
Tras una investigación de dos años , la Policía Federal Argentina (PFA) desarticuló una banda dedicada al tráfico nacional e internacional de armas . Fueron detenidas 35 personas, de las cuales hay exempleados del RENAR . La red llegaba a Uruguay y Chile y lavaba dinero a través de operaciones inmobiliarias.
La "Operación Armas Sin Fronteras" se llevó a cabo tras una denuncia del Registro Nacional de Armas (RENAR) y bajo directivas del Ministerio de Seguridad de la Nación. Tras dos años, se realizaron 140 allanamientos en 13 provincias: Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Tucumán, San Luis, Mendoza, Corrientes, Misiones, Neuquén, Chubut, Salta y Tierra del Fuego.
Todo comenzó con una denuncia formulada por el RENAR, sobre la presunta existencia de una organización dedicada a comprar armas de fuego en forma lícita para luego venderlas en el mercado negro.
La organización estaba conformada por personas que de acuerdo a sus cargos y funciones cumplimentaban distintos roles, tratándose de exempleados de RENAR, quienes utilizaban sus recursos para facilitar la diligencia de los trámites de compra y transferencia del armamento.
Durante los procedimientos, fueron detenidos 35 personas de la organización, conformada por 4 mujeres y 31 hombres.
Los allanamientos contaron con el despliegue de agentes del Departamento Federal de Investigaciones (DFI) y la intervención del Juzgado Nacional de Primera Instancia de Campana, a cargo del doctor Adrián González Charvay, Secretaría Penal 2 del doctor Agustín Andrés Ocampo, y en coordinación con la Unidad Fiscal Especializada en Criminalidad Organizada (UFECO), del doctor Santiago Marquevich.
Como resultado de los allanamientos, secuestraron 25 escopetas calibre 12,70mm , 55 pistolas calibres 9mm, 45mm, y 22mm, 17 revólveres calibres 38mm, 357mm y 32mm, 7 fusiles calibre 308mm, 8 ametralladoras calibre 9mm , 5 carabinas calibre 22mm, 3 pistolones, 32 cargadores de diferentes calibres, 1 máquina de recarga, 43.100 municiones de diferentes calibres, 2 cañones de pistola, 1 granada mk2 y 2 cuñetes de pólvora.
También incautaron 10 teléfonos celulares y dosis de de cocaína rosa (Tusi) y marihuana.
La sospecha arrancó a partir de la adquisición en grandes cantidades de pistolas semiautomáticas de diversas marcas y calibres, de parte de personas que no tenían la capacidad económica sustentable para hacerlo.
El paso siguiente fue la detección de una serie de armerías dedicadas a recibir esas armas.
Tras adquirir las armas en el mercado regular, adulteraba sus registros y números de serie antes de introducirlas en el mercado negro.
Luego las transportaba a otros países, como Chile y Uruguay, recaudando grandes cantidades de dinero en efectivo. Esos fondos luego eran volcados en inversiones inmobiliarias.
La investigación, además, detectó una red de testaferros: personas de bajos recursos recultadas para manipularlas y extorsionarlas como eslabones para concretar la red de ventas ilegales de armas.
Fuente:
Clarín
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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