
En 1981, a los 23 años, el británico Nick Sanders dio la vuelta al mundo en bicicleta durante 138 días, sin sponsors ni plata . Volvió a hacerlo años más tarde, en 80 días. Protagonizó un documental de la BBC. Cruzó pedaleando el desierto del Sahara, y en moto atravesó Siberia. En los ´90 fue en bici desde la Patagonia hasta Ecuador. Luego dio la vuelta al planeta en moto durante 31 días, hazaña que repitió dos veces más . En 2005 logró bajar su tiempo a 19 días. Hizo travesías en barco, en globo aerostático y en bicicleta eléctrica. Escribió 15 libros. Y acumuló más de un millón de kilómetros en más de 40 años de aventuras .
Mientras guía a un grupo de motoqueros por rutas de la Argentina, planea sus últimas travesías antes del retiro, previsto para fines de 2027. Pero antes, en diálogo con TN , revela los secretos de su pasión y da sus mejores consejos a los que ansían aventuras .
Nació en Manchester, ciudad de Inglaterra donde si bien “todo gira en torno al fútbol”, a los 14 años tenía muy claro lo que quería: ser ciclista profesional . Pasaron los años, lo consiguió, pero descubrió que no era suficiente.
“Era un buen ciclista profesional, aunque no excelente. Y tuve la revelación de viajar a un lugar donde pudiera experimentar una especie de realidad alternativa en un entorno natural . Pensé en sitios como la Amazonia o el centro del Sahara, así que me puse en marcha”, recordó.
Dice que la “ingenua idea” de buscarse a mí mismo se convirtió rápidamente en la semilla de una posible carrera como narrador de aventuras. “Podía estar solo, lejos de mi familia y amigos durante muchos meses . Estaba cómodo en cualquier parte del mundo. Me sentía querido y experimentaba la amabilidad de la gente. Nunca me preparé, simplemente me fui. Cuarenta años después, tardo una hora en hacer las maletas y me voy a dar la vuelta al mundo . Si tu mente está preparada -indica-, es así de fácil”.
Si se le pregunta por qué elige desde siempre viajar solo, reflexiona: “Supongo que fue la necesidad egocéntrica de un joven de no tener que renunciar a ningún momento de mi día . Mirando atrás, estoy seguro de que no era una persona fácil de tratar. Nunca fueron vacaciones, siempre lo viví como una misión. Y una pareja diluye el drama de intentar comprender”.
No obstante, con el paso del tiempo, esa mirada cambió y pudo congeniar su vida nómade con la familiar y la crianza de tres hijos . “Me he casado, divorciado, vuelto a casar; he ganado dinero, lo he perdido, lo he vuelto a ganar; me han odiado, amado, confundido, olvidado y fui redescubierto por mis hijos. He reído y me han hecho daño, y entre todos afrontamos juntos lo que podemos. Es muy difícil llevar bien una familia; a mí me ha demandado toda la vida aprender a ser padre ”, confiesa.
“Argentina siempre ha sido uno de mis países favoritos. En 1990 fui en bicicleta desde Ushuaia a Quito y escribí mi tercer libro mientras recorría en bicicleta la Patagonia y luego La Pampa . He recorrido el país en moto 9 veces. Mi amigo es el gran motociclista argentino Erik Thomsen, de Carlos Paz. ¡ Conozco la R3 desde Río Gallegos hasta Buenos Aires tan bien como cualquier motoquero de Argentina !”, se enorgullece.
Actualmente oficia de guía para un grupo de motociclistas que fue desde Montevideo a Bolivia, luego a Perú, bajó hasta Ushuaia y está viajando hacia Buenos Aires .
“Todos vamos en Royal Enfields cilindradas 450 Himalayan y 650 Bear. Mi próximo viaje en solitario será desde Ushuaia a Alaska, por novena vez, de nuevo en una moto Royal Enfield . Es como escuchar una canción que te gusta: cuanto más la oís, más entendés la letra. En la Argentina veo a personas mayores bailando en las plazas y eso me recuerda -sostiene- cómo son realmente las cosas”.
Otras aventuras que ya tiene agendadas para completar antes de su retiro (y que compartirá tanto desde su cuenta de Instagram como desde su canal en YouTube) lo llevarán a Gran Bretaña, Irlanda, la famosa Ruta 66 de EE.UU., el interior de Australia, la India, Oriente Medio, África y América.
Cuando se le consulta cómo prioriza sus destinos, contesta que sus elecciones no tienen mucho método. “A los 23 años, decidí ir en bicicleta a Lhasa (en el Tibet, China) porque sí. En otra ocasión, con los ojos vendados, clavé un alfiler en un mapa de África y terminé en Livingstone, Zambia , junto a las cataratas del río Zambeze. Me imagino -se ilusiona- un viaje en línea recta en el que se atraviesa un país sin desviarse: si hay una casa, se entra por la puerta trasera (¡con permiso!) y se sale por la puerta principal ”.
Más allá del medio de transporte en sí, encuentra grandes diferencias en sus modos de ver el mundo según la forma en que lo recorre : “La moto te lleva a través de un paisaje y un continente tan rápido que es como si te transportaras a través del tiempo y el espacio. Una moto es una máquina del tiempo. La bicicleta, al ser más lenta, te funde con el paisaje. No vuelas por el espacio, te conviertes en parte de él ”.
Después de décadas de recorrer kilómetros, admite que tres cosas lo sorprenden en los caminos: “Lo normal que se siente estar en la ruta; que todo el mundo te quiera como a un guerrero de la carretera, especialmente si vas solo, ya sea en bicicleta o en moto; y que cuando volvés a casa todo se siente al revés y es tan irreal”.
Lo que más lo conmovió de parte de la gente que lo ayudó o cobijó es que no hubo traiciones. “Soy agnóstico. Así que no soy nada espiritual. Sin embargo, creo que recibes lo que das, las personas se absorben unas a otras . Es como si te fusionaras con una pequeña parte del lugar en el que te encuentras. Todas las personas que he conocido en el mundo han sido amables y simpáticas. Todas, en más de 160 países ”.
Por eso alienta a los inquietos a que junten coraje y se decidan a recorrer las rutas del mundo. “Les aconsejo que se vayan ahora mismo. Que aprendan a dormir bajo las estrellas y a comer fruta de los árboles . Hay tanta bondad ahí fuera que no hay nada que temer. Nunca me ha pasado nada malo en un millón de kilómetros. Créanme ”.
¿En qué aspectos es mejor recorrer el mundo en moto a los casi 70? ¿Qué aportan los años para mejorar la experiencia?
“Gabriel García Márquez dijo que «no es cierto que las personas dejen de perseguir sus sueños porque envejecen, sino que envejecen porque dejan de perseguir sus sueños». Si existe algo así como un camino hacia la iluminación, yo acabo de empezar. Solo soy un tipo normal que anda mucho en moto ”.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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