Un adolescente de 17 años denunció en La Plata a su pareja,
una mujer de 38, por una serie de graves hechos que incluyen privación ilegal
de la libertad, violencia física reiterada, amenazas y el presunto
funcionamiento de un punto de venta de drogas en la vivienda donde convivían.
Según consta en la presentación realizada en sede policial
-a la que acudió acompañado por su hermana mayor-, el joven relató que desde
hacía algunas semanas mantenía una relación con la mujer y se había instalado
en su domicilio, del cual se preservan datos para protección del denunciante.
En ese contexto, aseguró que el miércoles 15 de abril por la
noche la situación escaló abruptamente: la mujer habría comenzado a agredirlo
en medio de una escena de celos, le quitó el teléfono celular y lo atacó
físicamente.
De acuerdo a su testimonio, la violencia no se limitó a ese
momento. El denunciante sostuvo que fue atado de manos y retenido contra su
voluntad dentro de la vivienda, impidiéndole salir durante varios días. Durante
ese período, afirmó haber sido golpeado en reiteradas ocasiones, incluso con
una linga de metal, y señaló que las agresiones eran acompañadas de acusaciones
infundadas por parte de la mujer, quien lo acusaba de haberle robado dinero y
de mantener una relación con su propia hermana.
El joven también involucró a un tercer participante en los
hechos, un hombre apodado como un personaje de fantasía, quien -según indicó-
colaboraba con la mujer tanto en la retención como en las agresiones físicas,
aunque no pudo aportar mayores datos sobre su identidad.
Siempre según la denuncia, el cautiverio se extendió hasta
el domingo 19 de abril por la mañana, cuando la mujer decidió liberarlo. En ese
momento, le habría pedido disculpas por lo sucedido, pero al mismo tiempo lo
obligó a retirarse del lugar y, antes de hacerlo, le sustrajo su teléfono
celular -un Motorola E20- y su documento de identidad. Tras recuperar la
libertad, el adolescente se dirigió a la casa de su hermana, quien al advertir
su estado lo trasladó para recibir atención médica. Fue asistido en el Hospital
Alejandro Korn de Melchor Romero, donde los profesionales constataron que
presentaba politraumatismos en distintas partes del cuerpo, aunque sin lesiones
óseas ni internas de gravedad.
En su declaración, el joven agregó un dato que ahora también
es materia de investigación: aseguró que durante el tiempo que permaneció en la
vivienda observó una actividad constante de comercialización de
estupefacientes. Según describió, en el lugar se vendían dosis de cocaína y
marihuana de manera frecuente, tanto de día como de noche, y en algunos casos
se realizaban intercambios por objetos que -según le manifestaban los propios
compradores- serían de procedencia ilícita.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

.jpg)



Redes