El despertador de Geo y Ema ya no suena entre las paredes de un departamento en Villa Carlos Paz ni marca el ritmo frenético de una temporada turística en las sierras cordobesas.
Ahora, el sonido que los devuelve al mundo es el de los pájaros en el Valle Sagrado de los Incas o el rumor de algún río peruano que corre a pocos metros de “Tortuguita”, el Fiat Palio modelo 2011 que transformaron en su hogar .
Ella tiene 29 años, él 32, y desde que decidieron que la vida era algo más que acumular recibos de sueldo, recorren el continente con una premisa que rompe cualquier lógica convencional: duermen en una carpa instalada sobre el techo del auto , cocinan entre herramientas y viajan junto a Uma, su perra y fiel compañera de ruta.
Se conocieron hace ocho años trabajando en el casino de Melincué, en Santa Fe. Geo, pastelera de Corral de Bustos, y Ema, mozo rosarino, conectaron rápido, aunque el espíritu nómade de él casi termina la relación antes de que empezara.
“Nos pusimos de novios y a la semana Ema me mostró la foto de una combi vieja para restaurar y viajar. Yo lo miré y pensé que la relación no tenía futuro”, recordó Geo, entre risas, en diálogo con TN . Sin embargo, después de cuatro años de trabajar sin descanso en la hotelería y gastronomía de Carlos Paz, fue ella quien hizo el clic definitivo.
El cansancio de los turnos de doce horas y las fiestas pasadas lejos de la familia los empujaron a vender una moto, usar unos pocos ahorros y adaptar el auto que ya tenían para salir a buscar su propio destino.
La transformación del vehículo fue artesanal y estratégica. Sacaron los asientos traseros para que Uma tuviera su cama y para ganar espacio de guardado instalaron una cocina con horno en el baúl y diseñaron un sistema de ducha con un caño de PVC negro que calienta el agua con el sol. Para la privacidad, sumaron una carpa plegable de casi dos metros de alto que montan a un costado del auto cuando necesitan bañarse.
El dormitorio es la estrella del proyecto: una carpa de techo de alta densidad que se arma en apenas tres minutos y que, según cuentan, les hace olvidar que están durmiendo a la intemperie gracias a un cobertor térmico que soporta temperaturas bajo cero.
“Mucha gente, cuando lo ve de afuera, dice ‘mirá una carpa’, pero cuando entrás es muy cómoda. Nos olvidamos de dónde estamos porque adentro no se aprecia que es una carpa”, detalló Ema sobre su habitación itinerante, la cual arman en menos de tres minutos.
Sobre la seguridad, Geo suma su mirada: “Es la pregunta que más nos hacen porque en un motorhome estás más resguardado; nosotros si pasara algo estamos acá arriba. Por suerte nunca nos pasó nada grave , pero tratamos de no dejar el auto solo o de dormir en caravana con otros viajeros para cuidarnos”.
El gran desafío logístico fue la famosa entrevista para la visa de Estados Unidos, un paso clave para el sueño de Alaska. “Todos nos decían: ‘digan que van a Disney, digan que van de luna de miel, no van a decir que van en un auto’. Nosotros no sabemos mentir”, confesó Geo.
“Fuimos con los nervios a flor de piel porque no teníamos trabajo en blanco, ya habíamos largado todo . Pero les contamos nuestra idea loca, nos aprobaron y dijimos: ‘ya está, ahora hay que salir’”, recuerda Ema sobre aquel quiebre que los depositó definitivamente en la ruta.
Mantenerse económicamente requiere cintura y creatividad. “En Brasil vendimos muchísima comida, hacíamos empanadas argentinas. A Geo le gusta la cocina y me dijo: ‘un horno o no viajamos’, así que le metimos el hornito en el baúl ”, contó Ema.
Actualmente, se sustentan con artesanías, aunque el terreno se puso difícil en Cusco: “Acá en Perú estamos un poco complicados hoy porque la comida es muy económica y hay mucha artesanía, entonces estamos viendo la opción de hacer trabajos temporales”. Ema aclaró que, a pesar de las rachas, el espíritu no decae: “No la padecemos. Siempre que la comida esté, a lo sumo es esperar unos días más para llenar el tanque de nafta y seguir viaje”.
Incluso en los momentos de duda, el camino les devuelve certezas en forma de gestos solidarios. “Hay gente que quiere ser parte y te dice ‘yo cuando me jubile lo voy a hacer’. El otro día una familia nos regaló plata para dos comidas en Colombia, solo porque les gusta lo que hacemos”, relataron con gratitud.
Al ser consultados sobre el regreso, la respuesta es una sola. “ El objetivo es Alaska . Hoy decimos que nuestra idea es llegar al lugar donde vamos a trabajar unas semanas y después seguir. Queremos volver a hacer la vida ‘normal’, pero la verdad es que el destino sabrá”, concluyó Geo, mientras “Tortuguita” se prepara para una nueva trepada por los Andes.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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