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A 22 años del crimen de Axel Blumberg, cronología de sus últimos días: de la fuga desesperada al disparo final


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La madrugada del 23 de marzo de 2004 quedó marcada por una de las historias más estremecedoras de la provincia de Buenos Aires: el secuestro y asesinato de Axel Blumberg .

El caso no solo expuso la brutalidad de una banda criminal , sino que también desató una de las mayores conmociones sociales de la Argentina reciente. Veintidós años después , el dolor persiste, pero también la lucha.

“Se cumplieron 22 años y, como le juré a Axel en su tumba, sigo batallando como el primer día ”, cuenta Juan Carlos Blumberg , su papá, en diálogo con TN . Su voz no suena resignada, a pesar del paso del tiempo y la tragedia. “ Transformo ese juramento en hechos para mejorar la sociedad argentina”, agrega.

Axel tenía 23 años. Era estudiante de ingeniería, brillante, deportista e inquieto. La noche del 17 de marzo de 2004 salió a buscar a su novia en Martínez para ir al cine y nunca volvió. Un grupo de delincuentes lo secuestró “al voleo”, como ellos mismos confesarían después. Durante seis días lo mantuvieron cautivo , lo torturaron y negociaron un rescate que nunca llegó a concretarse.

El 23 de marzo, cuando parecía que iba a ser liberado, Axel tomó una decisión desesperada: escapó del baúl del auto en el que lo trasladaban, corrió, saltó alambrados, golpeó puertas y gritó pidiendo ayuda . Pero nadie respondió . Lo recapturaron a poco más de 100 metros y, minutos después, lo ejecutaron de un disparo en la cabeza.

Para Juan Carlos, su papá, la tragedia no terminó ahí. Se transformó en una misión. “Desde la Fundación Axel Blumberg seguimos elaborando y presentando proyectos e ideas para las autoridades”, afirma. Y enumera logros: “Seis leyes complementarias del Código Penal, el 911, el juicio por jurados … conseguimos incluso fondos para informatizar la Justicia”.

“La baja de imputabilidad es un avance , sin lugar a dudas. Pero debería haberse bajado más, como en países avanzados donde es a los 10 años ”, sostiene Blumberg.

Y vuelve sobre el caso de su hijo. La reciente liberación de uno de los condenados por el crimen —quien era menor al momento del hecho— reavivó la indignación. “ Carlos Díaz fue juzgado por una legislación vetusta y anacrónica . Con leyes modernas, hoy seguiría preso ”, afirma Blumberg.

Según su diagnóstico, el problema es estructural: “ La Justicia en la Argentina no funciona como debería. Necesitamos nuevos jueces, juzgados completos y que los procesos avancen rápido; si no, no es Justicia”.

Su mirada también se extiende a lo social y Blumberg pone el foco sobre los jóvenes, el abandono y la falta de oportunidades.

“Me gustaría proponer un servicio obligatorio social. Para sacar a los chicos de la droga, del ocio y de la delincuencia ”, plantea en ese sentido. Pero aclara el enfoque: “ Poner talleres de artes y oficios en lugar de armas . Eso es fundamental. Y que hagan mucho deporte”.

Cuando habla de Axel, el tono cambia enseguida y se vuelve íntimo. “ Era un chico ejemplar . Trabajaba y estudiaba. Manejaba cinco idiomas, estaba por recibirse de ingeniero en el ITBA ”, recuerda, sobre el cierre de la entrevista.

“Fabricaron un vehículo todo terreno y salieron terceros entre 230 universidades del mundo. También hizo un avión ultraliviano que aún vuela”, suma Blumberg, con orgullo.

Y completa la imagen con detalles cotidianos: “Era muy cariñoso con su madre y conmigo . Discutíamos, como todos, pero siempre terminábamos con un abrazo ”.

A más de dos décadas del crimen, el caso sigue siendo un símbolo. No solo por la brutalidad, sino por lo que generó: marchas multitudinarias, reformas legales, un antes y un después en el debate sobre la inseguridad .

Pero para Juan Carlos Blumberg, la deuda sigue vigente. “Necesitamos un nuevo Código Penal, castigos severos también para los funcionarios corruptos. Hay muchas cosas por hacer ”, insiste.

Y lanza una crítica directa a la dirigencia: “No puede ser que haya gente en el Congreso que no terminó la escuela primaria , cuando para trabajar en un supermercado te piden el secundario”.

Cada día, al volver a su casa, mantiene un ritual. Entra a la habitación de Axel y le habla . Le cuenta lo que hizo. Qué logró. Porque, como dice él mismo, la promesa sigue intacta. “ Sigo batallando como el primer día ”, concluye.

El calvario de Axel comenzó cuando salió de su casa para buscar a su novia, Estefanía Garay, manejando el Renault Clio de su madre. No sabía que una banda de secuestradores lo seguía . “Salimos a dar vueltas para traer a uno y tenerlo dos días para pedir el rescate y soltarlo apenas pagaran”, declararía más adelante uno de los imputados por el hecho.

Pero esa noche, el azar y la impunidad se cruzaron en el camino de Axel. Fue un secuestro al voleo: los delincuentes salían a “cazar” víctimas al azar.

