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Boca empató con Independiente en la Bombonera gracias a un penal polémico y mantiene su racha adversa en los clásicos


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Entre ese primer tiempo que tuvo emociones, polémicas y discusiones, y el descolorido complemento con muy poco para contar, Boca e Independiente terminaron con sensaciones encontradas. El punto tiene un mejor sabor para los rojos , que venían dulces por el triunfo en el derby de Avellaneda, y dejaron claro que el empate era ganancia por la postura y los cambios que hizo el entrenador en el último tramo del partido. ¿Qué hubiera pasado si Gustavo Quinteros se animaba un poco más?

Los hinchas xeneizes se fueron cantando por la Libertadores, esa “obsesión” que moviliza a orillas del Riachuelo. A tal punto, que Claudio Ubeda decidió modificar todo el equipo, muy a pesar de que enfrentaba a un rival grande. Fue superior, es cierto. Sin embargo, corrió de atrás en el resultado y aunque lo equilibró, le faltó claridad para resolver en el área de Rodrigo Rey. Por eso volvió a empatar en casa (cinco de los últimos seis), un déficit que maquillaron las recientes victorias de visitante. Y sigue sin ganar clásicos, justo en la previa del duelo con River. Apenas se impuso en uno de los últimos once que disputó. ¿Qué hubiera sucedido si Adam Bareiro y Miguel Merentiel jugaban de arranque en el mejor momento de Ander Herrera, que salió cansado en la etapa final?

El duelo de este sábado dejó muchas preguntas. También, un arbitraje que expuso a Andrés Merlos. El penal fue polémico y necesitó la contribución del VAR. Hubo una mano previo al gol de Independiente, aunque pareció un acierto del referí. La jugada que derivó en el empate de Boca fue un toque abajo de Sebastián Valdez sobre Alan Velasco. Es real que el delantero había llegado antes a la pelota, pero pareció caer con la inercia del movimiento y no por el cruce del zaguero central.

Todo pasó en un primer tiempo en el que Boca había sido superior, pero Independiente encontró la victoria muy rápido por la vía del contraataque, el plan de juego que eligió Quinteros para su visita a la Bombonera. Tuvo una propuesta algo conservadora, pero resultó efectiva en el comienzo. Cortar y salir rápido en la réplica funcionó en esos cuarenta y cinco minutos iniciales. Y lo dejó claro en el gol. Fue una acción que comenzó y terminó en los pies de Matías Abaldo. Resultó clave, además, Maxi Gutiérrez. El chileno metió un centro rasante, no llegó a empujarla Gabriel Avalos en la arremetida, pero el uruguayo ejecutó en el segundo palo, tras un defectuoso control de Ignacio Malcorra. Se pasó de largo Agustín Marchesín y cuando se reincorporó, dejó el arco a merced del disparo del atacante rojo.

Era toda una incógnita el rendimiento que podía mostrar Boca a partir de los cambios que introdujo Ubeda. El técnico decidió guardar todo para el duelo ante Barcelona de Guayaquil, el martes en este mismo estadio. Volvió Marchesín, el único titular, pero fueron once variantes porque el arquero recién se recuperó de un desgarro. Sin embargo, hubo un futbolista que aportó claridad en el medio: Herrera.

El volante español jugó a un toque, ordenó al equipo y fue la puerta de salida. Sin embargo, varias veces se lo observó ampuloso en sus gestos, buscando que sus compañeros se ofrecieran como descarga. Lo interpretó mejor Camilo Rey Domenech que Alan Velasco. Y hubo un problema por afuera, la ausencia de Lautaro Blanco, que podía ofrecer desborde y centro atrás. Malcom Braida, diestro ubicado como lateral izquierdo, siempre encaraba hacia adentro. Por eso la búsqueda por las bandas tuvo como protagonista a Juan Barinaga, que alternó buenas y malas.

Boca sintió el impacto del gol. Sobre todo, en un tramo de diez minutos en los que no pudo hacer pie. Hasta que Herrera retomó el control de la pelota y empezó a distribuir el juego. Entonces, dejó a Giménez mano a mano con Rey, pero el “9” intentó un globo que se pinchó por encima del travesaño. Y después, hubo un tiro de esquina que lanzó Velasco, peinó Angel Romero en el primer palo y Marco Pellegrino cabeceó apenas desviado. Luego, desbordó Barinaga y el cabezazo de Tomás Belmonte, también abajo del arco, se perdió unos centímetros por arriba del horizontal.

Boca empujaba con carácter, sin tanto fútbol, más allá de las pinceladas de Herrera . Hasta que llegó el penal, una jugada que Merlos no consideró infracción, pero Lucas Novelli sí. El llamado del VAR cambió el destino y Giménez igualó el partido, un resultado acorde al desarrollo.

En el segundo tiempo, Ubeda rotó a los delanteros . Salieron Giménez y Romero, entraron Bareiro y Merentiel. Y de entrada parecieron volcar el juego al área de Rey. Sin embargo, hubo más barullo que peligro. Recién al borde de los veinte minutos, recuperó Rey Domenech y el uruguayo no pudo en el mano a mano con el arquero rojo.

Entonces, entraron Exequiel Zeballos -regresó tras dos meses afuera- y Santiago Ascacibar. Salieron Velasco, que aportó poco, y Herrera, el mejor pero exhausto. El Changuito desequilibró, exigió, pero ninguna jugada terminó siendo decisiva.

Independiente no pudo aprovechar del goleador Avalos, consumido por el gran partido de Nicolás Figal. Y Quinteros, que se había ido expulsado por discutir la jugada del penal, bajó la persiana. Metió un volante de contención (Fernández Cedrés) y un zaguero (Nicolás Freire). Sostuvo el medio con Marcone y se llevó un punto hacia el otro rincón del Puente Pueyrredón. De este lado, ahora mismo, solo importa la Libertadores.

Redactor de la sección Deportes, especializado en fútbol


Fuente: Clarín


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