
Entre jóvenes, adolescentes y un grupo acotado de adultos, la figura de Rubén Buttafuoco sobresale del resto no solo por su sabiduría, sino por su edad . A los 82 años , el hombre, recibido previamente de piloto civil, sumó una nueva estatuilla académica al recibirse de médico veterinario en la Universidad Nacional de Río Cuarto , provincia de Córdoba.
El camino que emprendió Buttafuoco comenzó hace varios años en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires (UBA) , donde rindió algunas materias. Sin embargo, las vicisitudes de la vida, los trabajos que no daban resquicio para sentarse a leer, la familia y otras tantas circunstancias lo alejaron de su objetivo, pero no se lo quitaron de la cabeza.
Con el tramo final en suspenso, el camino de Rubén siguió ligado a un rubro completamente antagónico como es el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) . Este trabajo lo llevó a abandonar Buenos Aires para trasladarse a la provincia de Córdoba, más específicamente a la zona de Villa del Dique . Allí fue donde debió volver a sentar las bases para vivir en otra parte del país, aunque sin descuidar su misión de retomar los estudios.
Uno de los principales escollos que superó y le abrió la puerta a estar cerca del título académico fue la validación de 29 materias por equivalencia para continuar lo que había iniciado, tiempo atrás, en la Universidad de Buenos Aires .
Otro obstáculo académico que debió sortear fue que, al no residir en Río Cuarto , tuvo que rendir materias en condición de libre y avanzar en la carrera bajo la modalidad a distancia, sin tener un contacto directo con sus compañeros. A partir de allí, el camino comenzó a empantanarse por las dificultades económicas y la fatiga del paso del tiempo , que, a pesar de que no llevó a claudicar, debió redoblar constantemente los esfuerzos.
“Tuve dificultades económicas, de distancia, pero las fui sacando de a poco a las materias. Muchas veces pensé en tirar la toalla, pero si terminé una carrera, voy a terminar la otra ”, destacó el hombre de 82 años, según consignó La Voz .
Una vez que encaminó su porvenir, Buttafuoco debió elegir un tema para su tesis. Este trabajo final lo llevó a exponer sus conocimientos, de manera oral, frente a un jurado que evaluó su desempeño y validó su sabiduría.
La exposición sobre “ Actualización en Enfermedades Zoonóticas Emergentes, Enfermedades Transmitidas por los Alimentos y Factores Ambientales y Salud ” comprende una dificultad mayor al ser un tema de mucha relevancia para la salud pública y el bienestar animal. Sin embargo, el hombre, que no conoce de imposibles, se puso el overol, combatió la fatiga y las necesidades económicas, rindió y hoy, a los 82, puede decir que es Médico Veterinario .
“Antes de ser veterinario, ejercí la profesión durante muchos años. Y si algo aprendí en esas instituciones es que no hay que rendirse nunca”, lanzó, a modo de moraleja.
Nutrido de conocimientos y vivencias de otras generaciones, Rubén agradeció el apoyo de compañeros y docentes y dejó un mensaje para los más jóvenes: “ Siempre hay que mirar para adelante ”.
Fuente:
La Nación
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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