
James y Ángela Craig eran una pareja casada desde hacía 23 años, a lo largo de los cuales tuvieron 6 hijos. Un día, ella fue hospitalizada de urgencia por un cuadro grave de envenenamiento con cianuro . El tiempo y la justicia estadounidense determinaron que el responsable de este crimen frío y calculado había sido su propio marido.
Oriundos de la ciudad de Aurora, en Denver, ambos eran un matrimonio aparentemente normal. James era odontólogo y propietario de la clínica dental Summerbrook. Ella no tenía ninguna profesión en particular, pero se ocupaba de la casa y ocasionalmente trabajaba en la empresa de su esposo.
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Nada hacía sospechar que James planeaba en secreto la muerte de su mujer . El caso estalló el 18 de marzo de 2023 cuando, tras el imprevisto fallecimiento de Ángela en un hospital de las afueras de la ciudad, él fue detenido como el principal sospechoso. La posterior investigación policial arrojó detalles horrorosos.
Era una mañana cualquiera en la casa de los Craig, en Aurora. James le alcanzó un batido proteico a su esposa, quien se disponía a realizar su rutina de entrenamiento como todos los días. Sin embargo, aquel 6 de marzo ocurrió algo distinto: luego de beberlo manifestó sentirse mareada, débil y con un fuerte dolor de cabeza . Rápidamente, él la acompañó hasta el hospital local, donde le hicieron estudios en los que no hallaron nada fuera de lo normal.
De regreso en su casa, durante los días siguientes continuó bebiendo los batidos que le acercaba James y tomando los remedios en cápsulas que le habían recetado contra la sinusitis. Los síntomas regresaron y cada vez se sintió peor, a tal punto que tuvo que ser ingresada dos veces más en el sanatorio. A su familia le había manifestado que se sentía como drogada.
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La última vez que llegó por sus propios medios al hospital fue el 15 de marzo. Para esa fecha ya estaba completamente deteriorada y empezó a tener convulsiones . Durante la internación, tras una visita de su marido a la habitación, su cuadro empeoró severamente. Volvió a convulsionar, su presión bajó velozmente y empezó a saturar mal, por lo que fue intubada y enviada a terapia intensiva.
Sorprendido por el caso, un médico estudió detenidamente todos los análisis de laboratorio que le habían hecho en la última semana y notó que su organismo tenía niveles de cianuro más elevados luego de cada internación . Fue allí cuando el personal de salud empezó a sospechar de James, por lo que dieron aviso a la policía.
Tras quedar en estado de muerte cerebral, Ángela finalmente falleció el 18 de marzo. Los doctores, consternados por la velocidad con la que empeoró su cuadro, revisaron las cámaras de seguridad y notaron algo terrible: en su última visita, previa a la internación en terapia intensiva, James había ingresado al cuarto con una jeringa en la mano y había permanecido allí nada más que 58 segundos.
La autopsia del cuerpo confirmó el causal de la muerte: en su organismo había tres venenos en cantidades tóxicas, con presencia de cianuro, arsénico y tetrahidrozolina , un químico que suele hallarse en las gotas oculares.
Con esas dos evidencias contundentes, la policía arrestó a James Craig al día siguiente y 48 horas más tarde ya estaba formalmente acusado de homicidio en primer grado. Para la investigación fue muy fácil demostrar su culpabilidad, ya que había dejado rastros en casi todos los lugares . No sólo lo habían captado en cámara con una jeringa en la mano, sino que también su notebook estaba repleta de búsquedas perturbadoras.
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Semanas antes del crimen había buscado en Google cosas como “¿cuántos gramos de arsénico alcanzan para matar a un ser humano?” , “¿cómo simular un infarto en una persona?”, “¿el arsénico es detectable en una autopsia?” y “cuáles son los 5 mejores venenos no detectables”. Además, en su historial de compras en línea figuraba cianuro de potasio y 12 paquetes de gotas para los ojos.
Durante el juicio, y mientras estaba detenido, intentó convencer a sus hijos de que armaran un video falso en el que se viera a su madre solicitando esos venenos. También le pidió a otro preso que escribiera una carta, como si fuera de Ángela, con ideas suicidas. Además, intentó buscar mujeres atractivas que pudieran testificar en el juicio que él había engañado a su esposa con ellas, con el objetivo de justificar una supuesta depresión tras descubrirlo.
Después de todos esos traspiés, su abogado abandonó la defensa. Finalmente, el 25 de julio el acusado fue declarado culpable y condenado a cadena perpetua .
La justicia de Estados Unidos determinó que el crimen habría estado motivado por una combinación de conflictos personales, económicos y sentimentales dentro del matrimonio. Según la acusación, la relación con su esposa, Angela Craig, atravesaba un momento de fuerte deterioro tras años de tensiones y episodios vinculados a infidelidades.
Uno de los elementos que más peso tomó en la investigación fue la presunta relación extramatrimonial que Craig mantenía con otra mujer, Karin Cain. Para los fiscales, esa relación habría influido en su deseo de terminar con el matrimonio y empezar una nueva etapa de su vida. En ese contexto, la presencia de su esposa se convertía en un obstáculo para avanzar con esos planes.
También se mencionó el posible impacto económico de un eventual divorcio. La fiscalía planteó que Craig buscó evitar las consecuencias legales y patrimoniales de una separación formal. En esa hipótesis, el crimen fue la forma que encontró de sacar a su esposa del medio para eludir un proceso que podría implicar pérdida de bienes materiales.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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