Eran cerca de las 22.30 de aquel fatídico 17 de marzo y el joven, que entonces tenía 23 años, estacionó su coche en Dorrego al 1500 de la localidad de Martínez, trabó el volante y se bajó, pero no llegó a tocar el timbre de la casa de la chica.

En ese momento lo secuestraron y lo llevaron a una casa precaria ubicada en Goya y Canadá, del barrio Santa Paula , en Moreno. Allí lo tuvieron cautivo durante seis días , sometido a torturas físicas y psicológicas.

Después de reiterados pedidos de rescate y una “entrega fallida” , en la madrugada del 23 de marzo los secuestradores finalmente decidieron liberarlo. Volvieron a encerrar a Axel en el baúl del auto para trasladarlo, pero por motivos que nunca se esclarecieron, no arrancaron inmediatamente.

Fue entonces, con el vehículo detenido y temiendo por su vida, que Axel logró escapar; corrió, tocó puertas y pidió auxilio a los gritos. Nadie lo escuchó.

“¡Se escapa el gato! ¡Se escapa el gato!” , gritó uno de los captores cuando la víctima logró bajarse del Fiat Uno en el que lo tenían oculto frente a la casilla del barrio Santa Paula, en Moreno.

Los secuestradores lo recapturaron en la calle Einstein, casi esquina Canadá . “José hizo disparos contra el cuerpo del chico sin hacer blanco. Yo no lo corrí ni le pegué”, relató en su indagatoria Martín “Oso” Peralta, señalado como líder de la banda. Otro de los detenidos también apuntó a Díaz como el autor de los disparos fallidos.

Finalmente, lo llevaron hasta un descampado de Santa Teresa de Jesús y Álvarez de Arenales, en La Reja, y lo mataron de un disparo en la sien.

De acuerdo con la reconstrucción judicial, Axel fue asesinado porque les vio la cara a sus secuestradores. “Mientras traían de vuelta a Axel, José lo tomaba por el cuello con una mano y con la otra le pegaba con la culata de un arma en la cabeza y en el cuerpo, mientras que Mauro lo sostenía por debajo de una axila. Se lo llevaron a la rastra y lo metieron otra vez en la casilla del medio. En el camino, Axel se pudo sacar la venda de los ojos ”, reconstruyó uno de los imputados.

El cuerpo de Axel fue encontrado el 23 de marzo de 2004 por una vecina, Cecilia Melián, que había sido alertada a su vez por un cartonero. El testimonio de la mujer en el juicio fue tan desgarrador que la madre de Axel, María Elena Usonis, tuvo que retirarse de la sala.

El juicio por el secuestro y homicidio de Axel Blumberg se hizo en 2006. Durante el debate, María Elena Usonis declaró: “Soy la madre de Axel Damián Blumberg, vilmente asesinado el 23 de marzo de 2004 por una banda de delincuentes que, al momento del secuestro de mi hijo, en su mayoría debía estar en prisión . Por lo cual sostengo que en el asesinato de mi hijo hay muchos más culpables que los imputados aquí presentes”.

“Durante su cautiverio, mi hijo fue sometido con saña a torturas físicas y psicológicas. Lo mataron, en primer lugar, porque son psicóticos irrecuperables que no tienen la ley incorporada en sus cabezas. En segundo lugar, porque sus secuestradores y asesinos no son y nunca van a poder ser como Axel : lindo por dentro y fuera, inteligente, con ética, capaz de dar y recibir el amor de todos los que lo queremos y que somos muchos”, agregó.

Finalmente, el Tribunal Oral en lo Federal N° 2 de San Martín condenó a Carlos Díaz a 21 años de cárcel por su participación en el hecho.

Sergio Damián Miño fue el responsable de custodiar a Axel durante su cautiverio y recibió 18 años de prisión .

En tanto, José “El Negro” Díaz , considerado autor material del crimen, y Martín “El Oso” Peralta, señalado como el cabecilla, fueron condenados a prisión perpetua.

Actualmente, Miño y Carlos Díaz —ambos menores al momento del hecho— ya recuperaron la libertad tras cumplir sus condenas.

En septiembre de 2025, a los 75 años, murió la mamá de Axel Blumberg . “Con mucho dolor compartimos la triste noticia de la partida de María Elena, quien seguramente estará reencontrándose con su querido hijo”, expresó en ese momento el Centro Lituano - Argentinos Lietuviu Centras, a través de un comunicado.

El caso de Axel Blumberg marcó un antes y un después en la Argentina. Apenas nueve días más tarde del crimen, su papá, Juan Carlos, encabezó una multitudinaria marcha en la Plaza del Congreso: más de 100.000 personas exigieron leyes más duras contra la inseguridad.

El reclamo fue tan contundente que el Congreso aprobó gran parte del petitorio en tiempo récord, aunque después la Justicia puso frenos a varias de esas reformas.

“ Axel es el hijo de todos ustedes, porque ustedes se lo merecen. Axel me está iluminando para exigir cosas que necesitamos para esta sociedad”, exclamó Blumberg ante la multitud.

A 22 años, el dolor sigue presente, pero también el legado de Axel y la lucha incansable de su familia para que hechos como este no se repitan.


Fuente: TN


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