillo. En Córdoba, en tanto, se dispuso la baja de las agencias de Oncativo, La Carlota y Ucacha.
Con estas nuevas clausuras, el total de agencias eliminadas asciende a 24 si se suman otros diez cierres ya oficializados, entre ellos la dependencia de Sáenz Peña, en Chaco, y la disolución completa del Centro Regional INTA AMBA, que contaba con nueve agencias.
El recorte forma parte de la denominada “propuesta integral de Adecuación y Fortalecimiento de los Recursos Humanos en INTA”, que prevé la eliminación total de 48 agencias en todo el país. De concretarse, la red de extensión rural pasaría de 299 a 252 sedes operativas.
La estrategia oficial no se limita únicamente al cierre de oficinas. También contempla la venta de más de 42.000 hectáreas de campos experimentales, la unificación de centros regionales y la eliminación de líneas de trabajo, en línea con una reducción del alcance territorial del organismo.
El avance del plan se vio facilitado por cambios recientes en la composición del Consejo Directivo, impulsados por el Gobierno nacional, que reemplazó a integrantes que habían manifestado resistencia al ajuste. Ese reordenamiento permitió destrabar decisiones que anteriormente no lograban consenso.
Sin embargo, no todas las iniciativas fueron aprobadas. El Consejo rechazó el plan de retiros voluntarios para el personal, al considerar que no estaban garantizados los fondos necesarios para afrontar las indemnizaciones, lo que frenó su implementación prevista para abril.
De esta manera, el INTA profundiza un proceso de transformación que combina recortes, reorganización interna y reducción de su estructura territorial, generando impacto en distintas regiones del país y reavivando el debate sobre el rol del organismo en el desarrollo agropecuario.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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