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Pocos lo saben: cómo surgió la costumbre de aplaudir, hace 1972 años


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Aplaudir es un gesto tan cotidiano que pocas personas se detienen a pensar de dónde viene. Sin embargo, esta forma de expresar aprobación tiene una historia que se remonta a 1972 años atrás y atraviesa distintas culturas.

Desde teatros antiguos hasta espectáculos actuales, el aplauso fue evolucionando, pero siempre mantuvo la misma función: mostrar emoción, reconocimiento y participación .

En la antigua Grecia , el público ya utilizaba aplausos y vítores para demostrar entusiasmo durante las obras teatrales.

Más tarde, en el Imperio Romano , estas prácticas se volvieron aún más variadas. Los espectadores no solo aplaudían, sino que también:

Incluso existían formas “técnicas” de aplaudir. Por ejemplo, se diferenciaba entre el aplauso con manos ahuecadas (imbrex) y el aplauso con las manos planas (testa) .

Una de las curiosidades menos conocidas es que el aplauso también podía ser “armado”.

El emperador Nerón llegó a contratar a miles de personas para que aplaudieran sus presentaciones en público. Estos grupos, conocidos como plausores , ensayaban previamente cómo reaccionar para generar impacto en la audiencia.

Con el tiempo, esta práctica evolucionó en lo que se conoció como claque , un grupo de personas pagadas para aplaudir o reaccionar durante espectáculos, especialmente en teatros europeos.

Durante el siglo XVII, el público expresaba su aprobación de formas mucho más ruidosas: aplaudir, silbar o incluso pisotear era completamente normal en teatros y espectáculos.

Sin embargo, en algunos ámbitos como las iglesias, estas manifestaciones fueron prohibidas por el clero. En esos casos, surgieron alternativas más discretas, como toser, tararear o hacer pequeños sonidos para mostrar aprobación.

Según especialistas en psicología, el aplauso responde a una necesidad humana básica: expresar emociones y sentirse parte de una experiencia colectiva .

Este gesto también tiene un componente social . Al aplaudir, las personas:

Algunos estudios incluso señalan que el aplauso puede contagiarse : cuando una persona empieza, es más probable que otros la sigan.


Fuente: TN


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